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Las estadísticas hablan por sí solas: ser “para alguien” y estar unidos “para siempre” te ayuda a avanzar mejor en la vida.

El número de parejas que deciden irse a vivir juntas, sin casarse, está creciendo en los últimos años. Por eso no es raro que tu pareja te proponga esta opción o que tu mismo la estés considerando.

Pero seguramente el hecho de que otros lo hagan no es razón suficientes para que tú también te decidas por eso. La cohabitación, como lo muestran muchas estadísticas, trae graves consecuencias para el futuro de tu relación y de tu familia.

Datos estadísticos

  • Contrario a lo que muchas parejas piensan, cohabitar, en lugar de prepararse para el matrimonio crea precedentes en la relación que hacen que el 46% de las parejas que antes de casarse vivieron juntas terminen divorciándose.
  • Mucho menos de la mitad de las parejas que cohabitan, alguna vez se casan.
  • El aumento en la unión libre ha incrementado igualmente el número de niños que no crecen con su padre.
  • Las parejas casadas tienen mejor estabilidad económica y posibilidades de progreso que las que cohabitan.
  • Las madres solas o abandonadas, y sus hijos, están entre la población más pobre.
  • Quienes iniciaron su vida de pareja en cohabitación tienden a seguir cambiando de pareja en relaciones igualmente inestables.

¿Qué dice la Iglesia?

La Iglesia, más que juzgar a las parejas que optan por la unión libre, se preocupa por los riesgos que corren. Le duele ver que, por falta de buena información o por anti-testimonios, muchos jóvenes desconozcan las enormes ventajas que el matrimonio aporta a la sexualidad y al amor:

  • La sexualidad, nos dice la Iglesia y lo confirma la psicología moderna, es la expresión más íntima y personal entre dos seres humanos. Por ella y a través de ella expresamos nuestra innata vocación a ser, no seres solitarios sino seres de comunión y encuentro. Como lo dice bellamente el Papa Juan Pablo II, la sexualidad es la huella divina en nuestra carne que nos recuerda que, no nacimos para algo, sino “para alguien”.
  • La sexualidad tiene la capacidad de unir no sólo dos cuerpos sino dos personas. Es decir, es el gesto que expresa y realiza la mutua donación que una mujer y un hombre pueden hacer de su ser.
  • La Iglesia Católica no cesa de recordar que la ausencia de compromiso no sólo expone a la pareja y a sus hijos, sino que impide que se genere en la vida de pareja la confianza profunda que debe corresponder a su nivel de intimidad sexual y de vida. Siempre habrá por eso quien sienta que esta situación en vez de darle libertad para amarse más, le da la ocasión para salir corriendo cuando se canse o deba enfrentar las dificultades normales del ajuste de una pareja.

Cuando una pareja tiene el coraje y el amor suficiente para declarar públicamente sus afectos y comprometerse a una entrega de todo su ser, no sólo le está dando a su pareja la mayor prueba de amor y respeto, sino que está creando un lazo en el cual Dios se une con su amor para sellar y garantizar un “para siempre”.

Vía: Aleteia.org

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