7 claves para que tus hijos usen las pantallas

Es bien sabido que los bebés no deben usar el móvil. Pero, ¿sabías que, según la American Academy of Pediatrics las videollamadas no cuentan?

Desde que nació mi hija le he dado muchas vueltas a este asunto. Vivo en una ciudad diferente a la de mis padres, por lo que los recién estrenados abuelos no pueden ver a la que es su primera nieta tanto como les gustaría. Intento compensar la lejanía haciendo frecuentemente videollamadas, pero reconozco que siento algo de culpa cada vez que les llamo, sobre todo desde que las recomendaciones sobre pantallas en la infancia se volvieron mucho más estrictas. ¿Estarán siendo perjudiciales estos ratos con el móvil para mi bebé?

Todas las asociaciones y expertos recomiendan limitar el uso de las pantallas, sobre todo con los menores de 2 años. Pero ¿qué pasa con las videollamadas?

¿Por qué las videollamadas son diferentes al resto de pantallas?

Según la American Academy of Pediatrics (AAP) las videollamadas no se consideran “tiempo de pantalla” de la misma manera que los vídeos, dibujos o contenidos pasivos. Y es que este formato de llamada con imagen implica interacción social real, algo fundamental para el desarrollo infantil.

La diferencia está en cómo funciona el cerebro del bebé cuando mira una pantalla. No es lo mismo observar imágenes pasivamente que participar en una conversación donde alguien responde, sonríe, canta o dice su nombre en tiempo real.

La AAP recuerda que los bebés aprenden mejor a través de caras, voces, turnos de conversación, expresiones y respuestas emocionales. Y precisamente eso es lo que ocurre durante una videollamada.

Aunque la persona esté al otro lado de una pantalla, el bebé percibe señales sociales reales: alguien le habla, espera su reacción, sonríe cuando balbucea o repite sonidos que él mismo hace. Ese intercambio sí tiene valor para el desarrollo.

Por eso, las videollamadas con abuelos, familiares o personas cercanas no entran dentro del mismo grupo que dejar al bebé viendo vídeos o dibujos animados. Según explica la AAP, este tipo de interacción puede incluso ayudar a fortalecer vínculos afectivos, especialmente cuando la familia vive lejos. Confieso que, cuando leí esto, respiré aliviada.

Además, muchos bebés muestran un interés especial por las caras humanas desde muy pequeños. Reconocen voces familiares, reaccionan a los gestos y disfrutan observando expresiones. Las videollamadas aprovechan precisamente esa necesidad natural de conexión.

Lo que realmente aprende un bebé durante una videollamada 

Aunque a veces parezca que “solo mira la pantalla”, en realidad están ocurriendo muchas más cosas.

Durante una videollamada, el bebé practica habilidades sociales básicas: escuchar voces, esperar respuestas, reconocer emociones o relacionar sonidos con personas conocidas. Incluso antes de hablar, ya participa en pequeñas “conversaciones” a través de miradas, sonrisas, movimientos o balbuceos.

También hay un componente emocional muy importante. Ver frecuentemente a abuelos, tíos o familiares ayuda a mantener el vínculo aunque no puedan verse físicamente. Y eso puede facilitar mucho los encuentros presenciales posteriores.

En niños un poco más mayores, las videollamadas también pueden favorecer el lenguaje. La AAP explica que las conversaciones en directo son mucho más enriquecedoras que cualquier contenido grabado porque existe una interacción constante.

Cómo hacer que las videollamadas sean más útiles y educativas

La AAP también ofrece varios consejos para que las videollamadas resulten más beneficiosas para bebés y niños pequeños. Y la clave principal es sencilla: que sean participativas.

No se trata de poner el móvil delante del bebé durante media hora mientras los adultos hablan entre ellos. Lo ideal es convertir la llamada en una experiencia social adaptada al niño. Por ejemplo, funciona muy bien:

  1. Hablar despacio y con expresiones exageradas.
  2. Decir el nombre del bebé frecuentemente.
  3. Cantar canciones conocidas.
  4. Jugar al “cucú-tras”.
  5. Enseñar objetos familiares.
  6. Hacer preguntas sencillas aunque todavía no pueda responder.
  7. Reaccionar a sus sonidos o movimientos.

La AAP también recomienda que un adulto acompañe siempre al bebé durante la llamada. Esa presencia ayuda a mantener la atención y convierte la experiencia en algo mucho más significativo.

Otro consejo importante es no alargar demasiado las videollamadas. Los bebés se cansan rápido porque necesitan procesar muchísima información al mismo tiempo. A veces, unos pocos minutos de interacción de calidad son más que suficientes; el resto puede sobreestimular al bebé.

Entonces… ¿las videollamadas son siempre buenas?

Como ocurre con casi todo en la crianza, el equilibrio sigue siendo importante. Que las videollamadas tengan valor social no significa que un bebé deba pasar horas frente al móvil. Y, por supuesto, siempre es preferible priorizar (o compatibilizar) el juego real, el movimiento libre y la interacción cara a cara cuando sea posible.

Pero para muchas familias, especialmente cuando hay distancia de por medio, las videollamadas pueden convertirse en una herramienta emocional muy valiosa. No sustituyen el contacto físico, claro, pero sí ayudan a mantener la conexión.

Y quizá lo más importante para muchos padres (yo incluida): no hace falta sentirse culpable por dejar que el bebé vea a sus abuelos a través de una pantalla. ¡Disfrutemos todos de ese momento!

Por María Machado
Foto www.magnific.com
Referencias
American Academy of Pediatrics. (s. f.). Tips for video chatting with infants and toddlers. American Academy of Pediatrics.