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La judoca Paula Pareto, medallista dorada en la categoría hasta 48 kg en los Juegos Olímpicos de Río 2016, ingresó en la historia grande del olimpismo latinoamericano. Además de ser la primera mujer argentina en ganar una presea dorada en un Juego Olímpico en la historia, es hasta el momento la única campeona olímpica hispanoamericana de esta edición.

Es la segunda medalla olímpica de la “Peque”, como se le dice cariñosamente, tras el bronce de Beijing 2008. A los 30 años, su ejemplo de concentración y vigencia se constituyen como un ejemplo a seguir y una inspiración para el resto de los atletas. Y para los jóvenes, como ella misma insiste, para confirmar que no es necesario el divorcio entre el deporte y el estudio.

Es que para referirnos a Pareto no estaría de más utilizar el prefijo Dra., ya que Paula se recibió de médica, compatibilizando estudio y deporte de alta competencia. ¿Su secreto? Lo viene diciendo desde que saltó a la opinión pública con su medalla en 2008: aprovechar cada momento. “La clave es aprovechar cada minuto. Cuando hacés una cosa sabiendo que tenés poco tiempo, la hacés cien por cien, aprendés a utilizar bien los tiempos. Cuando viajaba de La Plata a San Fernando, estaba tres horas arriba de un colectivo y me llevaba cosas para leer o escuchaba clases de medicina grabadas”, dijo al diario La Nación.

Oriunda de Tigre, zona norte del Gran Buenos Aires, compitió durante una importante parte de su carrera para el Club Estudiantes de La Plata, a 90 kilómetros de Tigre. A mitad de camino, tenía la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió en de médica a finales de 2013. Le llevó nueve años, y algunos sin sabores propios de la exigencia de ambas carreras: la universitaria y la deportiva. Le tomó más tiempo que algunos de sus compañeros, pero lo logró.

Sus amigas de toda la vida la acompañaron durante el trayecto, y como su familia, la comprendieron cuando se perdió festejos, o llevó sus libros para estudiar en vacaciones. Al terminar la carrera, pudo dedicarle más tiempo a la preparación de este Juego Olímpico. Compitió en un alto nivel en los mundiales, pero no más de lo debido para evitar lesiones.

“La clave es aprovechar cada minuto. Cuando hacés una cosa sabiendo que tenés poco tiempo, la hacés cien por cien”.

La Dra. Pareto, enfrentó adusta sus tres combates antes de llegar a la final olímpica, ante rivales con sobrados logros, y los tres los ganó por técnicas. El primero por ippon, y los otros dos por waza ari, técnica que también le daría una ventaja decisiva en la final. Su grado de concentración fue supremo, hasta que faltando dos segundos para el cierre, sus ojos se dirigieron hacia las gradas desde las que provenía el aliento de la tribuna, y una vez oficializado el resultado, corrió para abrazar familiares y amigos.

Dedicada hoy a festejar, ya adelantó que en los próximos meses tomará una nueva decisión importante: en que especialidad médica focalizarse. Según aseguró recientemente a la revista Gente de Argentina, querría hacer una residencia en Traumatología o Medicina Deportiva, aunque no descarta Cardiología.

En otra entrevista antes de los Juegos, en la Agencia Télam, daba algunas de las claves de su éxito: “Todo nace de un convencimiento mío de que todo se puede hacer si te organizás y te gusta lo que hacés. Yo, en noviembre, programo el año que sigue, establezco orden y prioridades en lo deportivo y en la vida. Y obvio que pasa que un día no tenés ganas de estudiar, no querés levantarte o te da fiaca ir a entrenar, pero cuando lo hacés y te va bien, ese día te rinde el doble…”.

Estudiar una carrera, aclaraba, la “terminó de formar como persona”.

 

Vía Aleteia

 

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