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Los diálogos familiares cada vez nos cuestan más ¿cómo lo remediamos?

Cuando éramos pequeños conversar con nuestros padres, e incluso con la familia extendida como tíos y primos, era algo muy común, donde disfrutábamos de aquellos ratos en los que nuestra familia era lo más importante.

Durante la cena charlábamos de cómo nos fue en el día. Si en el ensayo de baile del colegio nos tocó estar en primera fila o atrás. Si de nuevo un amigo nos llamó por un apodo o ese amiguito abusón nos quitó el lunch otra vez. Si nos dio nervios exponer la lección oral sobre las estrofas del himno nacional. Si aquel cliente o proveedor le trajo problemas a papá o a mamá. El encuentro con el vecino que vivió hace años en el sector, entre otros. Los temas fluían, al menos así tuve la suerte de que sea en mi familia. Sin embargo, si este diálogo en la cena es reemplazado por el juego de la tablet, el nuevo grupo de chat en el celular o la llamada de trabajo que debe ser respondida; sumado a la indiferencia de la mayoría de adolescentes absorbidos por las redes sociales, las últimas fotos de moda, los tutoriales de maquillaje; el nivel de comunicación tendrá un bajón significativo.

En estos días pareciera que empezar temas de conversación con niños y adolescentes es un poco más complejo. Cuando están más pequeños puede ser más fácil ya que nos admiran y los adultos somos una fuente de aprendizaje y sabiduría. Cuántas veces esperamos hasta tarde a que nuestros padres lleguen del trabajo para enseñarles cómo había quedado el proyecto de ciencias o el diploma que habíamos obtenido.

Un primer acercamiento con los hijos

Lo primero es darles el tiempo. Pongámonos de acuerdo sobre la importancia de pasar tiempo juntos y cómo esto puede ser algo divertido. Para esto será necesario establecer, según las necesidades y posibilidades de cada hogar, cuál es el momento idóneo para reunirse y conversar. Si no es posible hacerlo todos los días entonces hay que establecer días y momentos: un almuerzo familiar el domingo, una noche de juegos de mesa los jueves o películas los sábados, de forma que todos se comprometan.

Después de esto se debe conversar sobre reglas: durante la cena el celular se pone en la estantería de la esquina. Siempre manteniendo un ambiente de apertura y conversación, más que una simple imposición. Eso sí, lo más importante es que las reglas se apliquen para todos, tanto grandes como pequeños deben seguirlas. Una de las razones de la rebeldía a temprana edad es sentirse controlado y aplastado por las reglas que imponen los padres pero que ellos mismos no cumplen. Ese sentimiento de injusticia que perciben los chicos los lleva a actuar con negatividad y a cerrarse en un mundo que parece ser mucho más fácil y cómodo: el de los dispositivos móviles.

Aprovechemos el presente que pasa muy rápido

Recordemos que cuando no teníamos un celular en la mano, todo era maravilloso y no sentíamos que algo nos faltaba. Sin embargo, para nuestros hijos no es así, y puede que no estén tan emocionados con el hecho de alejarse de su dispositivo, por lo que debemos animarlo escogiendo actividades que los motive a participar del momento en familia.

Puede que al inicio no se anime, pero si se maneja un ambiente divertido, abierto donde se siente obligado, tal vez sepa algo nuevo que nos pueda enseñar a todos.

Intentemos vivir el presente, los chicos crecen y luego harán sus vidas. Disfrutemos con ellos ahora, que la tecnología sea algo que nos acerquen con quienes están lejos, pero que no nos impidan disfrutar de los que están cerca. Enseñémosles que la vida en familia es divertida, que conversar y escuchar es importante, porque es una muestra de que los demás nos importan. Regresemos a esa vida familiar, de visitas a casa de la abuela o tíos, sin que haya un evento especial. Demos el ejemplo de que valoramos a los que nos aman a pesar de las discusiones y días malos. El mejor ejemplo está en el actuar sobre lo que predicamos. Así luego ellos también sentirán esa necesidad por mantener la unidad familiar.

Por: Claudia Rivera Cevallos

Lcda. en Educación Inicial Bilingüe

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