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Empieza la temporada y por qué no aprovechar un fin de semana para disfrutar en pareja y compartir tiempo de calidad.

En algún momento escribí para esta revista sobre la importancia que existe para la pareja tener planes en conjunto. Recuerdo haber sugerido que siempre estén atentos el uno del otro, sin perder su identidad, cito: “juntos ahorramos y compramos casa, carro, pagamos la maestría, así decidimos pensando en dos, eso es construir el amor en el día a día”. Pensando en dos no siendo uno, sí, una misma carne porque somos un equipo; sin ser una misma persona, porque perdemos nuestra esencia.

Bajo esta misma línea, por pedido de un par de jóvenes casadas y para darle continuidad al escrito del mes anterior de “por qué son necesarios los rituales”, me permito ahora escribir sobre la importancia de las actividades en pareja, por ejemplo, tomarse un tiempo para unas vacaciones a solas.

Un momento lejos de lo cotidiano

Así como unas vacaciones personales, cada uno o dos años las personas necesitan un tiempo para estar desconectados del entorno en el que se desarrollan. Ciertamente no todas las personas disfrutan de esta realidad. Sin embargo, esta decisión de no separarse del entorno a largo plazo podría tener repercusiones en su salud y rendimiento. Por esta razón se dice que las vacaciones son buenas “por salud mental” ya que es una cuestión de salud y bienestar.

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Ahora bien, ¿esto aplica a la pareja? Totalmente, la pareja es un sistema de relaciones entre dos. Aquí los dos miembros viven su vida y los avatares de esta, tratando de encontrar una complementariedad con el individuo con el que conviven. Es por esto que es necesario tomarse un tiempo juntos, tener actividades que los refuercen como equipo, mantener renovado el compromiso, revisarse individualmente dentro del sistema y como pareja del compañero, tal cual como se manejaría una empresa.

Regresando a las vacaciones, ¿por qué tenerlas? Porque son momentos para acercarnos, para renovar nuestro cariño, revisar o replantear nuestras rutinas juntos. Son la oportunidad para volver a caminar de la mano, comer mirándonos embelesados, amarnos sin tiempo ni presiones. Los espacios a solas de la pareja deben ser respetados, para lo que no necesitamos irnos del país, ni tampoco perdernos una semana. Con salir de la rutina un par de días, habremos hecho bastante. Recordemos, que debe ser sin distracciones que lo mejor es evitar terceros o situaciones como las llamadas laborales. Luego de ese tiempo podemos seguir con unas vacaciones familiares si tuviéramos niños, porque ellos también necesitan salir del esquema del día a día y bajo los mismos objetivos.

 Recordemos:

  • Vacaciones no es igual a grandes gastos, ni estrés. Debe ser un tiempo para compartir, para mirarnos y conectarnos con nuestro compañero, para desconectarnos del resto por un tiempo mínimo de 3 a 4 días.
  • Si tenemos niños hagamos lo mismo con ellos, considerando que las vacaciones con todos no son iguales a las vacaciones entre dos y tampoco es igual a un tiempo conmigo mismo.

Pregunta de último momento: ¿podemos ir con amigos? A esto contesto con otra cuestionante: ¿no es acaso mi esposo o esposa mi mejor amigo? ¿No es acaso la persona con quien puedo reírme y encuentro calma? Si mi respuesta no es positiva, lo mejor sería revisar qué está pasando y replantearse si requerimos de un tiempo juntos y solos.

 

Por: Ma. del Carmen Rodrigo

Psicóloga Clínica

mariadelcarmenrodrigoh@gmail.com

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