Camila Soriano Rodríguez: “Maternidad y solidaridad: reflexiones de una experiencia en la amazonía.

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Sentada frente a mi hija Camila me encuentro en un momento único y emotivo; ella es la segunda de mis tres hijos; tiene 28 años, y es una joven entusiasta por la educación de párvulos, la enseñanza a través de la puericultura y por recorrer la esencia de la solidaridad.

Como periodista con más de 30 años de experiencia he entrevistado a personas de todos los ámbitos, pero nunca había tenido la oportunidad de sentarme con alguien tan cercano a mí. La mezcla de sentimientos que experimento en este momento es compleja: como madre me siento emocionada de escuchar sus pensamientos y experiencias; como periodista, me esfuerzo por mantener la objetividad y dejar que sus palabras hablen por sí mismas.

Hace un par de meses Camila me dijo que se dirigía a Tena, en la provincia del Napo, en nuestro bello Ecuador; se iba como voluntaria y a conocer acerca del proceso de maternar de las mujeres de una comunidad llamada Gomataon, dentro del territorio Waorani. En realidad, no me sorprendía su decisión porque no era la primera vez que de la nada postulaba para este tipo de actividades, sin embargo, las preguntas y preocupaciones de toda mamá no se hicieron esperar, sobre todo porque el viaje lo hacía sola, aunque en Tena más voluntarios de otras ciudades del país y extranjeros se unirían para vivir las tareas del voluntariado. Aunque no lo crean yo la fui a dejar al Terminal Terrestre de Guayaquil y al ver el bus partir causó en mí una mezcla de sentimientos que ni yo misma entendía en ese momento.

Inspirada por figuras como Jesús, la Madre Teresa de Calcuta, y la Virgen María, Camila busca vivir la esencia de la solidaridad y la integridad en la maternidad. Antes de embarcarme en esta conversación y explorar juntas en la importancia de la conexión humana y la perfección en el maternar le pregunto cómo se define y me dice “un alma que vino a amar, cuidar y acompañar, empezando primero por mí misma, porque si no me amo primero yo no podría dar lo que tengo” y acerca de qué significa maternar me dijo que “es entregar amor incondicional, resignificar la propia historia y salir a darse a quien se tiene delante, darse con amor, es cuidado, es vínculo” .

Comenzamos a explorar juntas en las vivencias de esta aventura amazónica y sus experiencias en el ámbito de la práctica de la puericultura. Por una amiga se enteró que la comunidad Gomataon buscaba fomentar el turismo en su zona de asentamiento y necesitaban voluntarios que los ayudarán a construir un comedor destinado a albergar a los turistas y promover su cultura, a la par Camila pidió también el consentimiento a la comunidad para abordar el tema de la maternidad.

Luego del viaje en lancha, cinco horas adentrándose en la selva, llegaron al territorio Waorani y la comunidad Gomataon les dio una cálida bienvenida, 25 personas constituyen este grupo. Entre todos se dividen las labores diarias de la caza, pesca, cosecha de alimentos, elaboración de artesanías, entre otras. Una presentación breve de los voluntarios e inmediatamente se pusieron a trabajar; mientras Camila preguntaba iba discerniendo en la misión de las mujeres Waorani ante la vida, la importancia que le dan a la intuición, el conocer su propia historia, el pedir a sus raíces el don de la maternidad, luego vivirla apoyándose en solidaridad y en comunidad.

Indicó que actualmente las mujeres aprovechando la tecnología y los nuevos saberes sí se atienden en los hospitales públicos, a pesar de quedar a seis horas de distancia, no obstante, acuden periódicamente por prevención para asegurarse que tanto la mamá como el bebé no correrán riesgos y decidir si la labor de parto se realizaría en el hospital o en su ambiente nativo. Una vez que la mamá da a luz el vínculo que se genera con el recién nacido es 24/7, a pesar de que muchas mujeres recién dadas a luz tienen más hijos incluso con meses de diferencia entre los niños, no obstante, siempre cuentan con la abuela, las hermanas, las tías para ayudarse entre todas.

