La piel es un reflejo de nuestra salud, es decir, nuestra salud física y emocional se refleja de manera directa con el aspecto exterior del cuerpo. La piel es el órgano más extenso del cuerpo cuyas funciones principales son de protección al medio externo, regulación de temperatura, sensibilidad, síntesis de vitamina D y control de fluidos. Por otro lado, es muy importante saber que posee una microbiota, la cual es el conjunto de bacterias, hongos, virus y ácaros que viven de forma natural en la superficie cutánea y protegen la salud del organismo. Hoy en día conocemos que el intestino tiene varios ejes que conectan con otros órganos en el cuerpo, uno de ellos es el eje intestino – piel.
Este eje pone en relieve la relación que existe entre la salud intestinal y el estado de la piel. Algunos factores como la edad, la dieta, la higiene y la ropa pueden afectar el microbioma de la piel. La realidad es que a lo largo de la vida la microbiota dérmica va cambiando, pero la colonización bacteriana comienza desde el momento del nacimiento y se ve influenciada por la dieta de la madre durante el embarazo, el tipo de parto (vaginal o cesárea), el contacto dérmico con otras personas, la lactancia materna, el uso de antibióticos (antes y después del nacimiento) y la exposición al medio ambiente. Los microbiomas de la piel y el intestino se comunican a través del eje intestino – piel por lo que los cambios que se produzcan van a repercutir en la salud de ambos.
¿De qué manera influye la microbiota intestinal en la salud dérmica?
El desequilibrio de la microbiota intestinal conocido como disbiosis puede provocar alteraciones en la microbiota de la piel desencadenando alergias, acné, eccema e incluso enfermedades autoinmunes como vitíligo y psoriasis, aunque aún falta por tener más claridad de esta conexión.
Por ejemplo, el microbioma intestinal influye en la salud de la piel al producir sustancias como ácidos grasos de cadena corta que pueden ayudar a regular la inflamación, pero si nuestros hábitos empiezan a comprometer la salud del intestino y de la piel puede resultar fácil para los patógenos romper la barrera y desencadenar inflamación, por lo que al consumir alimentos que causan alergias alimentarias se genera una reacción alérgica en el intestino que provoca luego alteraciones en la piel, como erupciones. Por esta razón, es necesario poner atención y hacer caso a las señales del cuerpo para evitar un cuadro de inflamación crónica interna que pueda detonar en enfermedades crónicas y autoinmunes.
Hábitos saludables para cuidar el eje intestino – piel
- Practicar una rutina con productos adecuados según el tipo de piel.
- Mantener una correcta higiene.
- Tomar agua para mantener hidratada la piel y los tejidos internos.
- Gestionar el estrés para evitar picos de cortisol.
- Evitar alimentos ultraprocesados.
- Controlar el consumo de azúcar, sodio, colorantes, aditivos alimentarios y grasas.
- Consumir una dieta con variedad de colores provenientes de alimentos naturales como frutas y vegetales.
- Consumir alimentos con fibra prebiótica, es decir con inulina y fructooligosacáridos como camote, plátano verde, espárragos, alcachofas, ajo, cebolla, cereales integrales, legumbres y granos.
- Consumir alimentos con omega 3 como pescados (sardinas, atún y salmón), semillas de chía, aceite de oliva extra virgen, linaza, nueces y aguacate.
- Consumir alimentos con probióticos como vinagre de manzana con la madre, chucrut, kombucha, yogur, kimchi y kéfir.
- Incluir alimentos ricos en antioxidantes como cacao, matcha, bayas de goji, açaí, polen de abejas, cítricos como mora, frambuesas, limón, fresas y kiwi.
- Evitar el alcohol.
- Moderar el consumo de lácteos y gluten.
- Dormir bien.
- Practicar ejercicio para regular el estrés y cuidar masa muscular.
- Evitar el consumo de aceites vegetales.
- Usar protección solar diariamente.
Es evidente que nuestros hábitos influyen de manera directa en la salud del microbioma dérmico e intestinal y el cuerpo lo va a manifestar. Un microbioma dérmico saludable se presenta con una piel luminosa, de textura suave y uniforme además de una buena respuesta a los productos de la piel. Los cuidados que decidamos tomar de forma temprana van a repercutir en complicaciones como enfermedades e incluso en si nuestra piel va a envejecer prematuramente o no.
POR MELISSA COTO IG MELCOTO_ NUTRICIONISTA.
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