Hay que saber dónde no poner límites y permitir que ellos crezcan aunque eso suponga que a veces se confundan y se tropiecen. Allí estaremos nosotros para acompañarlos cuando lo necesiten.
La clave está en ese necesario equilibrio entre los límites y la confianza, entre soltar amarras y protegerlos.
Aquí tienes algunas estrategias clave para ayudar a tus hijos a desarrollar criterio propio y aprender a tomar decisiones, incluso cuando la presión social sea fuerte.
1 Es normal que imiten, pero necesitan criterio:
El grupo de amigos es fundamental para que consoliden su personalidad. Así que estamos en un tira y afloja donde tienen que establecer líneas rojas.
2 Demuéstrales que decir ‘no’ fortalece su personalidad:
Tienen miedo a no encajar, por eso, la primera vez que digan “no” y descubran que muchos les siguen, habrán fortalecido su autoestima y creerán en su criterio.
3 Hay riesgos que no tienen vuelta atrás:
La adolescencia es, por definición, época de asumir riesgos, pero tienen que darse cuenta de que las consecuencias de algunos pueden ser permanentes.
4 Explícales la espiral del silencio y cómo salir:
Porque muchas veces no son los únicos que no harían algo pero nadie se atreve a decirlo por culpa de la presión del grupo. Romper la espiral les hará sentirse liberados.
5 Que se conviertan ellos en el buen ejemplo para el grupo:
Si uno dice que se tiren por un puente, otro puede decir que mejor, hacemos otra cosa. Y cuando vean que hay más como ellos, se sentirán acogidos, queridos y felices.
6 Acepta alguna transgresión que les haga sentir libres:
Saltar por un puente no es una opción pero a lo mejor hay que pasar por ese corte de pelo o ese pantalón que no nos gusta. Son cosas que se pasan y necesitan vivir.
7 Celebra su tesón, su determinación y su voluntad.
Aplaude esas pequeñas victorias de su voluntad contra el mundo para que se dé cuenta de que valoramos el esfuerzo extraordinario que le estamos pidiendo.