¿Qué observaste en la comunidad Waorani los días que estuviste trabajando como voluntaria?

Que el bebé está pegado a la mamá siempre, ella está enfocada en el recién nacido y también se da tiempo para acompañar a sus otros hijos, pero es muy importante la ayuda que se dan entre las mujeres de la comunidad para atender a los hijos de todas en cuanto a la alimentación, siestas, juegos, escuelas, ningún niño pasa desatendido. Cuando le pregunté a una mamá acerca de la lactancia me di cuenta de esta dicotomía que hay entre la realidad de una comunidad y la ciudad, es decir, en la ciudad las mamás que dan de lactar quieren tener la receta de todo en torno a la lactancia, preguntan, compran, ingieren bebidas, en fin, todo para que la producción de leche sea abundante y cuando no resulta así se bloquean y generalmente se ponen ansiosas, mientras en la comunidad las mujeres no se preocupan porque la lactancia es a libre demanda y las mujeres se dejan llevar por la intuición al sentir que los pechos naturalmente se llenan por la sabiduría del cuerpo y sucede que es el tiempo de dar de lactar al bebé y me daba gusto observar ese intercambio de miradas que había entre madre e hijo, una atención total entre ambos, no había ningún distractor entre ellos.

¿Qué diferencias encuentras en la práctica de la lactancia entre las mujeres de una comunidad ancestral y las mujeres de la ciudad? 

La principal diferencia qué encuentro es que en la comunidad la mamá está presente siempre y en la ciudad mamá quisiera estar con el bebé, quisiera mantener el vínculo, pero al mismo tiempo quiere crecer en la vida profesional, en la vida social y en muchos roles que la desenfocan del rol principal que es la maternidad, justamente en la primera capacitación que tuve en este tema, en Perú, la partera ancestral hacía hincapié en que no se pueden ejercer dos roles o más al mismo tiempo, que hay que resignificar y elegir qué quiero en la vida. ¿Qué quiero ser yo? ¿Qué significa ser mamá? ¿Para qué quiero ser mamá? En estas comunidades el trabajo principal es ser mamá y ya vendrán otros momentos y oportunidades para laborar. Aunque en la actualidad no es fácil tomar decisiones en este sentido hay que prepararse para cuando la mujer decida ser mamá, hay que planificar con la pareja y definir cómo quiero yo acompañar a este hijo que tengo delante mío. Maternar es amor incondicional, es entrega, es aprender a darnos para dar con presencia, es sostén, es vínculo.

¿Cuéntame la experiencia de capacitación en Perú?

Mi inquietud por conocer acerca de la maternidad ancestral nació en Perú, aprendí de una partera en Valle Sagrado, Urubamba, que queda como a una hora del Cuzco, de hecho ella es obstetra de formación académica, pero tiene sus raíces: mamá, abuela y familia parteras ancestrales y ella volvió a  sus orígenes, sin embargo con el conocimiento de ambas prácticas ha salvado a muchas vidas y ha ayudado a que muchas mujeres cambien hábitos, patrones y puedan embarazarse con base a saberes ancestrales, desde la sabiduría andina.

Aquí me reencontré con mi propia historia fui con la idea de aprender de la partería, cómo esta se desarrolla en el plano  más autóctono y claramente la vida tenía algo preparado para mí, para yo empezar por mi historia y llegué a la conclusión de que tenemos que ver primero nuestra propia historia para de ahí elegir acompañar y esto es lo que me llevé de Perú, en mi caso el ir más hondo, hacia cómo fue el parto de mi mamá, cómo se había sentido física y anímicamente durante el parto, el que haya compartido su experiencia conmigo, a la par también contrastar con ceremonias y acompañamientos a las mujeres de ciertas comunidades en Urubamba.

