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¿Sabías que el tiempo compartido puede ser de gran ayuda para las parejas? Si no lo sabías este artículo es ideal para ti y tu ser amado.

Todos somos conscientes de la importancia de la comunicación en la pareja para conseguir estar más unidos. Con frecuencia se habla de la diferencia entre «cantidad de tiempo» y el «tiempo de calidad». Realmente, ¿cuál es la diferencia? ¿Es tan determinante el «tiempo de calidad»? ¿Cómo podemos ponerlo en práctica en una sociedad en la que el bien escaso es, precisamente, el tiempo?

«Comunicación» es una palabra mágica

Se utiliza como clave de éxito para casi todo: en política hay que saber comunicar a los ciudadanos; en el mundo de la empresa, la comunicación hacia los clientes y empleados se materializa en detalles que marcan la diferencia. Y, entonces, se contrata a los mejores expertos que saquen el máximo partido a la comunicación interna y externa. En la familia, pasa lo mismo: la comunicación con los hijos pequeños y luego los preadolescentes y, finalmente cuando llega la pubertad, es una de las claves del éxito. Comunicar, comunicar, comunicar.

¿Y en la pareja? Pues en la pareja la comunicación es también una piedra angular. Cuando se miran de cerca casos de crisis, de discusiones, de malentendidos, de pequeños o grandes problemas… casi siempre hay un problema de comunicación. Y la solución entonces parece clara: tienen que comunicarse más. O comunicarse mejor. O las dos cosas… Parece que todos lo tenemos meridianamente claro. Sin embargo, luego no sé qué pasa, que fallamos. Y yo creo que el problema está en que sabemos que tenemos que comunicarnos más, pero muchas veces no sabemos cómo ni cuánto, cuándo y dónde.

 

 

Comunicarse

Por esa razón, creo que un primer paso es concretar qué es eso de comunicarse. Y cómo concretarlo. El doctor John Gottman, psicólogo y especialista en temas de pareja de la universidad de Washington, tras años de investigación llegó a la conclusión de que, estadísticamente, la gran diferencia entre las parejas estables y las que terminaban en fracaso era cuánto tiempo pasaban juntos: su «tiempo compartido».

En sus estudios llegó incluso a cuantificarlo: las parejas estables pasan juntos de media cinco horas más que las que no. Cinco horas diarias más. Parece mucho. Pero es estadística pura: más tiempo juntos es más estabilidad. Gottman las llamó las «cinco horas mágicas» porque son las que marcan la diferencia principal.

Son la «poción mágica» que nos hace invencibles como pareja. Lógicamente, luego dependerá de cada uno, de las circunstancias, de las posibilidades de cada pareja…, pero ahí tienes algo concreto. ¿CUÁNTO? Pues de media cinco horas diarias más. Puedes ponértelo como objetivo y ver a cuántas llegas.

El valor del tiempo

Ya, pero ¿CUÁNDO? Pues es una muy buena pregunta, porque vemos que nos falta tiempo para todo. En la sociedad actual el tiempo es uno de los bienes más escasos. Nos damos cuenta todos. Por eso intentamos optimizar el tiempo. Existen ladrones de tiempo: las interrupciones, las urgencias, la procrastinación, el aplazamiento de la toma de decisiones… Y entonces hay que aprender a priorizar y a organizarse. Y la mejor forma de organizarse en concretar y planificar.

A mí me gusta fijar una serie de puntos concretos para estar juntos que sean inamovibles para los dos: yo le llamo las «muletas de la comunicación», porque nos ayudan a no «cojear». Unas buenas muletas pueden ser: una conversación pausada al día, una comida/cena a la semana, un día completo al mes y un fin de semana al año. Momentos juntos y sin niños y, si es posible, sin móviles. Puede parecerte mucho, pero te aseguro que no es tanto.

Es cuestión de que lo planifiques y de que lo pongas como una prioridad en vuestra agenda. Ya solo con eso seguro que te estás acercando a esas «cinco horas mágicas». O, por lo menos, tres…

Y luego tienes que optimizar ese bien escaso: optimizar el tiempo compartido. Esto es, por ejemplo, que, si el sábado por la mañana los niños tienen partido y hay que ir a hacer la compra, entonces optimizamos el tiempo compartido y no hacéis una cosa cada uno, sino que primero vais juntos al partido y luego juntos a la compra (si da tiempo, claro, y si no da tiempo a lo mejor se puede hacer la compra por Internet y así no estáis cada uno por vuestro lado).

Optimizar el tiempo compartido es también buscar cuáles son las aficiones comunes y darles prioridad. Y ver cuáles son las no comunes y hacerlas un poquito menos. Y así, ver una serie los dos juntos es aprovechar el tiempo compartido. Ver una serie tú solo porque al otro no le gustan las películas de tiros no es tiempo compartido. No digo que las dejes de lado. Simplemente no darles tanta prioridad.

 

 

El tiempo compartido

Otro punto importante para llegar a este objetivo es estar muy atento a los pequeños ladrones de tiempo compartido: si estáis los dos desayunando juntos y estás mirando el móvil, entonces el móvil es un ladrón de tiempo compartido.

O, si vuestro pequeño regalo es charlar tumbados en la cama antes de apagar la luz de la mesilla de noche, entonces ese no es el mejor momento para poner la radio o para revisar las redes sociales. Porque ése es vuestro mejor momento. Es el momento de charlar las cosas, de preguntar qué tal ha ido el día y de contar lo preocupado que estás con ese informe que te han pedido para el jueves.

El tiempo compartido es la base de la comunicación. Tiempo de calidad, pero también tiempo en cantidad. «Cinco horas mágicas». El tiempo compartido es la «poción mágica» de la pareja que funciona. Y vale la pena pensarlas juntos, planificarlas juntos, y… disfrutarlas juntos. Venga, ¿nos sentamos a planificarlas?

 

 

Escrito por: Fernando Poveda, autor del libro: La pareja que funciona. Blog: laparejaquefunciona.com 

 

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