En noviembre de 2023 la Conferencia Episcopal Ecuatoriana nombró como responsable del programa de Familia y vida al obispo de Daule, para muchos un desconocido, razón por la cual VIVE! le solicitó una entrevista para que nos cuente un poco de él y su trabajo.
¿Quién es el arzobispo de Daule?
Mi nombre completo es Krzysztof Kudlawiec, pero la trancripción al español de mi nombre es Cristóbal. Fui ordenado sacerdote diosesano de la diócesis de Rzeszów en 1995, acabo de cumplir 30 años de ordenación sacerdotal. En 2002, llegué a Ecuador como misionero ha esto se le llama Fideidonum, porque es la ayuda que se da de una diócesis a otra. Trabaje durante 20 años en 3 parroquias de Manabí y el 22 de abril del 2022 me nombra obispo de Daule.
Lo primero que hice cuando la Conferencia Episcopal me encargo esta Pastoral fue tratar para entender qué es lo que hace esta Pastoral. Entonces, lo que comprendí es que todas las comisiones de conferencia episcopal, ayudan a las jurisdicciones, a movimientos, en su trabajo y desarrollo. Pero no organizan el trabajo, es decir coordinan algunas acciones pastorales nacionales para ayudar a sentirnos juntos y no cada uno por su lado, porque somos iglesia. Entonces, por eso la Conferencia Episcopal no organiza, pero ayuda a caminar juntos.
Ahora, claro que tenemos también iniciativas propias que apoyamos o que vemos que son importantes. Por ejemplo, si un movimiento propone el 25 de marzo como una jornada de oración por niño por nacer, nosotros la apoyamos y buscamos que sea una iniciativa nacional.
Para entenderlo un poco alrededor de la pastoral, hay varios grupos que existen. Por ejemplo, el 40 días por la vida es uno de ellos. Es movimiento internacional, eclesial, que surgió desde Estados Unidos y aquí hay varios grupos que ya son parte de este Movimiento. Ahora, nosotros no podemos cambiar el sentido de trabajar de movimiento, conservamos su manera de trabajar e invitamos a otros a sumarse a este trabajo.
Cada diócesis, cada jurisdicción eclesial es responsable de organizar su pastoral. Desde la Conferencia Episcopal se respeta la independencia de cómo organizar la pastoral. Como soy responsable a nivel nacional, busco también incentivar que en cada diócesis haya esta pastoral y que las cosas que podemos coordinar.
¿Qué nos falta para poder unir y llevar juntos este mensaje?
Bueno, desde el inicio de mi servicio en este tema, yo buscaba la respuesta a esta pregunta suya. Porque realmente las personas que yo preguntaba ¿y cómo funciona esta pastoral Provida? ¿Cómo se iniciaron? Vivimos muy divididos y fragmentados en nuestro trabajo. Entonces hicimos unos intentos de unas reuniones a nivel aquí, en Costa, y luego yo estuve también en Quito, reuniendo a las personas que trabajan por el mismo fin, de provida, y conversando juntos.
Nuestro sueño es formar una Frente Nacional Provida, que sería respetando cada una de las espiritualidades, de los movimientos o grupos.
Actualmente existe un grupo de WhatsApp donde tenemos algunas personas representativas de varios grupos y movimientos. Eso sí respetándonos, sin críticas, si uno no está de acuerdo, no pasa nada, o no tiene que apoyar tal o cual grupo. Simplemente buscamos personas que quieran trabajar en la causa, pero que tengan una idea más o menos clara, y doctrinalmente correcta, para trabajar juntos.
No aceptamos las personas extremistas, ni de la derecha, que todo está malo, y critican todo desde inicio hasta final, ni tampoco las personas light, que dicen, bueno, permitamos aborto en ciertas situaciones, y busquemos una conciliación entre gobierno y grupos pro vida, porque consideramos que este no es el camino, que nosotros tenemos que tener una voz clara.
Conseguirlo es muy difícil, pero buscamos un equilibrio que hemos logrado consolidar en estos años de trabajo al tener una plataforma de diálogo apoyando las iniciativas particulares de cada movimiento. Pero debemos caminar hacia la conformación de un Frente Nacional Pro Vida, ¡bendito sea Dios el día que lo logremos!.
