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¿A qué nos referimos cuando hablamos de ideología de género? ¿Cómo esto está afectando a las familias? Nos planteamos hoy ante una realidad en la que se pretende imponer un cambio de mentalidad desde los más pequeños.

Es importante conocer qué es la ideología de género, pues esta impone una nueva realidad que tergiversa de modo arbitrario la evidencia biológica del sexo masculino y femenino. Este cambio de paradigma confunde principalmente a los niños, que sin el consentimiento o conocimiento de los padres, se pueden enfrentar a una grave crisis de identidad.

¿Qué busca la ideología de género?

Campaña realizada en País Vasco “Hay niñas con penes y niños con vulva. Así de sencillo.”
Cambio de la palabra “sexo” por “género”. La palabra “sexo” suscita, supuestamente, una lucha entre ambos sexos, que sólo puede ser resuelta a través de la negación de esa dualidad sexual. La propuesta del “género” nos libera de ese conflicto. Es más, le da opción a la persona para elegir su propia “identidad” (transgénico, lesbiana, homosexual, bisexual, intersexual…). Ya no tiene porqué existir la lucha de los sexos opuestos.
“Libertad” para elegir el género. Esto será fruto de la experiencia y conciencia personal en un contexto cultural determinado. Lo que se ha visto claramente en la campaña publicitaria lanzada a principios de año en país Vasco. En esta se mostraba niñas con penes y niños con vulvas, en espacios publicitarios a la vista de todos. El problema de rechazar los fundamentos genéticos de ambos sexos, como algo caduco de personas que aceptan todavía la evidencia sexual, es que se abre la puerta a una falsa libertad para elegir el género que definirá la identidad personal.

¿Cómo la ideología de género puede afectar al desarrollo biológico de los niños?

La sexualidad humana es un rasgo binario, biológico y objetivo. Los genes ‘xy’ y ´xx´ son marcadores genéticos esenciales. Estos marcan el sexo del recién concebido como hombre o mujer. Este principio es evidente por sí solo. La propuesta de la ideología de género es permitir que desde niños se pueda elegir arbitrariamente a cuál de las decenas de posibles identidades acogerse. Elegir un género es opuesto a la evidencia clara del nacimiento de un niño o una niña. Lo que hace que esto vaya en contra de la naturaleza humana, llevando así a profundas frustraciones.

La normalización no es una solución

El pasado diciembre de 2016 una prestigiosa revista internacional hizo una polémica portada en la cual mostraba -bajo el título Gender Revolution (Revolución de Género)- a un niño transexual de 9 años. Además, muestra otras testimonios de niños de 80 países del mundo que expresan su “frustración” por no encajar en el hogar en el que han nacido. El niño dice: “La mejor cosa de ser una niña es que ya no tengo que pretender que soy un niño”. Esta publicación es un ejemplo de la fuerte campaña promovida por organizaciones internacionales como la ONU y todos los grupos LGTB, feministas radicales, entre otros.

Lo más triste es la profunda frustración que surge a partir de la negación de la propia identidad. Así como todo esto resulta en un ataque a la idea secularmente conocida de la familia. Una realidad que se compone de la unión de un hombre y mujer claramente definida y de cuya complementariedad surge un niño o niña. Si ya no existen el hombre y la mujer, ¿dónde queda el matrimonio?

Por: Pablo Augusto Perazzo
Mg. en Educación

 

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