De la inquietud adolescente en México a evangelizar a 300.000 almas en redes desde Suiza: la historia de Margarita Martínez, la laica consagrada del Regnum Christi que cambió los planes de la vida terrenal por un proyecto de altura infinita.
La chispa de lo infinito
Hay miradas que atrapan no por lo que dicen, sino por el eco de una certeza que no cabe en los esquemas del mundo. Cuando una niña de quince años, rodeada de risas, planes de futuro, novios y la promesa de una vida cómoda, se sienta en la capilla de un retiro y escucha en lo más hondo de su interior un rotundo «Margarita, tú eres mía», el suelo se tambalea. ¿Por qué ella? ¿Por qué no la amiga de al lado, que parecía mucho mejor preparada para los éxitos del mundo?
Esa es la pregunta que cruza como un destello toda la trayectoria de Margarita Martínez, mexicana, consagrada del Regnum Christi, comunicadora y creadora de la exitosa comunidad digital Con M de María, que hoy agrupa a más de 300.000 seguidores en redes sociales. Lejos del cliché de la rigidez o del aislamiento, su testimonio —compartido en el formato Se buscan rebeldes junto al padre Ignacio y Fray Marcos— desarma los moldes preconcebidos para proponer una aventura exigente, profundamente humana y radicalmente alegre.
Entre el bullicio del mundo y el eco del silencio
Nacida en la Ciudad de México en el seno de una familia católica de norma, Margarita creció con un apetito voraz de infinito. Las fiestas, los círculos de amistades más interesantes y los primeros enamoramientos de la adolescencia dejaban siempre el mismo poso de vacío. Todo se le hacía pequeño. Mientras sus compañeras hablaban de las modas o de los planes corrientes de la edad, ella se abismaba en preguntas sobre el sentido último de la existencia: «¿Qué va a pasar después de que nos muramos? ¿Qué vamos a dejar a este mundo?».
Lo que empezó como la observación curiosa de unas consagradas alegres en la puerta de su colegio —una fe transmitida, como suele decirse, «por atracción y por envidia de la buena»— se convirtió en un terremoto vocacional. El proceso no estuvo exento de vértigo ni de incomprensión: los amigos decían que se había vuelto loca, y el novio de entonces, con canciones románticas de por medio, no lograba entender el giro de timón. Sin embargo, con el aval y el desconcierto a partes iguales de unos padres que hoy día siguen sin explicarse cómo le dieron permiso, Margarita emprendió un camino de discernimiento serio que la llevaría a entregar su vida a los diecinueve años mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia.
El granero, el águila y la autoestima cristiana
Hoy, desde Suiza, donde trabaja en un internado acompañando a jóvenes, Margarita insiste en que el mayor desafío de las nuevas generaciones es la trampa de la superficialidad y de la tiranía de los likes. Para ilustrarlo ante las adolescentes que llegan con el alma herida y sintiéndose insuficientes, recurre a una parábola clásica: la del águila criada por error en un gallinero, con el pico perpetuamente clavado en el suelo buscando maíz, olvidando que sus alas están hechas para rasgar el cielo.
«Tú eres esa águila», les repite. Para rescatar esa identidad perdida, propone un ejercicio que hoy es contracultural: el silencio, la introspección y el viaje al centro del alma —esa estructura en capas que va desde las ocupaciones diarias y las heridas hasta el núcleo más íntimo donde habita Dios—. Frente a una autoestima frágil sostenida sobre el éxito, la estética o la aprobación ajena, la propuesta cristiana invita a anclar la vida en un único fundamento inquebrantable: el amor misericordioso de un Dios que no falla, incluso cuando el ser humano tropieza.
La red como sagrario y la «Novena del Abandono»
La pandemia, vivida desde un colegio en Bogotá, supuso un punto de inflexión inesperado. Lo que comenzó como una improvisada transmisión en directo para los padres de familia que no podían asistir a una conferencia se transformó en un apostolado digital masivo. Bajo la marca Con M de María, Margarita reza cada día el rosario y comparte el Evangelio con miles de personas conectadas desde distintos rincones del planeta.
Entre las herramientas espirituales que han calado con más fuerza en su comunidad destaca la Novena del Abandono, inspirada en los escritos del siervo de Dios Don Dolindo Ruotolo —director espiritual del Padre Pío—. Su jaculatoria central, «Jesús, ocúpate tú de todo», resume una actitud que combate la ansiedad contemporánea de querer controlarlo absolutamente todo. No se trata de una resignación pasiva al estilo de un sofá, sino de un arrojarse confiado en las manos del Padre, repitiendo con la certeza de los santos que vale la pena apostar la vida entera por aquello que trasciende.
Margarita sonríe al repasar su historia. No oculta que el camino de la consagración, como el matrimonio o cualquier vocación auténtica, conoce la noche oscura, las crisis y el cansancio. Pero su respuesta sigue siendo la misma que escuchó en aquel retiro de juventud: una alegría honda, inquebrantable y contagiosa que brota de saberse mirada, perdonada y amada hasta el extremo.








