“Un estudio publicado por el Witherspoon Institute, aporta datos impactantes: Solo en los EE.UU. se gastan anualmente alrededor de 4.000´000.000 de dólares en videos pornográficos. A su vez, conforme a las Estadísticas de Pornografía en Internet, alrededor de 28.258 usuarios de la web acceden a pornografía en cada segundo”.
Estos datos sirven para simplemente dimensionar lo grande que es esta industria y evidenciar que no es fruto de la casualidad. Se utiliza a las personas como cosas y se trata -por todos los medios- de enganchar a más para que se esclavicen y consuman material pornográfico.
Quizás muchos se enganchan con cosas no explícitamente pornográfica, sino con imágenes sensuales, que de por sí ya hacen daño y que poco a poco van minando la integridad, la castidad y que, normalmente, te llevan luego al consumo de pornografía. Tampoco la situación nos debe llevar a pensar que uno prende la computadora o el celular y le aparecen estas cosas, pero sí hay una actitud bastante agresiva, de inundar los diferentes espacios de internet con material pornográfico.
¿Cuál es la solución? No hay una la fórmula mágica, pero sí es importante puntualizar algunas cosas que podrán ayudar. Lo primero, es importante tener una mayor comprensión y valoración de la castidad y de la pureza, en contraste con lo denigrante que es la pornografía y cómo una persona que consume pornografía, ya sea por medio de lecturas o imágenes sensuales, poco a poco se va haciendo daño e incapacitando para amar.
La lujuria es todo lo opuesto al amor verdadero. Una persona que consume pornografía va minando su correcta valoración y comprensión de la sexualidad, de su valoración como persona y, por ende, de los demás. Por lo tanto, necesario que lean cosas que ayuden a crecer en la comprensión y valoración de la pureza y de la castidad como virtud y camino de libertad plena, más no de represión, como algunos tratan de presentarla.
Es necesario comprender que uno consume algún alimento que hace daño, o intoxica, lo más probable es que no quiera volver a consumirlo, más allá de que me provoque o me guste. Si comprendemos la maldad de algo, lo rechazaremos por más atractivo que me parezca. Comprender esto no elimina la tentación, o que esta te llame la atención, pero sí ayuda mucho porque el entendimiento tiene que ir dominando la voluntad y encaminándola hacia el bien. Por lo tanto, comprender la bondad o maldad de algo te ayudará en tu esfuerzo por buscar el bien y rechazar el mal. Se trata de lograr que la razón domine los sentimientos o impulsos y esto es mejor trabajarlo desde joven.
Luego, cuando entres a internet lo hagas con un objetivo claro, no estés por ahí dando vueltas, como quien sale a la calle a ver qué se encuentra, porque lastimosamente lo que te vas a encontrar no es nada bueno y es importante que sepas qué buscas. Esto sirve para evitar que, en la divagación, entres en el mundo de la curiosidad y así termines donde no querías estar. Incluso, si sabes que por trabajo, diversión o estudio tienes que entrar a páginas donde aparece esa publicidad impura, deja de entrar en ellas, en la medida de tus posibilidades.
Todo esto tiene que ir acompañado también con algunas cosas prácticas como: tener la computadora en un lugar común de la casa, tener la libertad de poder compartir tu celular o computadora con cualquier persona, tener filtros de seguridad, y bloquear esas ventanas que aparecen. No obstante, todo esto será casi inútil si no comprendes y valoras el hermoso valor de la pureza, que nos ayuda a amar correctamente.
No olvides que la oración es clave en este combate espiritual. Ella fortalece mi amistad con Dios y me ayuda a evitar todo aquello que pueda lesionar esa amistad.









