Ser o parecer

Si vivimos en un mundo real ¿por qué nos atraen tanto las apariencias? Pues porque existen y ellas también son reales, aunque no siempre veraces. Pese a que su tiempo de duración es variable, puede causar una respuesta permanente. Lo aparente abandona su estado cuando se confirma su realidad. Pero, nadie es y parece ser al mismo tiempo, o es lo uno o lo otro. La pregunta ahora sería: ¿Qué nos hace optar por parecer?

La depresión en la adolescencia

Es verdad que la adolescencia es una etapa donde los cambios de carácter son una de las principales constantes. Pasan de la euforia a la tristeza, de la mayor amabilidad a comentarios agresivos, un día somos sus mejores amigos y al siguiente les resultamos insoportables. Es normal, es parte de la edad y la mayoría de las veces no es culpa de ellos, porque no pueden manejarlo.

La susceptibilidad

Las personas susceptibles no se pueden formar porque todo el tiempo piensan en sí mismas. Si una persona es susceptible y no lo reconoce, le va a echar la culpa de todo a los demás.

Bailar = “Sexo con ropa”

Podemos decir que ser joven es sinónimo de alegría. Claro, porque el joven debería ser siempre entusiasta, lleno de energía y sobre todo “disfruta” lo que más puede. Y aunque no existe nada de malo en disfrutar de lo bueno de la vida, cometemos el grave error de querer probar y buscar una falsa alegría en lo que el mundo te pinta como lo más “chévere”.

¿”Sextiando” yo?

Jessi de 18, Amanda de 15 años y Gauthier de 18, no se conocieron, ni vivieron en la misma ciudad, ni estudiaron en el mismo colegio, pero los tres tienen cosas en común. Jessie, Amanda y Gauthier vieron cómo su intimidad se convertía en objeto público, al punto de sentirse incapaces de seguir viviendo y decidir quitarse la vida. Sus propias imágenes quedaron tatuadas en la red y los persiguen incluso después de su muerte.

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