Abordaje nutricional en pacientes con lupus eritematoso sistémico

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La fundación de lupus de América estima que al menos 5 millones de personas alrededor del mundo tienen un tipo de lupus y ataca principalmente a las mujeres en edad productiva, entre 15 a 44 años, sin embargo, hombres, niños y adolescentes también pueden padecerlo. 

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad crónica que se caracteriza por un sistema nervioso que ataca a los diferentes órganos y tejidos (como la piel, articulaciones, pulmones, riñones, sistema nervioso, vasos sanguíneos y cerebro) provocando daño e inflamación.

Es una enfermedad autoinmune que se presenta con diferentes síntomas en los pacientes que la desarrollan desde cansancio, pérdida de peso, fiebre prolongada que no se debe a un proceso infeccioso, dolor e inflamación articular, eritema en alas de mariposa que consiste en un enrojecimiento y erupción de la piel en mejillas y nariz, aparición de trombosis, inflamación en membranas de revestimiento alrededor del corazón y pulmones, inflamación del riñón, entre otros.

El doctor José Campos, especialista del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda indica que “se ha evidenciado que los pacientes con lupus tienen un repertorio microbiano disminuido en la luz intestinal y a menudo disbiosis lo cual ha podido relacionarse con gravedad de la enfermedad, además que están presentes signos de alteración de la permeabilidad intestinal junto con otros hallazgos. Aunque hay disparidad entre las poblaciones bacterianas que se encuentran afectadas, la expansión de un tipo concreto de bacterias (Ruminococcus gnavus) podría estar implicada en el desarrollo de la enfermedad”. Es decir, existe una relación importante entre el intestino y las enfermedades crónicas, lo cual demuestra lo necesario que es mantener un buen balance microbiano para prevenir el desarrollo de las mismas.

El abordaje nutricional debe enfocarse principalmente en mantener un estilo de vida saludable con una dieta equilibrada, variada y desinflamatoria, algunas recomendaciones son:

  • Consumir frutas, vegetales, proteína animal y vegetal, granos integrales, semillas, tubérculos y frutos secos.
  • Evitar los alimentos ultra procesados ricos en azúcar añadidas, harinas refinadas, colorantes, preservantes, conservantes, grasas trans y grasas saturadas.
  • Controlar el sodio en la dieta.
  • Consumir alimentos ricos en omega 3, vitamina D y polifenoles para ayudar a disminuir la inflamación.
  • Realizar ejercicio físico moderado.
  • Evaluar tolerancia a alimentos que contengan gluten y lactosa.
  • Consumir fibra prebiótica en mujeres de 21-25 gramos por día y en hombres de 30-38 gramos al día para alimenta las bacterias del intestino y mejorar el ambiente microbiano.
  • Consumir alimentos o tomar cápsulas de probióticos con filos específicos para esta enfermedad y cuidar el intestino.
  • Evitar las restricciones de alimentos que sean innecesarias y buscar asesoría nutricional para mantener un tratamiento nutricional individualizado.
  • Dormir bien para evitar picos de cortisol que pueden provocar inflamación.
  • Controlar niveles de estrés.
  • Monitorear los efectos secundarios de los medicamentos, algunos podrían afectar el apetito y la absorción de nutrientes.
  • Se debe asegurar una ingesta adecuada de vitamina B12, hierro, ácido fólico, ya que la anemia es común en pacientes con lupus.
  • Mantener una correcta hidratación.
  • Evitar el consumo de alcohol.
  • Identificar los alimentos que puedan causar brotes y evitarlos, pero tratar de consumir un reemplazo para cuidar aporte adecuado de nutrientes.

La inflamación es un detonante de las enfermedades crónicas y cada vez más el estilo de vida moderno es un factor que acelera su aparición a cualquier edad, por lo tanto, es necesario tomar conciencia de nuestros hábitos para evitar desarrollarlas. El lupus, aunque no tiene cura es una enfermedad con la que se puede vivir si la controlamos de manera correcta. Una vez que aparece es importante evitar periodos de mayor actividad sintomática y tratar de mantenerla en remisión, a veces los ataques pueden ser leves o graves. Por último, no dejar de lado la parte anímica o emocional, ya que, también juega un rol importante en estos pacientes para su pronta mejoría.  

Por: Melissa Coto, Nutricionista. IG: melcoto_

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