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A todos los padres nos ha pasado, en algún momento de nuestras vidas, que esta tarea de educadores se transforma a veces en un trabajo pesado y poco agradable. ¿Es esto lo que Dios quiere de nosotros?, ¿no debería ser una tarea agradable y armoniosa? 

La maternidad y la paternidad es un camino de esperanza y de desafío. Hoy, somos testigos de algunos problemas en nuestros adolescentes y a su alrededor, que resultan difíciles de comprender. Pero, más que crisis en nuestros adolescentes, debemos hablar hoy de crisis de paternidad y maternidad. No nos estamos comprometiendo con nuestra esencia: ser educadores de nuestros hijos. Los padres somos los principales maestros en la familia.

 

¿En qué consiste esta tarea?

Es muy fácil, cuando los niños son pequeños no escatimamos esfuerzos en darles gusto en todo aquello que ellos solicitan, usualmente son golosinas o juguetes que no nos incomodan.  Pero, en la medida que van creciendo, no solo se tornan más intolerantes con su familia, sino que además tratan de adaptar comportamientos similares a los de otros adolescentes que usualmente se meten en problemas.

Más que crisis  en adolescentes, hoy hay crisis de paternidad y maternidad.

Como aún no han desarrollado suficiente madurez, ni física ni mental, son vulnerables. En la época que va de los 11 a los 17 años aproximadamente, los padres nos encontramos con muchas sorpresas. Pero, no podemos renunciar a nuestro papel de educadores bajo el pretexto de que su comportamiento es explosivo o declinar a nuestro papel dándoles gusto en todo lo que ellos demanden. Eso significaría condenar a nuestros hijos a una eterna adolescencia, en la que siempre necesitarán a alguien que resuelva sus problemas o encontrarán alguien a quien culpar por sus propios errores.

Recuerda que el mundo está lleno de “cantos de sirena”, lo cual enturbia la relación con nuestros hijos. Pero si trabajamos desde que son pequeños en ejercicios claros de autoridad y con un acercamiento firme, estaremos siempre en primera fila de sus decisiones y acudirán a nuestros consejos para enfrentar la vida, sea esta fácil o difícil. 

Busquemos el diálogo con ellos, solo ahí podrán apreciar mejor nuestro papel de padres. Pero, no olvidemos que siempre aprenderán mirando nuestras acciones.

 

 

Tareas urgentes para educar en madurez y autonomía

 

No permita que el cansancio gane terreno, nadie ha dicho que la tarea es fácil. Siempre será una tentación dejar pasar las complicaciones y no enfrentarlas a tiempo.

No le dé gusto en todo, incluso cuando lo pueda enfrentar económicamente. Es importante que ellos se esfuercen en conseguir lo que necesitan, en los estudios, en la vida familiar y en las actividades deportivas.

Permita que él perciba el logro alcanzado. Que comprenda que los objetivos se los consigue paso a paso y no todo a la vez. Esto será muy importante para su edad adulta, en la que sabrá que nada es fácil ni rápido.

Trate de estar siempre cerca. La contención es un valor que debemos practicar. Ellos podrán molestar, patalear y hasta ser desagradables, pero lo que necesitan es un adulto cerca que les diga qué deben hacer y en quién confiar plenamente.    

 

 

Por: Víctor Cárdenas Negrete
Centro Pedagógico Kentenich Ecuador
www.centropedagogico.org

 

 

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