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La detección temprana de problemas visuales tiene gran relación con el éxito académico.

Un estudio reciente del Ministerio de Salud Pública del Ecuador (MSP) señala que existe un preocupante incremento en los casos de miopía en niños en el país, y un aumento considerable en la atención de otro grupo de problemas visuales en este grupo. Este fenómeno, que se atribuye al excesivo uso de celulares y computadoras, puede tener serias repercusiones en el rendimiento escolar, por lo que la detección temprana de estos problemas no solo es importante, sino necesaria.

 

 

¿Cómo afectan los problemas visuales el rendimiento académico?

Problemas visuales como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, pueden tener un impacto significativo en el rendimiento académico de niños y adolescentes, y en su bienestar general. Por ejemplo:

La miopía, caracterizada por la visión borrosa de objetos distantes, dificulta la capacidad de los estudiantes para ver la pizarra o el contenido impreso en el aula, lo que puede afectar negativamente su participación en las clases y su comprensión del material educativo.

La hipermetropía impedirá que vean claramente los objetos cercanos, lo que puede dificultar la lectura y el estudio de textos cercanos. Esto, a su vez, podría llevarlos a perder el interés por aprender y a tener una falta de motivación en sus estudios.

El astigmatismo, con su efecto de curvatura irregular de la córnea, provoca una visión distorsionada de las imágenes, lo que dificulta la percepción de detalles importantes y afecta la concentración durante las actividades escolares.

Además de estos problemas visuales, los estudiantes pueden enfrentar otras dificultades como desviaciones oculares (estrabismos) y/o resequedad lagrimal, que a menudo está relacionada con la sobreexposición a la luz azul emitida por dispositivos móviles.

Estos problemas, pueden causar síntomas molestos, como: visión borrosa, manchas, resplandor en la noche, fatiga ocular y ojo seco, lo que sin lugar a dudas afectará su comodidad y capacidad para enfocarse adecuadamente en el entorno educativo.

 

 

¿A qué señales debemos estar alertas?

Es crucial que tanto padres como maestros estén atentos a cualquier señal que pudiese estar relacionada con la visión de los niños y adolescentes, con el objetivo de tomar medidas inmediatas que permitan detectar cualquiera de los defectos visuales antes mencionados y determinar el tratamiento adecuado, de la mano de un especialista.

La detección temprana de estos problemas facilitará el aprovechamiento de su experiencia educativa, ya que una visión clara y cómoda es un componente fundamental para un aprendizaje efectivo y un desarrollo académico exitoso.

Estos son algunos de los comportamientos usuales que denotan los estudiantes que tienen problemas visuales:

  • Se frota los ojos con frecuencia
  • Entrecierra los ojos o frunce el ceño
  • Se acerca demasiado a los objetos
  • Tiene visión borrosa o mareos
  • Evita actividades que requieren buena visión (como leer o dibujar)
  • Parpadea en exceso
  • Pierde detalles en los objetos o no reconoce personas a distancia
  • Siente fatiga después de actividades visuales prolongadas

 

 

¿Se pueden prevenir los problemas visuales?

Las valoraciones optométricas periódicas son fundamentales para salvaguardar la salud visual de los niños, inclusive si no presentan síntomas evidentes. Estas evaluaciones especializadas, como las que ofrecemos en todos los locales de la cadena, permiten detectar posibles trastornos oculares en sus primeras etapas y brindar un tratamiento adecuado para evitar complicaciones futuras.

Otros consejos que serán de gran utilidad son:
  • Controlar el tiempo que los menores pasan frente a dispositivos electrónicos y revisar que mantengan una distancia apropiada (de entre 50 y 70 centímetros). Además, es importante que hagan pausas frecuentes durante el uso de pantallas, para evitar la fatiga ocular y prevenir otros problemas visuales a largo plazo.
  • Fomentar la práctica de actividades al aire libre, pues la exposición a la luz natural y la práctica de juegos que requieran mirar a lo lejos pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar miopía y otros defectos visuales asociados con la sobreexposición a dispositivos electrónicos.
  • Garantizar una iluminación adecuada en el entorno donde los estudiantes realizan actividades como lectura, escritura y uso de dispositivos electrónicos, esto ayudará a reducir la tensión en los ojos, lo que puede ser especialmente relevante para quienes tienen predisposición a padecer de problemas visuales.
  • Llevar una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para la salud visual, como frutas y verduras.
  • Evitar el tabaquismo pasivo, que se refiere a la exposición que puedan tener niños y adolescentes al humo del tabaco (por parte de sus familiares, principalmente), ya que esto tiene efectos nocivos en su salud ocular.
  • Fomentar el cuidado ocular, promoviendo el uso de lentes y gafas de sol con protección de rayos UV cuando se encuentren al aire libre, y evitando el contacto directo con objetos puntiagudos o pelotas que puedan ocasionar lesiones oculares.
  • Limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir para asegurar un descanso visual adecuado.

 

 

Escrito por: Dr. Alejandro Lalama, Jefe de Optometría de Óptica Los Andes (OLA).

 

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