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El cuerpo de un bebé es su primera vía de comunicación. Antes de aprender a hablar, es revelador de sus sentimientos y emociones, de forma instantánea. Si bien el rostro o incluso las posiciones de las manos pueden dar señales claras, la propia postura corporal es un elemento a tener muy en cuenta. En efecto, algunas tienen un significado clave según los profesionales.
Entre ellas, el cuerpo arqueado hacia atrás. Los pediatras aclaran que tiene, en la mayoría de los casos, una traducción emocional evidente. Aun así, recuerdan que cada niño es distinto y que puede, en alguna ocasión, tener otra lectura o significado, de ahí la importancia de permanecer alerta ante todas las posibles señales. Repasamos lo que habitualmente define.
El doctor Federico Diaz, pediatra, recalca vía Instagram (@elpediatra_fede), que es algo bastante común. Generalmente puede deberse a dos causas principales. Por un lado, puede sentirse incómodo o limitado en sus movimientos y, al intentar liberarse, realiza ese gesto; en estos casos, al permitirle mayor libertad suele calmarse.
Por otro lado, puede estar relacionado con el reflujo, en un movimiento conocido como síndrome de Sandifer, en el que el bebé se arquea para evitar que el contenido gástrico ascienda hacia las vías respiratorias. Este tipo de movimiento suele aparecer durante el momento de la comida o un momento después y no mejora con cambios de postura. Aunque esto no implica necesariamente que el reflujo sea grave, es recomendable consultarlo con el pediatra.
Coincide con esta visión la doctora María Isabel Peinado Fabregat, pediatra, vía Instagram (@dra.mabelpeinado): «Aunque puede verse alarmante, muchas veces es solo una forma de expresar incomodidad, cansancio o incluso reflujo. El cuerpo del bebé todavía está aprendiendo a autorregularse y a veces responde así». Recuerda que también puede ser el resultado de gases, cólicos o sobreestimulación. En los primeros meses, es muy habitual y suele desaparecer con el paso del tiempo, cuando el cuerpo del niño va cambiando.
¿Cómo ayudarle en este caso?
Cuando un bebé se arquea, en muchos casos necesita apoyo físico y contención. Para ayudarlo, se pueden aplicar medidas sencillas y seguras como fomentar el tiempo boca abajo durante el día para fortalecer el cuello y la espalda, realizar movimientos y estiramientos suaves respetando siempre sus señales, ofrecer masajes tranquilos que alivien la tensión acumulada y cuidar su postura, especialmente al alimentarlo o cargarlo, procurando mantener la cabeza y el cuello bien alineados.
¿Y si es peligroso?
Existen también otras causas menos frecuentes que pueden ser más serias, por lo que si este comportamiento se presenta junto a fiebre, cambios en su estado general o falta de respuesta, es importante acudir de inmediato a urgencias.
Tal y como subraya la médica, lo fundamental es fijarse en en qué momentos sucede y cómo se comporta tu bebé. Si observas que ocurre con mucha frecuencia o lo notas incómodo, es recomendable acudir al pediatra para valorar qué puede estar ocurriendo. La asociación con otras señales es clave para valorar si es relativamente normal o grave.