Compartir:
Estos cambios tienen como principal fin “la salvación de las almas”.

El Papa Francisco escogió el día de la natividad de la Virgen María para anunciar una serie de reformas al proceso de nulidad matrimonial. Dichos cambios aseguran un proceso más ágil y más accesible para los fieles católicos. Dice Su Santidad, que las nuevas normas “no favorecen la nulidad matrimonial sino la agilidad del proceso”. Nos reafirma que el matrimonio es indisoluble y, por tanto, ningún matrimonio válidamente contraído puede ser “anulado”. Este proceso determina la nulidad de un matrimonio, es decir, declara que dicho matrimonio nunca existió.

Durante el Sínodo extraordinario sobre la Familia, se formó un comité que estudió y llevó a cabo estas reformas, al revisar que en algunas diócesis el proceso de nulidad matrimonial tomaba mucho tiempo y era costoso. En la reforma se destacan las siguientes normas: 

– El proceso será gratuito.  

– Será suficiente una sentencia. Hasta ahora era necesaria una doble sentencia conforme.

– Cada obispo local puede ser el único juez o puede establecer un tribunal de tres miembros. De establecer el tribunal al menos uno de ellos debe ser del clero y los otros dos pueden ser laicos. 

Te puede interesar: Alfredo y María Isabel de Ávila, ¡por fin casados por la Iglesia!

– Se instituye un proceso breve, a cargo del obispo, para los casos de nulidad evidente.  Entre las circunstancias que pueden permitir el proceso breve están, por ejemplo: “la brevedad de la convivencia conyugal, el aborto procurado para impedir la procreación, la obstinada permanencia en una relación extra-conyugal al momento de las nupcias, la ocultación dolosa de la esterilidad o de una grave enfermedad contagiosa o el encarcelamiento, la violencia física infligida para obtener el consenso, la falta del uso de razón comprobada por documentos médicos”. 

Esta reforma abrevia el proceso, pero no pone en riesgo la indisolubilidad del matrimonio. Estas normas entrarán en vigor el 8 de diciembre, día que empieza el año de la Misericordia. 

Para el Papa Francisco, “la caridad y la misericordia” requieren que la Iglesia como madre acerque a sus hijos que se consideran lejos de ella. Por ello, estos cambios tienen como principal fin “la salvación de las almas”. 

De esta manera, Francisco nos transmite su deseo que los fieles tengan mayor acceso a este proceso que dará la oportunidad a muchas parejas de volver a recibir el sacramento de la Eucaristía.

 

Cristina Valverde de Arosemena

Abogada

Compartir: