Compartir:
Cuando estés preparado y Dios considere que es el momento y que es bueno para ti, llegará a tu vida lo que tanto esperas. Por ahora goza de cada pequeño regalo que te da.

Hay días en que el peso de las preocupaciones nos abruma y tan sólo vemos la presencia de Dios en los grandes milagros. O quizás hace mucho tiempo hemos orado por algo que no llega y entonces desestimamos todos los otros pequeños milagros, deseos y caprichos que día a día Dios nos concede. Si sabes esperar en Dios, Él sabrá recompensarte, y no sólo eso: si confías al Creador cada ilusión, por pequeña que ésta sea, no dudes, Él té la concederá. 

Hombres que anhelan sanar de alguna enfermedad que es incurable, una mujer que espera que su esposo recapacite y regrese a su hogar, un hombre con una deuda inmensa por pagar y sin empleo. Se podría decir que casi todos los seres humanos necesitamos un milagro en nuestras vidas.

milagros

Pero esperando ese milagro quizás nos hemos olvidado de reconocer los pequeños milagros de cada día. En muchas ocasiones he tenido sencillos caprichos o deseos que Dios en su infinito amor me ha concedido. En uno de mis cumpleaños, recuerdo que dije: “Señor, hoy quisiera un hermoso ramo de flores, hace muchos cumpleaños no recibo uno”. Al llegar a mi oficina, había un ramo precioso no sólo con flores sino también con frutas. Así es Dios, te sorprenderás de su amor cuando esperas en él.

¿Cómo reconocer los pequeños grandes milagros?

Necesitas ser consciente de lo que deseas. Por un minuto en tu día detente y reflexiona sobre qué has deseado y qué de lo que has deseado Dios te lo ha concedido: No sabes de la vida de tu mejor amiga y te gustaría saber cómo esta y sin más ni más te la encuentras en el supermercado o te sorprende con un mensaje. Querías comer helado y llega tu hija de visita y lo trae. Quieres unos zapatos para tu hijo y vas a la tienda y están a precio especial. No dudes: son los pequeños grandes milagros de Dios para ti.

Para el milagro que esperas tal vez necesitas prepararte mejor

Quieres un esposo, pero aún no renuncias a tus comportamientos que te impedirían llevar una vida armoniosa en pareja. Quieres un ascenso, pero quizás te falta prepararte mejor en algún aspecto de tu personalidad o incluso ampliar tus conocimientos en algo. Otra cosa que puedes contemplar es si eso que deseas es una bendición para tu vida, si te conviene en todos los aspectos, tal vez deseas que alguien que está comprometido te ame, o tal vez quieres un trabajo en el que ganarás mucho dinero, pero implicará dejar solos a tus hijos en casa mucho tiempo. El Creador piensa en todo y tiene mejores cosas para ti de lo que quizás puedas imaginar, si sabes esperar en Él.

Tarde o temprano, cuando estés preparado y Dios considere que es el momento y que es bueno para ti, llegará a tu vida lo que tanto esperas, por ahora regocíjate en cada pequeño regalo que Dios te da cada día y no pierdas la fe.

Vía Familias.com

Compartir: