Ahora que pertenezco al exclusivo club de los mayores de edad (con las ventajas y desventajas que aquello implica), he caído en cuenta que poco a poco el olvido empieza a ser parte de nuestras vidas, al inicio casi imperceptible, pero luego inquietante (pasas de olvidar dónde dejaste las llaves hasta… ¿qué estaba diciendo o haciendo?).
La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia de carácter progresivo que impacta a millones de personas en todo el planeta. Aunque todavía no se ha encontrado una cura definitiva, la adopción de hábitos de vida saludables y ciertas medidas preventivas pueden contribuir a disminuir el riesgo de padecer esta condición neurodegenerativa.
Con el envejecimiento creciente de la población mundial, la prevención adquiere una importancia fundamental. Si bien existen factores de riesgo inevitables, como la predisposición genética, también hay estrategias que favorecen el buen funcionamiento del cerebro y ayudan a reducir la posibilidad de desarrollar la enfermedad o retrasar su aparición.
Es por ello que me ha parecido útil escribir una pequeña síntesis de consejos útiles para seguir manteniendo activa nuestra mente (con todas sus facultades cognitivas) en consonancia con nuestro cuerpo (físico), nuestro corazón (sentimientos, emociones, etc) y nuestro espíritu (motivación, presencia de Dios, espiritualidad, etc).
Algunos consejos son más que necesarios, otros menos, sin embargo, todos nos ayudarán a mantenernos sanos en los aspectos más esenciales:
Cuidar de la salud física
- Controle la presión arterial alta.
- Controle la glucosa (azúcar) en la sangre.
- Mantenga un peso saludable.
- Consuma una dieta saludable.
- Manténgase físicamente activo.
- Hágase tratar los problemas de vista y audición.
- Visitar al médico, aunque no lo considere necesario es importante para mantener el control.
- Evite caídas y sobre todo, lesiones en la cabeza.
- Ingiera menos alcohol y tabaco.
- No abusar del cuerpo con actividad física excesiva.
Cuidar de la salud mental
- Lectura y escritura: Leer, leer mucho, leer en silencio o en voz alta, resumir lo leído o llevar un diario, estimula el lenguaje y la memoria.
- Juegos de lógica y memoria: Crucigramas, sudokus, sopas de letras, ajedrez, juegos de mesa (cartas, parchís) laberintos y rompecabezas.
- Aprendizaje continuo: Aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento musical o una nueva habilidad (tejer, arreglos florales, aprender a manejar la computadora, etc ).
- Cálculo mental: Realizar operaciones matemáticas sin calculadora, Sudokus, etc.
- Estimulación sensorial: Escuchar música, identificar sonidos, oler diferentes aromas.
- Actividades novedosas: Cambiar la rutina, usar la mano no dominante para tareas simples, o ir por rutas diferentes.
Hábitos complementarios
- Ejercicio físico: 30 minutos diarios de caminar, nadar o bailar mejoran el flujo sanguíneo al cerebro.
- Dieta saludable: Adoptar patrones como la dieta mediterránea o algún otro tipo de dieta que sea beneficiosa en antioxidantes y antiinflamatorios.
- Socialización: Participar en actividades grupales a fin de mantener activas habilidades como el lenguaje y la concentración (club de lectura, de cocina, de beneficencia social, de la iglesia, de la ciudadela, de viejos amigos…). Planificar salidas con los amigos, a comer, al cine o teatro, paseos a lugares que no se conoce pero que sean seguros…
- Descanso: Dormir entre 8 y 9 horas es crucial para la función cerebral.
Consejos adicionales
- Variedad: No te centres en una sola actividad; mezcla ejercicios para estimular diferentes áreas cerebrales.
- Desafío: Busca actividades que te supongan un reto para fortalecer nuevas conexiones neuronales.
- Evitar: Escuchar noticias negativas, solo lo necesario para mantenerse informado y no perder contacto con el mundo real.
- Valorar: la experiencia acumulada y reconocer la sabiduría como un tesoro.
- Vivenciar: lo mejor de una experiencia espiritual, sea cual sea, siempre y cuando eso me traiga paz, armonía, seguridad, bienestar, mayor comprensión de mí mismo, de la naturaleza humana y la creación entera.
- Compartir los conocimientos y la experiencia adquirida a lo largo de los años: la mente activa fortalece la memoria y la autoestima.
- Cuidar vínculos afectivos: la compañía y el amor son esenciales para el bienestar emocional.
En mis periplos y viajes que he tenido la suerte de realizar, voy reuniendo en una vieja libreta frases que me llaman la atención, algunas tomadas de una pared en un barrio cualquiera, en la parte posterior de un camión, en un letrero o anuncio, a la entrada de un almacén o centro comercial, en la contratapa de un libro, etc. Entre las más destacadas y que pertenecen a esta categoría de frases geniales para la tercera edad tenemos:
- “La edad no limita tu energía, la actitud sí.”
- “La sabiduría no tiene edad, solo acumula experiencia.”
- “Cada día que sonríes, rejuveneces tu corazón.”
- “La vejez es la oportunidad de contemplar la vida con calma y gratitud.”
- “Cuidar tu cuerpo es honrar la historia que llevas dentro.”
- “La serenidad es el regalo más grande de los años dorados.”
- “Nunca dejes de aprender: la curiosidad mantiene joven el espíritu.”
- “La vejez no es perder juventud, es ganar plenitud.”
Otras son frases de médicos y expertos en personas de la “tercera edad”:
- “Envejecer no es perder la juventud, sino una nueva etapa de oportunidades y fortaleza.” — Betty Friedan, psicóloga y activista
- “Un hombre no es viejo hasta que los remordimientos ocupan el lugar de los sueños.” — John Barrymore, actor
- “Olvídese de cumplir años y empiece a cumplir sueños.” — F. Javier González, médico y coach de la tercera edad
- “Necesitamos un segundo proyecto de vida y no solo entretenimientos para pasar el tiempo libre que tenemos al jubilarnos.” — F. Javier González
- “La verdadera belleza de una persona sólo se percibe a medida que envejece.” — Virginia Woolf, escritora
- “La vida sólo se puede entender hacia atrás, pero hay que vivirla hacia delante.” — Søren Kierkegaard, filósofo
- “Dentro de 20 años lamentarás más lo que no hiciste que lo que hiciste, así que suelta amarras y abandona el puerto seguro.” — Mark Twain, escritor
- “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.” — Alvin Toffler, futurista
Las investigaciones actuales no pueden decir con certeza si hacer los cambios anteriores en el estilo de vida protegerá totalmente contra la demencia, pero estos cambios son buenos para la salud y forman parte de las decisiones saludables que alguien que ha llegado a la tercera edad debe tomar a medida que se adentra en esa gloriosa “edad dorada”.
Mgs. Teodoro Cárdenas Negrete
Psicopedagogo – Psicoterapista – Educador
Director de Psico-Pedagógica-Mente
cardenasteodoro2015@gmail.com
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