Madre subrogante se niega a abortar bebé

El caso de subrogación que rodea a McKenna West y el bebé Gabriel ha tomado un nuevo giro a medida que el pequeño ahora está bajo el cuidado de sus padres biológicos, Nausheen Gilkar y Omar Ahmed.

Gabriel recientemente pa por una cirugía crucial del corazón—aquella que motivó a McKenna a viajar desde Alaska hasta Texas para su parto. Aunque no se ha divulgado información sobre su estado actual, la intervención era necesaria debido a que, mientras McKenna estaba embarazada de 20 semanas, Gabriel fue diagnosticado con síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, un grave problema que afecta el desarrollo del corazón y requiere tratamiento médico extenso.

Los padres biológicos habían solicitado que McKenna terminará el embarazo tras conocer la noticia del diagnóstico, pero ella—a través de su experiencia como enfermera—investigó diversas opciones de tratamiento. McKenna buscó alternativas, ofreció cubrir algunos gastos médicos y encontró una institución en Texas que, sen ella, ofrecía a Gabriel una mayor oportunidad de sobrevivir.

También optó por quedarse con una amiga en Texas para aliviar los costos asociados con el tratamiento. A pesar de sus esfuerzos, los padres insistieron en su petición inicial. Justo cuando McKenna se preparaba para dar a luz, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, logró una orden judicial de emergencia para asegurar que Gabriel recibiera atención médica indispensable y responsabilizó económicamente a los padres por el parto.

El miércoles pasado, McKenna entregó a Gabriel a sus padres biológicos, aunque ella asegura que no le permitieron verlo ni sostenerlo después del nacimiento.

Este caso resulta especialmente singular porque se entrelazan cuestiones de tres estados, un acuerdo de maternidad subrogada que incluye cláusulas sobre el aborto, los derechos de la madre de decidir sobre su embarazo, los derechos parentales y la legislación de Texas en cuanto a los cuidados médicos posparto. La batalla legal continúa sin resolverse.

A pesar de que Gabriel ya está con sus padres biológicos y ha pasado por la cirugía necesaria, el conflicto legal en torno a su nacimiento aún no se ha resuelto. McKenna está demandada por $250,000 debido a que el acuerdo de subrogación requería su consentimiento para terminar el embarazo, y ella afirma haber expresado sus reservas sobre esta cláusula antes de aceptar el encargo. Según McKenna, le aseguraron que enfrentar tal decisión sería altamente improbable.

Redacción VIVE!
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