¿La influencia de las romcoms, chick flicks y novelas románticas, pueden influir en las expectativas que tenemos sobre nuestra pareja?
Una promesa de amor bajo la lluvia, una cena sorpresa o una reconciliación en la que los protagonistas parecen encontrar siempre las palabras adecuadas. Las películas románticas saben cómo hacernos suspirar y recordarnos cuánto deseamos amar y sentirnos amados.
Pero ¿qué ocurre cuando apagamos la pantalla y comparamos nuestra propia relación con esa historia perfecta? Lo que comenzó como un momento de entretenimiento puede convertirse en una fuente de expectativas, frustración o dudas sobre el amor que vivimos, explicó el especialista Johnny Abraham.
Disfrutar del romance no tiene nada de malo. La cuestión es aprender a distinguir entre lo que nos inspira de una película y lo que esperamos de una persona real.
¿Qué imagen del amor nos venden las películas románticas?
Este tipo de contenidos nos incita a tener un amor de película, en donde siempre debe sentirse con intensidad. Pareciera que, para que una funcione, debe haber siempre mariposas en el estómago, una pasión constante y grandes emociones.
Sin embargo, una relación también atraviesa etapas tranquilas y eso es normal. No siempre lucirán perfectos, no siempre sentirán mariposas o no siempre cenarán en un restaurante lujoso.
¿Saber siempre lo que necesita el otro?
Los protagonistas suelen encontrar las palabras perfectas, anticiparse a los deseos del otro o hacer grandes gestos sin que nadie tenga que explicárselo, pero muchas veces eso no pasa en la vida real y aunque no necesariamente las películas tengan ese efecto secundario, hay algunos puntos que podríamos estar romantizando sin darnos cuenta. En la vida real también hace falta responsabilidad, límites, diálogo y cambios concretos.
Estas son tres señales de que estás comparando tu relación:
1 Esperas grandes gestos para sentirte amada
Te decepciona que tu pareja no organice sorpresas espectaculares, aunque quizá demuestra su cariño al acompañarte, ayudarte cuando estás cansado o hacerse presente en los momentos difíciles.
2 Esperas que adivine tus necesidades
Te preguntas por qué el otro no sabe qué decir cuando estás triste o por qué no comprende lo que te molesta, pero no siempre expresas con claridad lo que necesitas.
3 Confundes la rutina con falta de amor
Si en algún momento sientes que no hay tantas sorpresas o emociones intensas como al principio, puedes pensar que la relación ha perdido su magia, aunque exista cariño, confianza y compromiso.
4Sueles concentrarte en lo que hace falta
Comparas a tu pareja con los protagonistas de una historia y dejas de apreciar sus cualidades, sus esfuerzos o la forma particular en que expresa el amor.
No toda decepción es consecuencia de idealizar. El respeto, afecto, atención o una comunicación asertiva es primordial para una relación saludable. La clave está en distinguir entre una necesidad real y la expectativa.
Entonces… ¿Cómo disfrutar de las romcoms sin perjudicar la relación?
1 Habla de lo que la película despierta en ti
En vez de reprocharle a tu pareja que no es como el protagonista, explícale qué te gustó de esa escena y qué gesto te gustaría vivir en su relación. Esto ayudará a reforzar sus lenguajes del amor.
2 Aprende a expresar tus necesidades
No esperes que el otro adivine lo que necesitas. Puedes decir: «Me gustaría que tuviéramos una noche para nosotros esta semana» en lugar de concluir que no le importas porque no lo propuso.
3 Construyan su propia forma de romance
Tal vez no habrá declaraciones bajo la lluvia, pero sí una nota cariñosa, un paseo, una conversación sin teléfonos o un café preparado antes de empezar el día. Lo importante es que ambos encuentren maneras de expresar el cariño que sean significativas.
Quizá la pregunta no sea si nuestra relación se parece a una película de amor, sino si estamos aprendiendo a construir una historia propia con imperfecciones, alegrías y maneras únicas de amar.








