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La directora de la obra “La carreta de los cuentos”, Aleida Santiago, conversó con Revista Vive sobre su trayectoria y proyectos junto al grupo de teatro Papagayo que ella dirige.

Desde hace 11 años el grupo de teatro Papagayo se dedica a desarrollar obras teatrales para niños con el propósito de incentivar su imaginación, su creatividad y su capacidad de expresión. Se fundó en Guayaquil como parte de un proyecto de una fundación de la ciudad que otorgaba becas universitarias a jóvenes. Iniciaron visitando colegios, viajando a provincias, presentándose en teatros de la ciudad y participando en eventos para niños de escasos recursos.

La directora y creadora de este grupo es la cubana Aleida Santiago: actriz, directora, profesora de artes escénicas, una mujer recursiva y creativa, quien ha dedicado gran parte de su vida a la difusión de este arte. Papagayo está conformado por su hija, Alondra Santiago, las actrices Gissela Meza y Kiyoko Kagawa, el músico Digno Montalván y los hermanos actores Mauro Espinosa de 16 años y Mia Espinosa de 9 años.

Luego de independizarse de la fundación, en el día del niño de 2014, se presentaron en el Teatro Sánchez Aguilar e iniciaron una relación con ellos que cosecharía, hasta la fecha, siete obras teatrales, múltiples talleres de teatro para niños y cientos de seguidores.

La carreta de los cuentos

Los fines de semana de octubre en el Teatro Sánchez Aguilar, ubicado en la Vía a Samborondón, se presenta Papagayo con la obra “La carreta de los cuentos”. El espectáculo es un conjunto de música en vivo, muñecos de tamaño real, trabalenguas, baile, canto y un cuento que nos habla de la vanidad de una muñeca que pierde su color y lo busca en todos lados para volver a ser feliz. Se tratan temas como el orgullo, la humildad y los valores; y para el público los premios y regalos no faltan en el escenario.

Como en todas sus presentaciones, la cultura cubana se manifiesta a través de la música, los colores y los bailes. Sin embargo, “La carreta de los cuentos” es diferente a las anteriores de Papagayo. Aleida señala con entusiasmo el carácter participativo de la obra porque “he dejado la obra sin final, éste deberá ser creado por los niños del público”.

Niños y jóvenes en el teatro

En el Sánchez Aguilar, imparte talleres de teatro para niños de 6 a 12 años, los lunes de 16h00 a 18h00, y los miércoles para adolescentes de 12 a 17 años en el mismo horario, de mayo a diciembre. “Yo les doy música, movimiento, canto, ritmo, plástica y ellos desarrollan habilidades que a veces los padres ni siquiera saben que tienen”, señala la actriz. De esta manera, ella forma jóvenes en la actuación; los estimula a desarrollar su motricidad, a improvisar, a jugar, los vincula a la literatura y los educa como público. Ella cree que “todos los padres deberían recibir instrucción en los beneficios de tener un hijo no solo en el teatro sino en actividades artísticas”.

Dirige, además, un vacacional en el teatro que empieza en febrero y finaliza en abril; pero también desafía a su innovación con un teatro para bebés, de 0 a 5 años, que se presentará en mayo.

Un teatro inclusivo

A propósito del mes de concientización del Síndrome de Down, Aleida cuenta que gracias a su experiencia con niños no videntes sabe que “no todos los niños son iguales”. De una niña que forma parte de sus talleres y tiene este síndrome comenta, “ella hace todos los ejercicios igual que los demás, a ella le das un texto y el día de mañana lo trae aprendido, es una niña genial”. Sobre la participación de niños con discapacidad en el teatro continúa: “ojalá vinieran más niños para incluirlos, porque no creo que tengan ninguna discapacidad; a veces los otros que no tienen dichas dificultades dan más trabajo”. Y concluye afirmando que “si me dan a escoger trabajo con niños: son muy imaginativos, tienen mucha fantasía, creen mucho en lo que tu le dices”.


Aleida Santiago

Viajó de Cuba a Ecuador en el 2004 invitada por el grupo Arawa, de la Universidad de Guayaquil, para una presentación de su grupo de teatro Kele Kele en el Guasmo de la ciudad. En su estadía realizó varias presentaciones y en años siguientes obtuvo trabajo en Chantal Fontaine como profesora de actuación, luego con el Teatro Centro de Arte y en la Escuela de Ciegos de Guayaquil, donde montó la primera presentación de sordos y ciegos de la ciudad.

Actualmente es directora del grupo Papagayo y asegura que el trabajo del grupo no fuera posible sin el apoyo de sus auspiciantes, entre ellos: Wonkiland, Arcor, Publisab, Tallercito Marlet, las radios Punto Rojo y Romance, Perla Bebé y principalmente el Teatro Sánchez Aguilar.


 

Por: Daniela Arosemena

Lcda. en Estudios Críticos y Visuales de Arte

 

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