¿Por qué hacer un testamento es más que un tema legal? ¿y por qué es un tema tabú en la sociedad? Una especialista en tanatología responde al impacto emocional
Hay conversaciones que vamos dejando para después porque nos recuerdan que algún día no estaremos. Una de ellas tiene que ver con el testamento; y este mes de septiembre, la Iglesia busca hacer conciencia sobre llevar a cabo la escritura del mismo, ofreciendo recursos y la ayuda legal.
Pensar en qué ocurrirá con nuestras cosas, quién las recibirá o qué pasará con aquello que hemos construido puede despertar preguntas que van mucho más allá del dinero: ¿qué quedará de mí?, ¿quedará todo en orden?, ¿podré evitar problemas a mi familia?, ¿qué pasará con las personas que amo cuando yo ya no esté?
Aunque escriturar un testamento es, en términos prácticos, una manera de dejar instrucciones sobre nuestros bienes y decisiones, enfrentarnos a él también puede hacernos mirar de frente nuestra propia finitud.
Entonces, ¿por qué es un tema que preocupa a las personas?
Alicia explicó que el testamento no debe ser visto únicamente como un trámite legal que hay que preparar, sino que también debe verse desde «una perspectiva humanista vinculada a la finitud humana, la libertad y la responsabilidad plena de conciencia».
Sin embargo, sigue habiendo dudas a la hora de hacer un testamento. Nuestra especialista enfatiza en la importancia de hacerlo con libertad y conciencia.
«El testamento sirve como vehículo para proteger tanto la distribución de bienes materiales como los vínculos familiares y evitar conflictos. Ya que, planificar de esta manera es una manifestación de amor y responsabilidad hacia quienes se quedan, reduciendo el dolor y los trámites complejos». Argumentó Alicia.
El vínculo entre la tanatología y el proceso de testamento
La tanatología fomenta la prevención y resolución de asuntos pendientes bajo un esquema de conciencia anticipada, evitando dejar la organización en manos de terceros de manera brusca ante situaciones inesperadas como accidentes, infartos o estados de coma, en donde la persona ya no tenga la capacidad de asegurar sus posesiones.
Por lo que Alicia explica que, desde el punto de vista de la tanatología, se recomienda planificar el testamento con facultades mentales plenas previene la vulnerabilidad ante la pérdida de funciones cognitivas y no esperar hasta el último momento.
Cuando el duelo se hace más pesado
Cuando una persona muere intestada, suelen ocurrir fuertes disputas entre familiares, personas que quizás no teníamos presentes, mientras que por otro lado el proceso de enfrentarse al duelo de la pérdida, también se alarga, ya que no solo se lleva la pena por la pérdida del ser querido, ya que también se enfrentan los procesos legales.
De ahí, nace la importancia de dejar todo en orden, ya que no tener «un testamento equivale a enviar a la familia a un abismo de trámites y confrontaciones internas, rompiendo vínculos esenciales entre hermanos, madres, padres e hijos». Explicó la especialista.
El testamento: un lenguaje de amor
Alicia Hernández sintetiza el tema principal con una frase final: «Hablar del testamento no solo es hablar de lo que vamos a dejar, sino también de cómo vamos a cuidar a las personas que se quedan». Por eso no dejes para último momento la oportunidad de dejar paz a tu familia y a tus bienes.








