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Las palabras no dejan moretones en su piel, pero pueden doler más y marcar toda una vida.  

He escuchado a muchas personas decir: “cuando era niña a mí no me causó daño ni me hice una persona mala cuando mi mamá me lo dijo o me corrigió así”, pero recuerda un detalle muy importante: tú no eres igual a tu hijo ni sientes ni vives las cosas de la misma manera. El contexto donde se relaciona es distinto, cada ser humano tiene su individualidad y su personalidad, por tanto a cada uno le generará un impacto diferente.

Por eso, quiero compartirles 5 frases comunes que los hijos escuchan muchas veces de sus padres y que pueden causar un daño duradero.

1. “Deberías ser como tu hermano”

hermanos

Comparar a tus hijos es un grave error y esperar de ellos que sean como alguien más, será frustrante también para ti porque tal vez es un ideal tuyo que no va a llegar porque no estás usando la estrategia correcta. Más que fomentar un cambio de actitud en tu hijo, tal vez nos encontraremos con otras sorpresas: rivalidad entre hermanos, resentimientos, celos, conducta disruptiva para llamar la atención. No olvidemos que ningún ser humano es igual y por ello ninguno es mejor que nadie.

2. “Ahora no, estoy ocupado”

¿A quién no le ha pasado que mientras se resuelve un tema de trabajo, está viendo un partido de fútbol o haciendo cualquier otra actividad su pequeño pregunta algo que para ellos también resulta importante? Creo que es más común de lo que parece. La naturaleza de un niño es de ser curioso y algún detalle que percibe puede ser algo impactante para él, quieren contárselo a alguien o quieren preguntar más y más al respecto; o de pronto busca un espacio de compartir contigo porque últimamente no has tenido mucho tiempo para él. Si se vuelve rutinario en ti esta frase “ahora no, estoy ocupado” no esperes que luego tu hijo sea una persona abierta contigo y busque entrar en confianza y contarte sus cosas personales. Las palabras marcan límites y muchas veces lo que se ve limitada es la relación con tus hijos.

Los pequeños te están escuchando todo el tiempo y confían en que tú los amas y te muestras sincero con lo que dices. 

 3. “No te quiero”

Padres no se dejen llevar por momentos de enojo, estrés, ansiedad, frustración. Todos lo experimentamos, pero cuiden sus palabras, la forma en que transmiten lo que piensan. Recuerden que ustedes más que nadie deben darle amor a sus hijos y la mejor forma es demostrándolo. La frase “te quiero” tiene una carga fuerte de afecto, cariño y amor por una persona pero al decir un “no te quiero” estaríamos sencillamente omitiendo todo lo anterior y estoy segura que ese no era tu sentir real. 

4. “Eres inútil, no sirves para nada”

niños creativos

Si quieres hijos poco competentes, poco creativos, desmotivados, inútiles, adelante repite esa frase. Aunque te soy sincera: estás decretando un futuro poco alentador para ellos.  Sé que alguna vez tuviste que haber escuchado que “la palabra es muy poderosa”, totalmente cierto y por ello lo menciono. Nuestra mente cree lo que queremos creer y ciertamente convertimos en realidad muchas cosas. Los pequeños te están escuchando todo el tiempo y confían en que tú los amas y te muestras sincero con lo que dices. Por eso, los refuerzos positivos son el mejor instrumento que puedes manejar en tu diálogo. Motiva a tus hijos, resalta sus cualidades reales y sobre todo fomenta en ellos un buen auto-concepto de ellos mismos.

5. “Cállate, no llores”

¿Cómo expresarías una gran tristeza como cuando te despiden de un trabajo que te apasiona, o cuando alguien que amas te decepciona?  Seguramente una de tus primeras reacciones será llorar, pero ¿qué si viniera alguien y te obliga a que calles y no expreses lo que tú sientes en ese momento? Eso, exactamente es lo que podrían sentir tus hijos. Los niños también tienen derecho a demostrar de alguna manera lo que sienten cuando los castigan, cuando se golpean, cuando escuchan algo que los lastima, cuando un compañero se burla de ellos, entre otras situaciones que para él resultan significativas.  

Escoge mejor tus palabras, el tono y la forma en que las dices. Considera también que a veces es mejor permanecer en silencio cuando te encuentras muy enérgico y enojado. Es importante explorar como se están llevando estos aspectos día a día para así ir construyendo una relación sana con tu hijo, pero sobre todo para instituir en él un amor propio y sea capaz de explotar todas sus potencialidades a futuro.

valeria zamora

Por Valeria Zamora

Psicóloga Clínica

vale_psc@hotmail.com

 

 

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