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“Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto” – Aristóteles

He podido observar que la mayoría de las personas con las que converso, desconocen o no tienen una idea clara de la diferencia que existe entre los conceptos de coeficiente intelectual e inteligencia emocional. Por lo que voy a tratar de explicar de qué se trata cada uno de la manera más clara y sencilla posible.

Coeficiente intelectual

La inteligencia académica o cognitiva es “el conjunto de las habilidades cognitivas o intelectuales necesarias para obtener conocimientos y utilizarlos de forma concreta, para poder resolver problemas que tengan un objetivo bien definido”. Para evaluar la inteligencia y determinar su coeficiente intelectual existen los test de inteligencia.

Hace algunas décadas atrás solo tomábamos como referencia el cociente o coeficiente intelectual (CI) de una persona para pronosticar su éxito. El CI es una medida de inteligencia que se expresa a través de un número. Si una persona obtiene 100, su inteligencia es media en relación a la población de su edad. Si obtiene más de 100 su inteligencia es superior y si obtiene menos de 100 es inferior a la media de su población.

Inteligencia emocional

Las grandes empresas y los psicólogos norteamericanos, se empezaron a dar cuenta de que existen otras variables que eran fundamentales para que una persona sea exitosa.

En 1995, Daniel Goleman en su libro “La inteligencia emocional”, describe más profundamente este concepto y hace que adquiera más relevancia. Él describe la inteligencia emocional como “la capacidad de comprender las emociones y conducirlas de tal manera que podamos utilizarlas para guiar nuestros pensamientos y nuestras acciones para así obtener mejores resultados”. Sin embargo, también significa la capacidad de actuar tomando en cuenta valores universales como lo son la honestidad, la lealtad, la responsabilidad, la solidaridad.

Comprender a las personas

La diferencia entre ambos conceptos se basa en que la inteligencia cognitiva, es lo que mide cuánto has aprendido y la inteligencia emocional nos da la pauta de saber cómo nos relacionamos con los demás, cuánto nos conocemos a nosotros mismos y cómo manejamos nuestras emociones. No podemos dejar a un lado la importancia que tiene la capacidad de poder comunicarnos de manera efectiva con nuestro entorno.

Si las personas son capaces de aprender a cultivar estas dos clases de inteligencia, tienen la posibilidad de ser más exitosos, tanto a nivel personal como profesional. Para esto es importante no solo preocuparnos por los resultados que nos pueden arrojar ciertos tests, sino también en que descubramos qué tipo de personalidad e intereses tenemos; para así poder canalizar de mejor manera nuestra vida.

 

Por: Psc. Pilar Adell Mata

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