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Esta producción hace un llamado a dejar de lado los intereses personales y buscar unión para alcanzar un verdadero cambio social.

La clásica novela Los Miserables llega como musical al Teatro Sánchez Aguilar de Guayaquil. Esta epopeya, que se desarrolla en medio de la revolución francesa, presenta el caos social que el país atravesó en 1789. La revuelta contó con la participación de jóvenes y estudiantes que protestaban por una situación que no es ajena a los problemas que se desarrollan en la actualidad: pobreza, miseria, desigualdad.

La novela fue adaptada a guión teatral hace más de treinta años por el inglés Sir Cameron Mackintosh, con cuyo aval fue producida en Ecuador por la Fundación Teatro Sucre de Quito y presentada en junio del 2016. Esta historia, recomendada para adolescentes, jóvenes y adultos, se presentará del 17 al 27 de noviembre en el Sánchez Aguilar con una orquesta en vivo.

En entrevista a Revista Vive, Chía Patiño, directora de la Fundación Teatro Sucre de Quito, conversó de su trabajo como directora escénica de la obra y los retos que impuso montar una producción de esta dimensión.

¿Qué te llevó a traer Los Miserables al Ecuador?

Los Miserables nos eligió a nosotros. El creador de Los Miserables, Sir Cameron Mackintosh, visitó el Teatro Sucre y dijo “¿no han pensado hacer Los Miserables?”. Esas son grandes señales del universo que uno tiene que aprender a escuchar. Lo evidente es que tenemos el elenco para hacer eso y la cantidad de talento. Es un número de cantantes grande que tenemos todos casa adentro para llenar esos roles.

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¿Crees que los problemas sociales de esta historia los vemos en la actualidad?

El libro sigue siendo igual de importante que cuando fue escrito en 1800, es muy fácil desligarse y pensar que es un problema histórico. Pero la miseria sigue, el abuso del poder sigue, los amantes, las dos búsquedas siguen: Valjean que se redime y va de la oscuridad a la luz y Javert que se pierde y va de la luz a la oscuridad, las ratas arribistas que son los señores Thénardier; son arquetipos universales absolutamente vigentes.

Es muy fácil que a uno no le toque cuando los estudiantes que mueren son del siglo XIX y hay una parte del inconsciente que uno dice pues eso ya no pasa… pero hoy en día siguen las revoluciones estudiantiles.

¿Crees que el arte y obras como éstas influyen a la sociedad actual?

Yo sí creo que el arte mantiene a la gente despierta y consciente de que son dueños de sus realidades y para mí eso sí es importante. Recordar que los estudiantes tienen que ser idealistas aunque a veces acaben de caer por el cañón, que el perdido puede ser redimido. Sí hay una efervescencia cuando se acaba este show que es interesante. Para mi sí es un llamado a las armas en el buen sentido, hay que ser responsables de las acciones de uno, que a veces es tan simple como ir a votar. El arte sirve para recordar a la gente que tiene que ser proactiva, que tiene que ser parte de los eventos históricos y debe ser consciente de mantenerse vigentes, políticamente hablando.

los-miserables-teatro-sanchez-aguilar¿Qué le dirías a las familias cuyos hijos o hijas quieren llevar una carrera en el mundo de las artes?

El arte se ha puesto de moda, pero porque se da una idea errada de lo que es ser estrella, las estrellas son fugaces. El artista es una persona que elige el arte como una manera de vida, un modo de vida absolutamente gratificante. Tiene sus cosas duras como estar fuera de casa. Pero más que a los padres, es a los niños a quienes les diría que si desean ser artistas que lo tengan claro. Que si lo que quieren es la fama van a ser gente miserable, pero si lo que quieren es explorar este mundo mágico, transportador del arte, serán las personas más felices que hay.

¿Cómo llegar al nivel de producción que han logrado en el Teatro Nacional Sucre?

Hemos tenido 7 años de paz entre los elencos, los técnicos, el espacio para crear y sentirse un equipo. Somos 121 personas quienes viajamos aquí y si ves alrededor nadie se está quejando. Es la constancia y estar a gusto donde se está trabajando. Hemos crecido mucho, este es un trabajo de todo el año.

Regresando a la carrera de música aquí a veces es de tiempo parcial. Un grupo ensaya para un concierto y dan cuatro conciertos al año. Los chicos que tu ves cantar en Los Miserables son músicos, cantan cuatro horas cada día y tienen dos o tres presentaciones mensuales. Entonces la experiencia te va a sacando los nervios, si ves a los chicos se sienten cómodos en el escenario, pero van sobre ese escenario los juveniles, ya van casi cuatro años. Nuestro elenco está casa adentro, por lo que crear es su trabajo, no es su hobbie o su complemento. Hemos tenido siete años de paz para seguir ganando experiencia.

Por: Daniela Arosemena C.

Lic. en Estudios Críticos y Visuales de Arte

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