3 rasgos de la Generación Z que todos deberíamos practicar

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Descrita como ultraconectada e hipersensible, y a menudo criticada por dar más importancia al ocio que al trabajo, la generación Z —las personas nacidas entre 1995 y 2005— no deja de ofrecer valiosas ideas sobre la búsqueda del equilibrio y el sentido.

Tienen menos de 30 años, no han conocido un mundo sin Internet y llegan al mercado laboral con sus propias expectativas y reivindicaciones. La importancia que conceden al ocio y al bienestar personal hace que a veces se les tache de egoístas y holgazanes. Pero cuando nos fijamos en sus motivaciones, a menudo resulta que no se trata tanto de pereza como de un deseo de preservar su equilibrio y dedicar más tiempo a lo que consideran esencial. ¿Y si, en lugar de criticarla, nos inspiráramos en las intuiciones, las expectativas y la búsqueda de sentido de la Generación Z?

1 EL EQUILIBRIO VITAL

¿A quién no le ha llamado la atención escuchar a un joven profesional recién llegado a la empresa responder con total naturalidad: «No puedo, esta tarde tengo natación» a su jefe, que le pide que cierre un expediente con urgencia? A menudo se critica a la Generación Z por su falta de compromiso en el trabajo. Pero, según algunos, no se trata tanto de una falta de compromiso como de la voluntad de protegerse de un modelo que conduciría directamente al agotamiento.

La nueva generación se ha vuelto muy sensible al tema de la salud mental en el trabajo y algunos incluso le tienen auténtico miedo. «Vi a mi padre, que era médico y no contaba ni sus horas ni sus pacientes, matarse a trabajar, volver a casa agotado y no tener tiempo para disfrutar de su familia; ese modelo no me atrae en absoluto», confiesa Édouard, de 28 años, ingeniero en una empresa de informática.

Claire, de 25 años, responsable de redes sociales en una agencia de comunicación, tiene el mismo reflejo: «En mi trabajo anterior, todas las noches había algo que hacía que el trabajo lo ocupara todo: eventos, seminarios, expedientes que cerrar, cenas a las que acudir… Me cambié de empresa y, desde entonces, me cuido siendo inflexible con los horarios», cuenta.

La Generación Z aboga por devolver al trabajo el lugar que le corresponde.

Más allá del agotamiento, también tienen la intuición de que en la vida «no todo es trabajo». Así lo confiesa Constance, de 24 años, estudiante de periodismo, que, además de sus estudios, participa en un coro y en una compañía de teatro. «Para mí es importante encontrar un equilibrio», asegura.

La Generación Z concede una importancia especial al equilibrio entre la vida profesional y la personal, mientras que las generaciones anteriores quizá se exigieron demasiado, en detrimento de su salud y su vida familiar. De este modo, invita a devolver al trabajo el lugar que le corresponde.

2 LA BÚSQUEDA DE SENTIDO

La Generación Z también necesita encontrar sentido a su trabajo, lo que a veces da lugar a contratos que se rescinden nada más firmarse o a exigencias que el mercado laboral tiene dificultades para satisfacer. Constance coincide: «Necesito que mi trabajo tenga sentido, aunque eso signifique ganar menos. ¡Veo a tanta gente a la que no le gusta su trabajo y que no es feliz!»

«Nos hacemos preguntas sobre el sentido de las cosas que las generaciones anteriores no se plantean necesariamente», confiesa Pierre, de 30 años, gestor de tráfico (experto en tráfico web) en una startup. Y cuenta esta anécdota que ilustra a la perfección hasta qué punto la Generación Z necesita conocer el sentido de las cosas.

Mientras daba un paseo por Normandía, se encontró con una mujer bastante mayor que llevaba 40 años trabajando en los campos de cáñamo. Sabía de todo sobre cómo arrancar la planta, sabía que el cáñamo se transformaba en tejido en la fábrica vecina y se utilizaba para confeccionar ropa, pero nunca había visitado la fábrica ni había visto los productos acabados.

«Nunca se había preguntado cuál era el fin de su trabajo, nunca fue a ver el fruto de su esfuerzo, ¡eso es simplemente impensable para alguien de nuestra generación!», exclama Pierre. Una forma de pensar cuya curiosidad y coherencia vital son dignas de elogio.

3 LA BÚSQUEDA DE LA TRASCENDENCIA

Una búsqueda de sentido que lleva a algunos a encontrarse con Dios. Y eso no tiene nada de sorprendente. Cuando uno se pregunta de dónde viene y adónde va, y profundiza un poco, la religión católica ofrece respuestas a esas preguntas. El pasado 29 de julio, al margen del ¿Cómo crear un hogar acogedor para los invitados?, el papa León XIV recibió a cerca de 600 jóvenes catecúmenos y neófitos, y se alegró de ver «a jóvenes que se comprometen con la fe y quieren dar sentido a su vida, dejándose guiar por Cristo y su Evangelio».

«Una búsqueda renovada de Dios se manifiesta especialmente entre los jóvenes, y esta búsqueda a veces se encuentra con la Iglesia católica», constataba en esa ocasión el padre Roberto Regoli, presidente de la Fundación Ratzinger-Benedicto XVI.

«Siempre he tenido la convicción de que hay algo más grande que nosotros», confesaba Vera, de 27 años, que se bautizó en Semana Santa del año pasado. Criada por unos padres muy alejados de la religión, decidió profundizar en el tema cuando su prometido le pidió matrimonio, expresándole su deseo de que la boda se celebrara en la iglesia:

«¡Ni hablar de casarme por la iglesia sin entender su significado!», explica. Un proceso que la llevó al bautismo. ¡De ahí a decir que esta búsqueda de sentido, propia de la Generación Z, explica el auge de los catecúmenos observado desde hace tres años, solo hay un paso!

Por Mathilde De Robien-Aleteia
Foto www.magnific.com

 

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