No se trata de competencia, sino de crecimiento personal: los cuentos son muy importantes para el desarrollo de los niños y niñas.
A continuación, una lista de ventajas documentadas científicamente que la lectura aporta en el desarrollo de los niños y niñas.
Desarrolla el lenguaje y amplía el vocabulario
La lectura compartida desde los primeros años fortalece el desarrollo del vocabulario receptivo y expresivo. Un estudio reciente mostró que leer libros en familia se asocia positivamente con el vocabulario en bebés de 12 a 24 meses, incluso en contextos de bajo nivel socioeconómico (Rosslund et al., 2025).
Esto confirma que leer desde edades tempranas es una de las mejores herramientas para enriquecer el lenguaje.
Mejora la comprensión lectora y el rendimiento académico
La lectura frecuente predice un mejor rendimiento escolar. Investigaciones longitudinales (van der Kleij et al., 2022) han demostrado que el crecimiento del vocabulario y la lectura de palabras durante la transición de la primaria se relacionan directamente con mejores resultados académicos. Además, Cullinan (2000) documentó que la lectura independiente favorece el éxito escolar en diversas materias.
Potencia la atención, la memoria y la concentración
Seguir la trama de un cuento exige mantener la atención, recordar personajes y anticipar lo que ocurrirá. Estudios de seguimiento (Ehm et al., 2023) muestran cómo las habilidades de decodificación y comprensión lectora crecen en paralelo con funciones cognitivas como memoria y concentración, esenciales para el aprendizaje escolar.
Fomenta la empatía y la conciencia emocional
Leer historias permite explorar emociones y ponerse en el lugar del otro. Un estudio publicado en Science (Kidd & Castano, 2013) demostró que la lectura de ficción literaria mejora la “teoría de la mente”, es decir, la capacidad de comprender los pensamientos y emociones ajenos. Esto se traduce en mayor empatía y habilidades sociales en la infancia.
Estimula la creatividad y la imaginación
Los cuentos y la ficción abren mundos distintos y entrenan la flexibilidad cognitiva. La literatura infantil alimenta la imaginación, y estudios actuales refuerzan la idea de que la lectura fomenta la creatividad y la capacidad de generar soluciones innovadoras a problemas.
Refuerza la salud mental y el bienestar emocional
La lectura no solo educa, también calma. El conocido estudio de la Universidad de Sussex (Lewis, 2009) encontró que seis minutos de lectura reducen el estrés en un 68 %, superando a escuchar música o dar un paseo. En la infancia, incorporar la lectura en rutinas diarias aporta calma, reduce ansiedad y fortalece el vínculo afectivo con los padres.
Prepara para la vida adulta y las habilidades comunicativas
Leer desde la infancia facilita la escritura y la expresión oral. Además, un estudio longitudinal sobre gemelos (Soden et al., 2015) muestra que la comprensión lectora es una habilidad estable y heredable, que influye en la trayectoria educativa hasta secundaria. Esto refuerza la importancia de iniciar la lectura desde temprano como inversión en competencias para toda la vida.
La lectura no hace mejores que nadie, porque “mejor” es un concepto moral, personal, complejo: no depende solo de hábitos culturales sino de valores, acciones éticas, empatía, compromiso… Pero la lectura puede contribuir poderosamente a que los niños y niñas crezcan con mayor comprensión, sensibilidad, creatividad y capacidad de comunicarse y de entender al otro.
En ese sentido, leer no eleva a unos sobre otros, pero sí puede formar personas más plenas, con recursos internos para la vida.
Via Ser Padres









