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¿Te sientes preocupado por tus hijos, las fiestas y el alcohol en fin de año? Éstas son las cosas que debes dejar claras a tus hijos antes de que llegue la gran noche.

Se acerca la última noche del año, un evento muy especial que significa la despedida de toda una serie de experiencias, tanto buenas como malas, y el comienzo de una nueva oportunidad de realizar todo aquello a lo que no dio tiempo el 2016. En definitiva, una jornada llena de ilusiones y felicidad que muchos jóvenes quieren celebrar junto a sus amigos en una fiesta.

Una fiesta que supone la exposición a muchos peligros, como por ejemplo la presencia de bebidas alcohólicas. Para evitar todos estos riesgos y conseguir evitar problemas que enturbien el Año nuevo, es recomendable hablar con los hijos antes de que acudan a estos eventos para que no se empiece el año con un infortunio.

No esperes a fin de año

La charla sobre la prevención de alcohol no es algo exclusivo del fin de año. La comunicación sobre este tipo de asuntos es algo que se tiene que prolongar durante todo el año. Para ello nada mejor que mostrarte accesible todo el tiempo a tus hijos; se recomienda estar siempre dispuesto a resolver todas las dudas que puedan surgir a los jóvenes en temas como por ejemplo el consumo de alcohol.

Gracias a la creación de ambiente de diálogo será más fácil que en aquellas ocasiones en las que el joven se enfrente a un consumo de alcohol, iniciar una conversación sobre los posibles efectos de estas sustancias sea más fácil. Esta charla debe ser clara y especificarles los riesgos a los que se enfrenta un adolescente que bebe y las posibles consecuencias a largo plazo a las que se enfrentan. Hay que hacerles entender que su sentido de la curiosidad puede provocar graves problemas de salud en su cuerpo aún en desarrollo.

Normas bien claras

Los más jóvenes deben entender que la confianza entraña sacrificios por su parte. Por ejemplo aceptar una serie de normas que marcan los padres. En caso de que tu hijo adolescente pida acudir a una fiesta, hay que establecer una serie de reglas como por ejemplo que uno de los progenitores sea quien los lleve al lugar del evento y concretar una hora de recogida.

También habrá que dejar claro que de su comportamiento en este evento dependerá la confianza del futuro. Si el adolescente ha probado alcohol o se ha saltado alguna de las normas marcadas como por ejemplo desplazarse a otro lugar distinto al que dijo, la próxima vez se quedará en casa.

Del mismo modo, los comportamientos positivos deben ser recompensados por los padres. Si un joven cumple las normas, esto quiere decir que se ha ganado la confianza para próximas salidas. Eso sí, esto no quiere decir que las exigencias básicas como por ejemplo los horarios puedan romperse.

Predica con el ejemplo

De nada sirve advertir sobre el consumo de alcohol y sus peligros si luego los padres son los primeros que se sobrepasan con este tipo de bebidas. Durante las distintas cenas de las vacaciones de Navidad, los adultos deben comportarse en la mesa, no ingerir estas sustancias en exceso. Si la ‘autoridad’ cumple las normas, los jóvenes no podrán excusarse con la frase “tú lo hiciste”.

Educar con el ejemplo también supondrá hacerles ver que el alcohol no es una herramienta de diversión y que en estas reuniones se pueden hacer muchas más cosas con las que pasárselo bien. Bailar, charlar con los amigos o disfrutar con juegos de mesa son formas de entretenerse en estas fechas.

Vía Hacer Familia

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