¿Y si buscar a la pareja ideal fuera el mayor obstáculo para encontrar el amor? La ciencia y la fe tienen una respuesta hacia la búsqueda del amor verdadero
Seguro has llegado a escuchar: «Qué difícil es conseguir pareja» o «no encuentro a la persona ideal para mí» o quizás escuchaste a un amigo decir: «Tiene muchas cualidades, pero mejor no, seguiré buscando». Esta serie de comentarios nos hace sumergirnos en un dilema actual: ¿Existe la pareja perfecta?
En un mundo donde basta deslizar el dedo para conocer a otra persona, pareciera que siempre existe alguien más atractivo, más exitoso o más compatible esperándonos.
Sin embargo, esta búsqueda constante del «10 de 10» puede convertirse en una trampa, pues psicológicamente impide construir relaciones profundas y duraderas. Es aquí donde podemos preguntarnos: ¿Y si el amor no consiste en encontrar a la persona perfecta, sino a aprender a amar a una persona real?
¿Encontrar pareja con ayuda de las matemáticas?
En 1611, el astrónomo y matemático Johannes Kepler, tras quedar viudo decidió aplicar el método científico para encontrar pareja, entrevistó a once mujeres y la cuarta fue la que más le gusto, pero pensó: «todavía faltan siete, podría ser alguien mejor» y la dejo ir…
Al final de su análisis de dos años, escogió a la número cinco, aún teniendo dudas; al final, la relación no fue como lo esperaba, por lo que se arrepintió el resto de su vida.
«El hombre que logró entender al universo, nunca entendió cuándo dejar de buscar», explicó el psicólogo Sebastian Struck.
Expectativas irreales
En la actualidad, las relaciones se han vuelto cada vez más insostenibles, ya que mientras se está con una persona en una relación, a la par se duda de si es la correcta o no, pensando si sería mejor seguir buscando en el mar de perfiles que encontramos en aplicaciones de citas y redes sociales.
Encontrar a la persona ideal, podría llevarnos casi toda una vida y es que en ese constante pensamiento de creer que hay alguien mejor, podemos correr el riesgo de perder a alguien real.
La especialista en psicología Magdalena Cañate, compartió que la verdadera pregunta que deberíamos hacernos no es: «¿Qué puedo obtener de esta relación?» Sino más bien, cambiar el enfoque y cuestionarnos, «¿Qué podemos construir juntos?»
El amor no se descubre: también se construye
El problema no es encontrar a alguien sino la sensación de que podrías encontrar a alguien mejor. La felicidad en el amor no suele depender de haber encontrado a la persona perfecta, sino de dejar de vivir comparando y empezar a construir una historia con la persona que hemos elegido. Por eso, te compartiremos tres puntos que te ayudarán a dar un mejor enfoque al tema:
1 EL VERDADERO AMOR NO CONSISTE EN ENCONTRAR A UNA PERSONA PERFECTA
El Papa Francisco en su exhortación apostólica Amoris Laetitia nos recuerda que el amor verdadero no consiste en esperar personas impecables, sino en aprender a convivir con sus límites.
Amar es mirar al otro con misericordia y decidir permanecer, no porque sea perfecto, sino porque es valioso. Esto quiere decir que el amor, más allá de una emoción, es una decisión diaria.
2 DEJA DE EVALUAR A LA PERSONA
Las relaciones no funcionan como una entrevista de trabajo. El amor también implica descubrir cualidades con el tiempo. Hay virtudes que no se ven en la primera cita pero que definen claramente a la persona, por ejemplo: la paciencia, la fidelidad, la capacidad de pedir perdón o de sostener vínculos.
3 CONVIÉRTETE EN TU MEJOR VERSIÓN
Con frecuencia nos preguntamos, «¿Será la persona indicada para mi?», pero rara vez nos cuestionamos: «¿Estoy convirtiéndome en la persona adecuada para alguien más?» La antropología cristiana nos dice que el amor no solo consiste en elegir, sino también en dejarse transformar.
Por Karen Hucht-Aleteia
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