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Hace poco, me enteré que una prima lejana, joven y casada hace un par de años, prefería tener perros, antes que tener hijos. Para no hacer evidente mi asombro ante tal comentario, preferí no ser parte de la conversación.

Hoy en día vemos a las nuevas parejas de esposos, con muy poco interés en procrearse o definitivamente optar por no tener hijos. Lo que parece a simple vista una elección inteligente, ya que una vida sin complicaciones y tal vez con una mejor posición económica resulta sumamente atractiva, es en realidad una vida que podría resultar en un futuro muy incierto.

Te voy a numerar las razones por las que tal vez quieras reconsiderar la idea de tener hijos.

1. Disminuyes el riesgo de contraer cáncer

Desde el punto de vista natural, los órganos del cuerpo deben utilizarse para lo que fueron creados. Los órganos reproductivos no son solamente generadores de placer, fueron hechos para la procreación. Hay estudios médicos que indican que el tener hijos y amamantarlos reduce significativamente el riesgo de contraer cáncer en los ovarios y en los senos.

2. Fortaleces tu matrimonio

Los esposos con hijos tienen mayor posibilidad de mantenerse juntos. Existen muchas teorías del porqué; algunas tan pesimistas como el decir que ya se sienten atados por las responsabilidades con los hijos. Sin embargo, hay una realidad que es innegable: cuando tienes un hijo te vuelves más sensible a las necesidades de los otros, eres más compasiva, más humana y humilde, te sales de ti misma para darte a los demás, te vuelves más saludable, buscas mejorar tu entorno (quieres ser un buen ejemplo y quieres un mundo mejor para ellos). En otras palabras te vuelves una mejor persona. ¿Con todas estas características, quién no va a querer permanecer contigo para toda la vida?

3. Aumentan tus habilidades

Una vez convertida en madre, tienes más energía, tus capacidades crecen y te vuelves más responsable, además, descubres talentos que antes no tenías. Es una reacción en cadena de tu naturaleza femenina, diseñada para transmitir y conservar la vida. Tu ser completo se prepara para procurar el bien absoluto de ese nuevo bebé.

4. Nunca te falta amor

Cuando eres mamá sabes lo que es sentirse amada, admirada y necesitada. Tus hijos no solo te aman sin condición, sino que además quieren ser como tú. En otras palabras, ¡tienes tu propio club de fans! Eso lo sabemos con absoluta certeza porque todos nosotros conocemos el amor que sentimos por nuestras madres.

5. Tu visión sobre el futuro cambia

El creador del método psicoterapéutico llamado Logoterapia, el Dr. Victor Frankl encontró en su horrible experiencia de ser prisionero en los campos de concentración, que los presos que tenían una razón para vivir (el amor a sus hijos y a sus familias) tenían más fortaleza para soportar las pruebas y por lo tanto más probabilidades de sobrevivir. El Dr. Frankl concluyó: “… que lo primordial es estar siempre dirigido o apuntado hacia algo o alguien distinto de uno mismo: hacia un sentido que cumplir u otro ser humano que encontrar, una causa a la cual servir o una persona a la cual amar”.

6. Tu vida en general mejora

Leí en un artículo de CNN en Español que las personas que tienen hijos suelen tener más dinero y una mayor preparación académica; además, son más religiosas y gozan de mejor salud. Esto es según un reporte del profesor Arthur Stone quien da clases de Psiquiatría y Psicología en la Universidad de Stony Brook. “Todos esos factores intervienen para que la gente califique mejor su vida” concluía la nota.

7. Aseguras para ti un mejor futuro

Además de ser tu legado para el mundo, tus hijos son una inversión para el futuro, ya que ellos son los que cuidarán de ti cuando envejezcas y dejes de trabajar. Aunque el dinero de tu retiro sea suficiente para cubrir todas tus necesidades, son los hijos los que estarán ahí en las enfermedades y los problemas propios de la edad. Además, con un poco de suerte, tendrás nietos que te mantendrán joven y activa por mucho tiempo y que alegrarán tu vida de forma excepcional.

8. Eres más feliz

Por todo lo anterior podemos concluir que los hijos nos traen un gozo sobrenatural, principalmente porque solo en el darse a los demás se encuentra la felicidad y cuando te conviertes en madre, por primera vez te das sin reservas a otra persona. En el caso opuesto, cuando lo tienes todo y solo te tienes a ti para dártelo, la vida se vuelve insípida y deja de tener sentido.

 

Vía Familias.com

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