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«Mariuxi» fue una de las víctimas de la trata de personas. Hace un año, conoció a una mujer que poco a poco se ganó su confianza con intenciones de prostituirla.  

Sus raptores no pudieron violarla porque estaba en su etapa menstrual. Sin embargo, ella comenta que de un momento a otro perdió el conocimiento, cuando se levantó supo que su vida ya no iba a ser la misma. 

“Solo recuerdo que me tomé una foto, luego cuando desperté tenía un tatuaje en mi pie”, indica Mariuxi.

Su madre la buscó en las redes sociales información sobre la banda y encontró una realidad desgarradora. A los dos días, le tocó pactar el rescate de la menor, a cambio de no denunciar el caso.

«Mariuxi» iba a ser devuelta, pero el tatuaje iba a recordarle para siempre que fue víctima de la trata.

El reclutamiento se da con engaño aunque, en menor proporción, a través de raptos o secuestros.  El 75% de las víctimas son mujeres que son trasladadas de pequeños a grandes cantones. 

El fiscal general Galo Chiriboga  asegura que la comercialización de los seres humanos también cruza fronteras. En el 2014 se registraron 400 denuncias y 12 personas fueron sentenciadas. El fiscal alerta que hay personas vulnerables a la trata.

Ocho de cada 10 víctimas de la trata son explotadas sexualmente, el principal riesgo es que las mujeres que son introducidas a la fuerza a la prostitución, pocas veces pueden liberarse del estigma.

 

Vía Ecuavisa

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