Reducir, reciclar y optar por opciones más limpias. En redes sociales se nos invita a reutilizar, reducir y optar por opciones ecológicas y libres de químicos. Más allá de una moda o de una estrategia de mercadotecnia, ¿en qué consiste el consumo responsable y cómo adentrarnos en esta conversación?
El consumo responsable es el hábito de comprar a conciencia: pensar en los productos no solo en el instante que los adquirimos, sino también en todo su ciclo de vida.
“Va más allá de comprar un shampoo ecológico. Es cuestionarnos si consumimos por consumir o si seguimos una tendencia. ¿Va a darnos un beneficio en nuestra practicidad cotidiana?” apunta Tania Hernández, maestra en Ciencias Ambientales.
Lo más responsable: utilizar lo que ya tienes en casa
La experta sugiere que, la próxima ocasión en que sientas el impulso de comprar un producto (que no pertenezca a la canasta básica) te preguntes si realmente lo necesitas.
Paso 1. Anótalo en una lista de “cosas que quiero comprar”
Paso 2. Revisa la lista un mes después, si te das cuenta que en todo ese tiempo no volviste a pensar en él, probablemente no lo necesitas
Pero, si durante el mes pensaste “me hace falta este tipo de producto” quizá sí.
¿”Made” en el otro lado del mundo?
A decir de Hernández, dejar todo de raíz en un mundo absorbido por las grandes marcas no es fácil, se trata de un proceso en el que empiezas por una cosa a la vez.
Por ejemplo, piensa en una marca que consumas frecuentemente y antes de volver a hacerlo pregúntate:
¿Qué ingredientes lo componen? ¿Quién lo hizo por mí?. Infórmate sobre las condiciones laborales de las personas que hacen posible ese producto y el impacto de los residuos que deja su fabricación.
¿De dónde viene ese producto? ¿Cómo llegó a la tienda en donde lo compro?. Investiga si tu producto es extranjero: todo transporte utiliza combustible fósil, un producto local genera menor huella de carbono.
“No vamos a satanizar a la producción china, pueden tener productos de muy buena calidad, como también sabemos que la mano es muy barata, por los términos socioeconómicos del país. Hay que cuestionarlo” añade.
Según la Universidad Tecnólogica Nacional de Argentina, China es el mayor productor de materiales plásticos (34% de la producción mundial), seguido de Europa y Estados Unidos.
¿En qué viene envuelto? ¿Qué pasa cuando el producto se termina? Esto requiere de informarse con atención. Muchas empresas sellan el producto como reciclable pero no se hacen responsables de la disposición final de sus residuos.
Por un lado, señala Tania, es su deber facilitar el reciclaje al consumidor permitiendo que pueda hacerlo con ellos mismos. “Si te dicen si es reciclable pero en donde tú encuentres, entonces te están echando la bolita, es como lavarse las manos” enfatiza.
Pero, si el empaque está hecho para que se pueda volver a utilizar, el consumidor tiene la obligación de reciclarlo.
Cambiar el rumbo de la demanda
“No siempre puedes venir a la tienda ecológica a comprar un desodorante de 250 pesos y prefieres comprar en el súper donde vale 60. Entiendo esta parte, pero nosotros como consumidores tenemos un gran poder: votar por las empresas que están haciendo las cosas bien” señala Hernández.
Aplicaciones como Good on you, Yuka o Ethica consumer cuentan con buscadores en los que, escribiendo el nombre de la marca podrás consultar su valoración en términos de responsabilidad social e impacto ambiental. Y marcas como Nanah México y Teia cosméticos cuentan con productos que impulsan el consumo local y responsable.








