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Desde niños, en el salón de clases se nos explican métodos y procesos para aprender matemáticas, ciencias naturales, gramática y ética, pero ¿qué hay de las emociones

 

Desde niños, en el salón de clases, nos explican métodos y procesos para aprender las diferentes materias: matemáticas, ciencias naturales, gramática y ética, entre otras, pero ¿qué hay de las emociones?

 

La escuela de los sentimientos

 

La mayoría de los adultos crece sin haber tenido una educación o aprendizaje acerca de los sentimientos, lo que les dificulta tener la capacidad de hablar con los más pequeños acerca del tema.

Para los expertos, el asunto reviste gran importancia, ya que dicho abordaje del tema ayudaría a los niños a entender mejor lo que sucede en su interior y, por lo tanto, a compartirlo con quienes les rodean.

De eso trata la alfabetización de las emociones: de dar un nombre y una explicación a la tristeza, la alegría y el enojo.

 

Lenguaje corporal

 

Este lenguaje suele tener un papel importante, pues en vez de atrincherar la frustración o la molestia detrás de un “no pasa nada”, sirve para mostrarlo a través de gestos, movimientos de manos y posturas del cuerpo.

Además, el lenguaje corporal facilita que los niños asocien ciertas actitudes con cada emoción. Es como darle un nombre que se escribe con señas; por ejemplo, el enojo es traducido con los brazos cruzados y las cejas fruncidas.

 

Poner el ejemplo

 

Para que los pequeños aprendan este lenguaje es necesario poner el ejemplo, de esto modo se contará con una retroalimentación para los adultos, quienes también tendrán la oportunidad de aprender la alfabetización de las emociones.

Además del lenguaje corporal, existen otros medios que se pueden aprovechar para poner en práctica los conocimientos, como actividades culturales, obras de teatro o películas.

El año pasado se estrenó Intensamente (Inside out, 2015), una película en la que los protagonistas son cinco emociones que habitan en la cabeza de una niña: Alegría, Tristeza, Furia, Desagrado y Temor. En el filme las emociones no sólo tienen un nombre, sino que además poseen un cuerpo, una forma de vestir, y una personalidad formada.

La sala del cine y la del teatro se convierten en lugares ideales para conocer más de la alfabetización emocional. En esta expresión artística se exageran la frustración, la melancolía, la sorpresa o la vergüenza. Los espectáculos de títeres, el circo y otras expresiones artísticas son idóneos para integrarlas como herramientas para el aprendizaje del A B C de las emociones.

 

Saber detectar emociones

 

¿Y por qué es importante este conocimiento en los niños? Muchas veces, los pequeños crecen sin saber cómo expresar lo que sienten, lo cual les puede generar cierta confusión y dudas que los acompañarán durante su desarrollo.

Saber detectar las emociones les será de gran ayuda a la hora de relacionarse con los demás. Y para papá y mamá resultará más sencillo saber qué es lo que está sintiendo su hijo. Aunque no se trata de ser estrictos y extremadamente objetivos (pues los sentimientos cuentan con un lado abstracto y difícil de explicar), no está de más practicar esta alfabetización con los pequeños, y hacerla parte de su aprendizaje y desarrollo integral.

 

 

Vía: familias.com

 

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