La OCDE es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Organisation for Economic Co-operation and Development) internacional que reúne varios países para investigar, analizar y comparar políticas públicas. En el campo educativo, PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) es uno de sus proyectos, que es una evaluación internacional sobre temas como educación, economía, empleo, salud y desarrollo, que evalúa a estudiantes de distintos países analizando las competencias de en lectura, matemáticas y ciencias, y permiten analizar diferencias entre sistemas educativos. La evaluación PISA cuantifica cómo los estudiantes emplean sus conocimientos en Ciencias, Lectura y Matemáticas para comprender y dar respuesta a problemas de la vida real.
En las pruebas PISA 2025, Ecuador en Ciencias obtuvo 393 puntos ubicándose en el puesto 70 de 91 países, con una puntuación 89 puntos inferior al promedio de la OCDE. Estos resultados evidencian dificultades en la aplicación de los conocimientos científicos a situaciones de la vida cotidiana. En Matemáticas, obtuvo 366 puntos, situándose por debajo del promedio de la OCDE. En Lectura, obtuvo 385 puntos, lo que evidencia retos en el desarrollo de competencias de comprensión lectora e interpretación de información.
La evaluación contó con una muestra aproximada de 9.128 estudiantes de 15 años, pertenecientes a 266 instituciones educativas de todo el país. Los resultados oficiales fueron publicados por la OCDE en septiembre de 2026.
Retos y oportunidades
En las pruebas PISA 2025, Ecuador obtuvo resultados que refuerzan la “necesidad de superar un aprendizaje centrado en la memorización y promover la comprensión, el pensamiento crítico y la aplicación del conocimiento a situaciones reales”.
El principal reto de la educación es superar el aprendizaje basado en la memorización y promover el pensamiento crítico, el razonamiento autónomo y la capacidad de abordar problemas reales. Para tal efecto, se requiere fortalecer la comprensión lectora, la escritura, la investigación y la aplicación práctica de los conocimientos.
Otro reto es garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a recursos educativos idóneos, especialmente en instituciones con mayores necesidades, por lo que resulta importante mejorar el acceso a laboratorios, tecnología y recursos didácticos.
Como oportunidad, es fundamental implementar metodologías activas, experimentos, análisis de casos y proyectos que estimulen la reflexión y la toma de decisiones. Asimismo, comprender claramente y de manera práctica que la inteligencia artificial puede utilizarse como “herramienta de apoyo”, siempre que fomente el aprendizaje autónomo “y no sustituya el pensamiento propio del estudiante”.
El enfoque de Enseñando ciencia con ciencia respalda la importancia de promover metodologías activas que involucren al estudiante en la investigación, la experimentación y la argumentación. Estas prácticas contribuyen al desarrollo del pensamiento crítico y a la capacidad de utilizar conocimientos científicos para comprender situaciones reales.
Algunas consideraciones para fortalecer los resultados de aprendizajes en Ciencias
- Promover el acceso a materiales y recursos educativos en instituciones con menos recursos.
- Preparación de los docentes en métodos de enseñanza práctica y experimental.
- Fomentar la lectura y comprensión de textos científicos.
- Fomentar el pensamiento científico, analizando datos, formulación de hipótesis e interpretación resultadas.
- Realizar prácticas de laboratorio y experimentos, desde el esquema “aprender haciendo”.
- Relacionar las Ciencias con situaciones cotidianas, como por ejemplo, el cambio climático, la salud, el cuidado del ambiente.
- Diseñar evaluaciones prácticas, que aplique conocimiento y resolución de problemas, no únicamente memorización de conceptos.
En conclusión, los resultados de Ecuador representan un reto para el sistema educativo, pero también una oportunidad para revisar la manera en que se enseñan las Ciencias. Mejorar los aprendizajes no depende únicamente de aumentar los contenidos, sino de lograr que los estudiantes comprendan, investiguen, experimenten y utilicen el conocimiento científico para resolver problemas cotidianos y reales, lo que contribuye a formar jóvenes eficientes para enfrentar los desafíos del futuro.
El desarrollo del pensamiento científico y tecnológico desde edades tempranas es significativo porque permite que los estudiantes desarrollen habilidades para comprender, investigar y transformar el mundo que los rodea. Con el paso del tiempo, estas capacidades contribuyen a formar ciudadanos capaces de comprender los desafíos de su entorno y participar en la generación de conocimiento e innovación, elementos importantes para el desarrollo de una sociedad. (OCDE, 2025).








