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El anuncio fue pagado por la organización PFOX (Padres y Amigos de Ex-Gays y Gays), un grupo que defiende el derecho de quienes desean someterse a terapias que les permita ir desde una vida gay hacia una experiencia de afectividad y sexualidad heterosexual.

En su portal se definen como “una organización para ayudar a ex-gays, a gay, a sus padres y amigos que necesitan ayuda, esperanza y la aceptación de la comunidad”.

Vallas publicitarias para dar a conocer otras realidades

Las vallas publicitarias incorporan otras frases secundarias –“gemelos idénticos, uno es gay el otro no”– e imágenes apropiadas, para exponer la evidencia científica que da origen a la frase central: “Nadie nace gay”.

La información de esta publicidad se apoya así, en la investigación que por más de veinte años lideró el Dr. Neil Whitehead, sobre gemelos y homosexualidad. Si los gemelos son idénticos, entonces tienen un ADN  que debería ser 100% el mismo, comenta el científico. Sin embargo tras veinte años de estudios descubrió que: “Si un gemelo idéntico tiene atracción por los de su mismo sexo las probabilidades de que su co-gemelo la tenga son sólo alrededor de un 11% para los hombres y 14% para las mujeres”.

En la conclusión de sus estudios sobre gemelos el Dr. Whitehead afirma: “Nadie nace gay. Las cuestiones predominantes que crean la homosexualidad en uno de los gemelos idénticos y no en el otro tienen que ser factores post-parto”.

Con esta campaña PFOX busca hacer visible su derecho a difundir también en las escuelas su propuesta, tal como se le permite a las organizaciones de Gays, lesbianas, transexuales, travestis y similares.

La estrategia de la organización ha sido debatida y cuestionada en Estados Unidos por líderes de la comunidad gay organizada. Pero también por personas públicas que se definían a sí mismas como “gay” y que por diversas causas de no bienestar con esa realidad particular, se sometieron a alguna terapia conocida como “de cambio” o “reparativa”, pero que luego la abandonaron por no considerarla efectiva o incluso nociva para su calidad de vida.

En la otra vereda se encuentran otras minorías… los ex – gay satisfechos con el resultado de las terapias “reparativas” o “de cambio” y los profesionales que las ofertan, quienes desean ser no discriminados.

El presidente de la organización Greg Quinland, en entrevista concedida a la cadena de noticias WND) recordó que él es un ex gay (hoy casado y padre) habiéndose iniciado en la actividad homosexual a los 10 años de edad… con un niño de 13 años, mientras veían pornografía. A los 23 años de edad salió del armario permitiéndose disfrutar del sexo, con pareja distintas, sin cuestionarse, visitando prostíbulos y saunas, tiendas porno y círculos sociales “gay” por todo el estado. 

Una cultura saturada de sexo

“La razón por la que vemos tanta proliferación de la homosexualidad en nuestra sociedad actual es porque vivimos en una cultura saturada de sexo”, dice Quinlan.

“La iglesia del primer siglo prosperó en una época de anarquía sexual, cuando existía también una cultura homosexual hiper-sexualizada. Lo mismo ocurre con la iglesia del siglo 21. No necesitamos comprometer nuestro mensaje con el fin de poder llevar a los homosexuales hacia la iglesia o acomodarla a ellos”, declaró a WND el líder del lobby ex – gay.

Vía Religión en Libertad

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