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Es cierto que debemos simpatizar con el que sufre, ser solícitos e informarles, e incluso aceptar, amar y ayudar a las personas que sufren inclinaciones homosexuales a vivir en la castidad. Pero la hora de una falsa “amabilidad” en cuanto a defender el verdadero matrimonio ha terminado.

¿Qué hacemos ahora?

Los activistas a favor del homosexualismo se quejan de que la gente piense que ellos tienen una agenda. Como dijo el activista a favor del homosexualismo Frank Brown: “Quiero ir a mi trabajo. Quiero tener un hogar. Quiero ahorrar dinero. Y quiero irme de vacaciones. ¿De qué clase de ‘agenda escondida’ están hablando”? [3].

Otros activistas a favor del homosexualismo son más veraces. Paula Ettelbrick, ex Directora Legal de la organización a favor del homosexualismo Lambda Legal Defense and Education Fund, dijo que “ser homosexual significa extender los parámetros del sexo, la sexualidad y la familia, y transformar el tejido mismo de la sociedad” [4].

Los activistas a favor del homosexualismo no quieren “una cerca blanca para protestar”. ¡Lo que ellos quieren es quemar y derribar la cerca y la casa detrás de ella! La periodista a favor del lesbianismo Masha Green dijo que “No es difícil comprender que debemos tener el derecho a casarnos. Pero también pienso que de la misma manera no es difícil comprender que la institución del matrimonio no debe existir. La lucha por el matrimonio homosexual en general implica el mentir acerca de lo que vamos a hacer con el matrimonio cuando lleguemos allí, porque mentimos cuando decimos que la institución del matrimonio no va a cambiar, y ello es mentira… ‘El matrimonio igualitario’ se convierte en el ‘matrimonio elástico’, siendo la última meta la ‘extinción del matrimonio’” [5].

En muchas naciones occidentales ya los activistas a favor del homosexualismo tienen derechos de “matrimonio” y adopción. En estas naciones, ha habido cientos de incidentes de personas que han sido despedidas de sus empleos, atacadas físicamente, impedidas de hablar y obligadas a actuar en contra de su voluntad por parte de activistas a favor del homosexualismo.

Esa es la agenda. Eso es lo que ellos quieren que le suceda a usted: Echarle a un lado, empujarle hacia una especie de armario y convertirle en parte de los nuevos pervertidos.

Esa es su agenda, no el “matrimonio” homosexual. Y si usted no hace nada para detenerla, si usted no levanta sus manos y su voz para detenerla, sus hijos y sus nietos tendrán que vivir con esa agenda y sufrir a causa de ella.

Todo lo que se necesita para que triunfe el mal es que los buenos no hagan nada.

Pero todos podemos algo. Y, que nadie se equivoque, todos debemos hacer algo, porque si no, perderemos esta lucha.

Algunos defensores de la familia luchan contra el “matrimonio” homosexual en los tribunales y otros en las calles. Otros escriben y dan conferencias, y otros expresan la verdad por medio del arte. Hay defensores de la familia que pueden debatir sobre este tema, porque ese es su llamado. Solo un pequeño porcentaje de gente asume esas tareas de alto perfil. El resto de nosotros puede contribuir a esta lucha informando a las personas que conoce, y ello es la labor más importante de todas.

Si logramos despertar a la gente en cuanto al verdadero propósito del matrimonio, si podemos detener los esfuerzos por moldear el matrimonio hasta convertirlo en un vehículo para la revolución social, si logramos unirnos para que verdaderamente haya un renacimiento del matrimonio, entonces obtendremos la victoria.

El homosexualismo corrompe y debilita la ley, porque protege y consagra conductas sexuales insalubres y debilita las libertades más fundamentales. El homosexualismo corrompe y debilita la juventud cuando le dice que puede practicar cualquier tipo de actividad sexual que desee. El homosexualismo corrompe y debilita la familia, porque degrada el matrimonio natural. Pero, por encima de todo, el homosexualismo corrompe y debilita la religión al atacarla e intentar sacarla de la vida pública.

