Criar hijos con valores hasta inicios del siglo XX era mucho más sencillo, los valores religiosos y morales daban forma a la realidad social que sostenía al mundo, sin embargo, con la caída del Estado absoluto e instituciones como la Iglesia, los valores entran en un periodo de desconcierto, además, la globalización comienza a promover la inmediatez, productividad económica y el éxito como valores aspiracionales a nivel social y personal, desde esta mirada como padres vale cuestionarse ¿cuál será el piso en el que me voy a parar para educar a mis hijos en valores y dónde estoy parado yo mismo con mis valores?
Recientemente en nuestro país las noticias de “personalidades” atrapadas por la policía y asociadas al crimen son cada vez más comunes, dentro de estas noticias aparecen figuras o influencers seguidas por un alto número de adolescentes y adultos que, desde de mi punto de vista, debe cuestionarnos como sociedad:
- ¿Qué hace que un joven siga con interés y aspiración a personas que muestran una realidad de vida, (viajes, accesorios, ropa) completamente cuestionable en sus valores y no articulada a la realidad económica de más del 50% de la población?
- ¿Realmente es posible para cualquier ciudadano llegar al tipo de vida que se muestra en el perfil de estas “personalidades sociales”?
- ¿Qué estamos haciendo los adultos para guiar a los adolescentes a cuestionar la realidad digital que les venden las redes?
Acá algunas sugerencias que pueden ayudarnos como padres o como adultos a cuestionar qué valores rigen mi propia vida y qué coherencia tengo en ella:
- Los valores pueden ser de diferentes tipos: éticos, religiosos, familiares, culturales, intelectuales. Desde esta mirada vale revisar información actualizada o tener grupos de discusión o libros de consulta que hagan sentido con mis ideas personales para machearlas y sostener mis creencias en un respaldo que no sea solo mi opinión o punto de vista, si no, una base que busque unificar conceptos creando comunidad.
- Cuestionar mis actos cotidianos en los que aplique mis valores, por ejemplo, si digo que soy una persona respetuosa, cuestionarme si aplico el respeto a mi conveniencia, si solo lo veo en la relación de los otros para mí o cómo lo vivo, por ejemplo, ¿respeto el horario de entrada y salida de mi trabajo? Y así, observar todos los valores que considero propios.
- Observar la gente que me rodea o que considero mis personas importantes tanto en mi familia como en mis amistades, el objetivo es ser consciente de los valores y la coherencia de mi comunidad cercana de tal manera que mi vida y grupo social estén en coherencia.
- Mantenerme atento al contenido de información o digital que consumo, si constantemente estoy viendo noticias violentas o programas de ridiculización o novelas, mi cerebro se acostumbra a no cuestionar y aceptar situaciones como normales cuando en muchos casos son inaceptables. Por ejemplo, si alguien se cae “lo normal” es reírse, si alguien aparece con un ojo morado “lo normal” es no preguntar, si alguien pide ayuda “lo normal” es hacerse el loco.
Acá le dejo amable lector este artículo para invitarlo a salir del automatismo personal y social en el que a veces todos podemos caer y que lamentablemente romantiza o “normaliza” situaciones frente a las que lo mínimo sería oponernos o cuestionar, gracias por su tiempo y por su atención.