¿Qué necesita usted para que esto llegue a buen puerto?
Es complicado esto, porque yo veo que cada grupo quiere ser independiente, es como difícil lograr algún cierto acuerdo, porque cada opinión en estos temas tan delicados y tan complejos, porque aquí hablamos de aborto, de eutanasia, de LGBT y de todo lo que es ideología woke. Hay varios temas y varias opiniones, y en esto para decir que vamos a lograr pronto algún frente, pues yo estoy un poco pesimista con esto.
Pero, ¿qué es lo que necesitamos?
Si vamos a seguir este camino de unidad, de hacer una plataforma de diálogo, creo que algún día va a ser posible, sino que esto es un proceso y habrá que hacer más reuniones, para hacer conocer el tema Pro vida como tal, porque al final Pastoral Provida no es tan conocida, es una pastoral de segunda o tercera categoría.
Yo creo que es algo nuevo en el mundo, hace 30 años nadie pensaba que aborto va a ser tan fácil y que existan naciones en el mundo que incluyeron al aborto como un derecho en sus constituciones, como en Francia por ejemplo y ahora en Luxemburgo que también lo quieren incluir.
La idea es comenzar a trabajar en este frente ya hablando puntualmente de los temas específicos que ya hemos mencionado, para de esta manera tener clara la postura de que los católicos deben tener frente al aborto, eutanasia y la pena de muerte.
¿Cuál es la postura en la cual todos los católicos deberíamos de tomar frente al aborto?
Aquí tenemos una frase muy conocida y es completa nosotros defendemos la vida desde la concepción hasta su muerte natural. En esta frase se encierra realmente todo lo que nosotros queremos defender la vida porque es un don de Dios y no podemos nosotros manipularlo.
Entonces desde la concepción ahí puede ser entre comillas natural, para que no sea artificial. Y no dar paso a los nuevos temas como el querer introducir el vientre subrogante.
En lo que respecta a la muerte natural, aquí no tenemos dudas, estamos totalmente en contra de eutanasia y de la pena de muerte, aunque a veces nos dicen pero esta persona no merece vivir. Eso no lo decides tú, ni una nación, ni un parlamento, sino que quien decide es Dios.
El plan de Dios es que cada hijo, tenga su papá y mamá naturales. Al utilizar un vientre de alquiler se está creando artificialmente un ser humano, lo que está en contra del plan de Dios, ya que este niño no tiene su mamá que lo concibió sino una que luego lo criará. Los psicólogos ya han detectado problemas mentales en niños concebidos de esta forma.
Lo que Dios creó es maravilloso, es único y perfecto. Cuando la mamá da la vida a un bebé hay un vínculo. Vínculo que no podemos cortar diciendo, bueno pero este niño está comprado por otro, eso es totalmente en contra de la naturaleza, no se puede hacerlo así, por eso estamos en contra. No es porque no queremos que nazcan más niños o que la familia que por alguna razón no puede tener hijos no los tenga. Existen maneras legales como la adopción, tenemos muchos niños abandonados que esperan tener una familia que les den acogida.
La iglesia apoya métodos científicos de fertilidad en los cuales no se ponga en riesgo a embriones se van a morir.
¿Cuál es la postura de la iglesia frente al prolongar la vida de una persona con la ayuda de máquinas y frente a la eutanasia?
Actualmente la legislación no está clara, son temas nuevos y no hay normativas completas en el país. El caso más reciente fue el de la abogada, Paola, quien expresó su voluntad de que se le aplique la eutanasia y finalmente murió de muerte natural.
En lo que si estamos claros, es que nadie puede decidir cuándo y cómo va a morir, porque esto es solamente atribución de Dios y nosotros no podemos no podemos cogerla. En el caso de cómo proceder cuando una vida depende de máquinas, existe un procedimiento médico que determina cuando muere el cerebro y eso ya es irreversible, entonces la familia puede decidir desconectar las máquinas porque ya no hay ya no hay marcha atrás.
Pero, ¡los milagros existen!
Siempre puede suceder el milagro, pero si Dios no interviene no debemos pensar que el pedido se convierta en capricho y si Dios tiene otros planes también hay que aceptarlo.
Por Arcadio Arosemena Robles