Nosotros los cristianos hemos sido demasiado “amables” y por ello es que estamos perdiendo la lucha. Nos hemos creído las muchas historias trágicas de la victimización de personas con sentimientos homosexuales, solo para luego enterarnos de que la mayoría de ellas no eran verdad. Hemos visto cómo los que son más valientes que nosotros han sido castigados y ridiculizados. Hemos sido amables – y nos hemos callado – durante demasiado tiempo. Es cierto que debemos simpatizar con el que sufre, ser solícitos e informarles, e incluso aceptar, amar y ayudar a las personas que sufren inclinaciones homosexuales a vivir en la castidad. Pero la hora de una falsa “amabilidad” en cuanto a defender el verdadero matrimonio ha terminado. Los que promueven el homosexualismo y otros males nos consideran “amables” si nos quedamos en nuestras casas e iglesias y simplemente cerramos la boca. ¿Estamos dispuestos a contemplar cómo nuestras familias y nuestra nación son destruidas simplemente para que ciertas personas, quizás dentro de nuestra propia familia, crean que somos “amables”?

No solamente debemos actuar, también debemos conocer el tema. No es necesario debatir el “matrimonio” homosexual en términos religiosos. De hecho, hacerlo de esa manera es a menudo peor que inútil en una sociedad que se considera “secular”. Ello se debe a que mucha gente simplemente no hará caso a lo que digamos, si abordamos el tema desde una perspectiva puramente religiosa. Afortunadamente, no es necesario usar una manera de abordar el tema que sea religiosa, ya que la visión cristiana de este tema, así como del resto de los asuntos morales, está sólidamente basada en la ciencia. Y así debe ser, ya que el Dios que lo ha creado todo es el mismo que se ha revelado.

Una vez que conozcamos el tema, debemos hablar con confianza contra el “matrimonio” homosexual a nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y las personas que van a la iglesia con nosotros. Debemos informarles así como nos hemos informado a nosotros mismos y urgirles a involucrarse si creemos que puedan estar interesados. Pero, por encima de todo, no nos dejemos intimidar. Algunas personas nos llamarán “odiosos”, “intolerantes” o algo peor. Ello es simplemente una reacción automática por parte de aquellos que no han pensado bien las cosas, de los que desconocen el tema o que tienen miedo discutir este asunto con nosotros. Mantengámonos firmes en nuestra posición, mirémosles a los ojos con amor, hablemos la verdad y ellos no podrán contra ella.

Actuemos, estudiemos el tema y, finalmente, ¡organicémonos! Somos mucho más poderosos si trabajamos juntos que separados. Si una sola persona habla, puede ser que no le hagan caso; si hablan cinco, puede ser que las ridiculicen, pero no podrán pasarlas por alto; si hablan cincuenta o cien que trabajan juntas, puede ser que las denuncien, pero no podrán ridiculizarlas; y si cientos de personas  hablan y trabajan juntas, se vuelven tan poderosas, que tendrán que tomarlas en serio.

Como dijo Mahatma Gandhi una vez: “Primero nos pasan por alto, luego se ríen de nosotros, después luchan contra nosotros, y entonces ganamos.”

Por: Brian Clowes, PhD
Director de Capacitación Provida Human Life International
Esta nota fue tomada de: Boletín Electrónico De Vida Humana Internacional (Vhi)
Sección Hispana De Human Life International (Hli)
Vol. 20, No. 13, 10 Septiembre 2014
http://www.vidahumana.org

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Notas:

[3]. Dirk Johnson, New York Times News Service.  “Stunned Colorado Gays Ponder Election.” The Oregonian, 8 de noviembre, 1992, pág. A22.

[4]. Paula Ettelbrick, ex directora legal de Lambda Legal Defense and Education Fund, citada en “Since When is Marriage a Path to Liberation?” por William B. Rubenstein, en Lesbians, Gay Men, and the Law [New York City:  The New Press, 1993], págs. 398 y 400.

[5]. Steve Skojec.  “Gay Marriage Activist:  `It’s a No-Brainer that the Institution of Marriage Should Not Exist’.”  Catholic Vote Blog, 18 de abril, 2013.

 
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