Para ayudar a una persona que tiene depresión, lo primero que tenemos que tener claro es: ¿qué es la depresión o cómo se ve? Podríamos decir que lo segundo por aclarar es que: un psiquiatra o un psicólogo son los únicos que pueden diagnosticar una depresión y un tercer punto a revisar en este espacio es: algunas ideas para prevenirla.
Sobre el punto 1: la depresión es un cuadro clínico, una afectación de la mente y el estado anímico, puede verse como una incapacidad de una persona para ver la vida de colores, solo le permite reconocer el negro y el plomo como mucho, también, hace que levantarse de la cama sea difícil. Acentúa ideas o pensamientos autoreferenciales como: soy una molestia, no valgo la pena, lo que siento no es importante y, además, lentamente aisla al sujeto de la posibilidad de la conexión con el otro.
Considerando esta definición de depresión, podríamos comprender que una persona deprimida podría verse como alguien que no sale de casa nunca y a quien evidentemente se verá triste o decaído, sin embargo, esa definición encaja para un tipo de cuadro depresivo, en el que el paciente no es funcional, es decir, no logra conseguir trabajo, no tiene una vida social ni pertenece a un grupo. Es importante aclarar que también hay otro tipo de depresión en el que el paciente es altamente funcional, es decir, tiene trabajo, sale con su grupo social, incluso puede parecer muy alegre, sin embargo, tampoco se siente parte, ni encuentra sentido a lo que hace, solo se deja llevar.
Desde estas definiciones lo invito amable lector a abrir los ojos y afinar los oídos, porque realmente no sabemos quiénes pueden o no estar deprimidos a nuestro alrededor o a quiénes podemos ayudar a prevenir caer en el cuadro depresivo.
Sobre el punto 2, la RAE define:
- Psicología: ciencia del estudio mental y conductual en personas o animales.
- Psiquiatría: ciencia que trata de las enfermedades mentales.
- Neurología rama de la medicina que estudia el sistema nervioso y sus enfermedades.
Según estas claras definiciones solo estas 3 ramas pueden diagnosticar un cuadro clínico o psiquiátrico y definir el tratamiento a seguir, en el caso de la Neurología y Psiquiatría, a través de pastillas o medicina y en el caso de la Psicología a través de diferentes metodologías de trabajo con el paciente. Lamentablemente la tendencia es creer que cualquier persona que esté triste está deprimida y no es así, en este punto es importante remarcar que la tristeza y la depresión son dos estados distintos con características diferentes y con un origen que generalmente es distinto, al igual que su temporalidad.
Sobre el punto 3: para prevenir en la vida propia la aparición de la depresión, podríamos decir que lo más importante es cuidar de uno mismo a través de tener espacios como el ejercicio, compartir con los amigos, tener buena o cordial relación con la familia o al menos comprender por qué no la tengo en el caso de ser así, tener buenos hábitos de sueño y la más importante, aprender a leer mis emociones que son las que le van dando el sentido de la vida que lleva.
Para prevenir en el otro podríamos decir que lo más importante es oír al interlocutor que tengo al frente, si alguien me busca para hablar es porque me ha escogido para compartir su vida y lo mínimo que puedo hacer es estar ahí para corresponderle. Cuando pensemos en oír, comprendamos que ese oír, es hacerlo con atención y con todo el cuerpo, es decir sentir sus palabras, preguntarle por más, mostrar interés, sobre todo, validar lo que me comenta, tal vez no estoy de acuerdo, tal vez no me gusta lo que dice y puedo darle mi criterio sin invalidar lo que dice, ese es uno de los artes de la conexión real, oír para comprender, para acompañar, no para discutir, enseñar o juzgar.
Khalil Gibran decía “La tristeza es un muro entre dos jardines.» Mi deseo con este texto es invitarlos amables lectores a limpiarnos los ojos para ver nuestro jardín y, a veces, acompañar al otro a descubrir su jardín y mostrarle el nuestro.









