Consejos para enseñar a montar en bici a nuestros hijos

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Montar en bici marca un antes y un después en el desarrollo físico y emocional, ya que fomenta la autonomía, la coordinación y la autoestima de los más pequeños.

¿A qué edad es más adecuado que un niño aprenda a montar en bici?
La edad recomendada para empezar a montar en bicicleta está entre los 3 y los 6 años, ya que en este rango de edad los niños ya han desarrollado cierto control motor, equilibrio y capacidad para seguir instrucciones simples.
 
A los 3 o 4 años los niños pueden comenzar a utilizar bicicletas de equilibrio, que no tienen pedales, lo que les permite aprender y ganar autonomía rápidamente.
 
A partir de los 5 o 6 años, cuando el niño ya ha ganado confianza y coordinación, está preparado para pasar a una bicicleta con pedales. Si ha utilizado una bicicleta de equilibrio previamente es probable que no necesite ruedas de apoyo.
 
Es importante respetar los tiempos de cada niño. Algunos mostrarán interés y seguridad antes, y otros más tarde. La presión por parte de los padres solo puede generar rechazo, mientras que un enfoque positivo y paciente suele ser mucho más efectivo.
 

Pasos para enseñar a montar en bici a tus hijo

1. Utilizar siempre un buen equipo de protección
Un niño bien protegido está y se siente más seguro. El casco es obligatorio y debe ser de la talla correcta, ajustarse con precisión y contar con homologación europea. Además, rodilleras y coderas protegen de raspones en las caídas, y unos guantes evitarán heridas en las palmas de las manos.
 
2. Elegir la bicicleta adecuada
La bicicleta debe ser del tamaño justo. El niño debe poder tocar el suelo con ambos pies cuando esté sentado en la montura, ya que esto le proporcionará seguridad y estabilidad en las primeras prácticas. Hay que asegurarse también que la montura y el manubrio están bien ajustados, comprobar que los frenos responden bien, que la dirección está alineada, que la cadena está tensa y lubricada y que los neumáticos tienen la presión correcta, lo que evitará accidentes innecesarios.
 
3. Escoger un lugar seguro y tranquilo para practicar
El primer paso es buscar una explanada amplia, sin tráfico, con superficie lisa y sin obstáculos. Hay que evitar las pendientes en las primeras sesiones para que el niño no coja velocidad sin control.
 
4. Mostrar cómo frenar antes de pedalear
Es necesario que el niño se familiarice con el uso de los frenos desde el primer momento. Además, es importante que aprenda a frenar con suavidad y progresivamente, para no bloquear las ruedas y provocar una caída.
 
5. Retirar las ruedas de apoyo
Si el niño ha utilizado bicicleta de equilibrio, puede empezar directamente sin ruedas de apoyo. Si se ve necesario, se pueden retirar los pedales los primeros días, para que practique el equilibrio con la misma bicicleta. Después, se vuelven a poner y se enseña al pequeño a iniciar el movimiento colocando un pie en el pedal elevado y empujando con el otro desde el suelo.
 
6. Acompañarle físicamente en los primeros intentos
Para acompañar al niño en sus movimientos hay que sujetar suavemente la montura, no el manubrio, ya que esto le da estabilidad sin interferir en su dirección. Es necesario correr a su lado en los primeros intentos hasta que comience a mantener el equilibrio por sí mismo. No se le puede soltar bruscamente y siempre hay que avisarle para que sepa que está pedaleando solo.
 
7. Practicar con calma
Entre otras cuestiones, hay que enseñar al niño a detenerse con control, a bajarse de la bici correctamente y a colocar los pedales en posición de salida antes de iniciar la marcha. La repetición sistemática de estas acciones hará que las interiorice y las haga automáticas.
 
8. Introducir giros y recorridos más largos progresivamente
Una vez que el pequeño mantenga el equilibrio y pedalee con seguridad, proponerle trayectos algo más largos o con curvas suaves, lo que fortalecerá su confianza y hará el aprendizaje más divertido. Si se cae hay que actuar con naturalidad, animándole a levantarse y a volver a intentarlo.
 
Además, se puede convertir el proceso en un juego, trazando circuitos en el suelo, poner pequeñas metas como llegar a una farola o girar alrededor de un banco, o simular juegos de persecución suaves. El juego ayuda a que el niño aprenda sin darse cuenta y reduzca su ansiedad.
 
9. Educar en normas básicas de circulación
Aunque al principio el niño montará en zonas peatonales o parques, cuanto antes aprenda que existen normas de circulación mejor. Hay que enseñarle a mirar a ambos lados antes de cruzar, a respetar señales, a usar el timbre y a anticipar movimientos de otros.
 
Foto www.freepik.es

 

 

 

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