Ante el incremento de infecciones respiratorias registrado en las últimas semanas, instituciones de salud han encendido las alertas por la creciente circulación del Virus Sincitial Respiratorio (VSR), uno de los principales causantes de hospitalización en población pediátrica y adultos mayores. El comportamiento estacional del virus, sumado a factores climáticos recientes, ha impulsado un aumento en consultas por síntomas respiratorios, especialmente en menores de dos años.
Ecuador mantiene vigilancia sobre el Virus Sincitial Respiratorio (VSR) tras cerrar 2025 con 728 casos en menores de 5 años, según reportes del Ministerio de Salud Pública. Circula junto a Influenza y COVID-19, por lo que el MSP ejecuta campañas de vacunación y medidas preventivas hasta marzo de 2026.[1]
En detalle el Virus Sincitial Respiratorio es altamente contagioso y afecta las vías respiratorias bajas. Se transmite a través de secreciones al toser o estornudar, así como por contacto con superficies contaminadas. Aunque suele iniciar con manifestaciones similares a un resfriado común como congestión nasal, fiebre y tos, en pacientes vulnerables puede evolucionar hacia bronquiolitis o neumonía, requiriendo atención hospitalaria.
Entre las principales medidas de prevención, los expertos recomiendan el lavado frecuente de manos, la limpieza constante de superficies de contacto, evitar exponer a bebés a personas con síntomas respiratorios y promover la ventilación de espacios cerrados. Adicionalmente, aconsejan no automedicar a los menores y consultar al médico ante cualquier signo de dificultad respiratoria.
La detección temprana es otro factor determinante. Identificar señales de alarma como respiración rápida, silbidos en el pecho, hundimiento de costillas o decaimiento general permite activar rutas de atención de manera oportuna. Un diagnóstico clínico adecuado puede marcar la diferencia en la evolución del paciente, especialmente en menores de dos años.
En este contexto, las imágenes diagnósticas, particularmente la radiografía de tórax, cumplen un rol clave tras la sospecha clínica. Este examen permite evaluar el estado de los pulmones, identificar signos de inflamación o infección y dar continuidad al seguimiento médico, facilitando la valoración de la evolución de la enfermedad y la toma de decisiones terapéuticas.
Finalmente, los especialistas reiteran que la prevención sigue siendo la primera línea de defensa. Mantener esquemas de control pediátrico al día, fortalecer hábitos de higiene y acudir oportunamente a los servicios de salud son acciones que contribuyen a reducir la carga del Virus Sincitial Respiratorio y proteger a las poblaciones más vulnerables durante las temporadas de mayor circulación viral.