¿Cómo crees que esta experiencia te ha enfrentado a preparar desafíos en la vida?

Creo yo que me abrió la mirada y me hizo un doble clic al darme cuenta que todo lo que necesito para acompañar a las mamás y a los niños lo tengo al alcance, no tengo que complejizarme con algún tipo de juguete o de carta o de tipo de manual puntual que esté de moda, no es necesario porque todo lo tengo al alcance y es más sencillo y simple de lo que uno a veces puede querer complejizarse. Creemos que necesitamos tantas cosas cuando en realidad tenemos todo lo que necesitamos a la mano y generalmente solemos aspirar a más y todo el tiempo buscamos más. Ellos, desde la comunidad no son conscientes de esto porque con las cosas más simples y cotidianas se pueden divertir, ellos no tenían internet y hace unos meses lo instalaron por el tema de la educación de los niños pero está todo regulado con horarios, por ejemplo, solo  prenden el internet en la noche o cuando los niños están en el colegio, para la educación, pero no tienen acceso todo el día y no porque no pudiesen hacerlo sino que priorizan la necesidad y esa importancia de compartir en comunidad. Yo le dije a Ariel, la persona quien nos llevó a la comunidad, que había traído algunos juguetes para los niños, pero los dejamos en otra comunidad porque la abuela dijo que intentemos no llevar tantos juguetes para los niños, para no contaminar el lugar y que ellos sigan disfrutando y aprendan desde lo que tienen en el entorno y era increíble ver a los niños tejiendo con las hojas de las palmeras bolsos y carteras; también nos contaban que los domingos los abuelos sentaban a los nietos para contar las tradiciones, anécdotas, historias que les habían transmitidos los ancestros y que no se pierda la raíz, las tradiciones.

¿Si pudieras dejar un legado en esta comunidad cuál sería?

Si yo pudiera dejar un legado…, en realidad siento que ellos dejaron un legado en mí porque yo puedo ayudar y acompañar desde mi saber, sin duda, pero la verdadera riqueza está en no cerrarnos en que mi forma o su forma es la verdadera o la correcta, sino que es de ambos lados. Ellos viven la vida en lo simple, en lo pequeño, en lo cotidiano y me recuerda mucho a Jesús, a lo que Él vino a mostrar, a enseñar y cómo en lo simple y en lo pequeño está la riqueza de la vida y que a veces uno quiere seguir conquistando más y más, incluso las mamás con este tema de la maternidad, de cómo quieren saber más y tener más información y buscar en tal libro, tal red social y tal profesional y no quedan en nada, ellos simplemente siguiendo la naturaleza, su instinto y los saberes que se fueron transmitiendo de generación en generación, tienen todo el conocimiento del sentido común y de la intuición.

Cerrando la entrevista muchas vivencias quedan por ser compartidas, como por ejemplo las leyendas y mitos acerca de la maternidad, el tema de la adaptación a la comida de la comunidad, los secretos de belleza, las recomendaciones para las mujeres luego del parto, en fin, será para otra entrega.

No cabe duda que la maternidad es un tema que va más allá de lo biológico para convertirse en una experiencia profundamente humana. La importancia de dar de lactar, el cuidado y la dedicación que implica ser madre, son aspectos que Camila ha reflexionado y me siento orgullosa de escucharla. Como madre me conmueve el mensaje que me deja, que solo puede agradecerme por ser quien es gracias a cómo fue maternada. Esto me hace reflexionar sobre la importancia de mi rol en su vida y el impacto que ha tenido en su desarrollo, Es un recordatorio poderoso para todas las mujeres de que la maternidad no solo se trata de cuidar a un hijo, sino de crear un vínculo que dura toda la vida y que puede tener un impacto profundo en la persona que se convierte.

Por Gissella Rodríguez Ycaza / Docente Facultad de Comunicación, Humanidades y Creatividad ECOTEC

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