Fáciles, cotidianos, nada del otro mundo.
Los matrimonios están hechos de días normales. Muchos. Muchísimos.
Por eso es tan importante aprovechar cada ocasión para construir el modelo de hogar que queremos generar.
1 Buenos días, buenas tardes, buenas noches, siempre.
Los pequeños detalles tienen que cuidarse porque así mostramos que la otra persona es lo más importante para nosotros. Y durante el día, un mensaje.
2 Dedica unos minutos a pensar en positivo.
Así no se te comen los problemas cotidianos, que son muchos, pero poco relevantes, y tienes la atención puesta en lo maravilloso que es el otro.
3 Por WhatsApp, cosas bonitas, no sólo prácticas.
Porque si no, todos nuestros mensajes son del tipo “compra tú el pan” o “¿recoges tú al niño?” Mezcla mucho “te quiero” aunque a veces parezca cursi.
4 Que sea la primera persona en saber de tus problemas.
El matrimonio es el lugar de la máxima intimidad. Antes de llamar a la familia o los amigos, tu pareja tiene que ser el referente en todo lo que os sucede, el primero.
5 Pregunta y escucha antes de empezar a contar.
Y te dará paso a ti. Pero así le mostrarás que es lo más importante, que te preocupan sus preocupaciones y te alegran sus alegrías: eso es hogar.
6 Un rato al día, uno a la semana y otro al mes.
Sin grandes sofisticaciones ni grandes gastos. Cada día, unos minutos antes de arrancar o después de cerrar. Un ratito semanal y, si se puede, algo más largo al mes
7 Habla muy bien del otro en público, verbaliza el amor.
No se trata de fingir, sino de repetir lo mucho que lo queremos porque de esa manera, cuando lo verbalizamos, lo recordamos mejor, lo hacemos presente.
8 Vuélvete a enamorar, todos los días, de cada detalle.
No te olvides de esas miradas de ternura de la juventud porque hoy tienen que estar igual de vivas, de ese gesto de cariño sencillo y discreto que te emocionó.









