Entendiendo los antojos: causas y cómo tratarlos

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Todas las personas en algún momento hemos experimentado antojos de comidas específicas estas suelen ser dulces, saladas y grasosas, es decir opciones altas en energía y bajas en calidad nutricional, debido a que este tipo de alimentos activan el sistema de recompensa en el cerebro generando placer. Los antojos se repiten de forma distinta en cada persona según la intensidad y frecuencia a veces pueden ser más otras veces menos. Un antojo se genera como resultado de respuestas biológicas, psicológicas y hormonales, por lo tanto, al cumplir el antojo generamos una respuesta satisfactoria en nuestro cerebro lo cual puede convertir más fácilmente este comportamiento en un patrón de alimentación habitual.

Es importante mencionar que hambre y antojo no son lo mismo. Hambre se refiere a una señal fisiológica que surge en el estómago cuando el cuerpo necesita alimento para cumplir con sus funciones básicas. Es una función vital que sirve para asegurar al cuerpo de recibir los nutrientes necesarios para sostenerse. En cambio, el antojo surge del cerebro, está relacionado con estímulos externos, emociones y hábitos que despiertan el deseo de comer algo específico y puede aparecer en momentos de mucho estrés, ansiedad, aburrimiento o tristeza. Para identificar las diferencias hay que reconocer las siguientes características:

Hambre

Antojo

Gradual

Repentina

Puede ser cualquier comida

Algo específico (dulce, salado y grasoso)

Desaparece luego de comer suficiente

Puede persistir incluso luego de comer

El resultado es satisfacción y energía

El resultado es culpa o pesadez

Se origina en el estómago

Se origina en el cerebro

Los antojos pueden generarse por diferentes razones como:

  • Falta de sueño
  • Dietas restrictivas
  • Estados emocionales cambiantes
  • Altos niveles de estrés
  • Deshidratación o fatiga
  • Cambios hormonales
  • Embarazo
  • Disbiosis intestinal

Hay periodos de la vida en los que este tipo de situaciones pueden manifestarse y nuestro cuerpo va a estar más propenso a tener antojos. Es importante detectar si está pasando una o varias de estas razones y tomar acción para gestionar correctamente los antojos y no acostumbrase a siempre ceder ante ellos.

¿Qué podemos hacer cuando se genera un antojo?

Lo primero es detectar si es hambre real o antojo, posteriormente podemos implementar algunas estrategias para cuidarnos como, por ejemplo:

  • Satisfacer un antojo ocasionalmente no está mal, ya que parte de mantener una relación saludable con los alimentos es la flexibilidad y nos ayuda a alejarnos de patrones obsesivos con la comida.
  • Evitar comprar alimentos ultra procesados para no tenerlos a la mano.
  • Mantener una correcta hidratación durante el día.
  • Dormir mínimo 8 horas diarias.
  • Mantener organizados los horarios de comidas y evitar periodos largos de ayuno.
  • Comer un 90% alimentos naturales y 10% procesados.
  • Consumir alimentos densos en nutrientes y con fibra para aportar mayor saciedad en las comidas.
  • Evitar la exposición a estímulos ambientales como videos de comidas en anuncios, redes sociales o televisión.
  • Mantenerse ocupado y buscar otras fuentes de dopamina natural como hacer ejercicio, estar en contacto con la naturaleza, exponerse a la luz solar, etc.
  • Comer la mayoría de comidas en casa y evitar comer en la calle.
  • Gestionar bien el estrés y emociones.
  • Vigilar los cambios hormonales y si existen alteraciones tratarlas.
  • Cuidar la microbiota intestinal con alimentos ricos en probióticos como kéfir, kombucha, kimchi, chucrut y yogur o consumir cápsulas de probióticos.

Además de estas recomendaciones debemos tomar en cuenta el entorno social porque también influye en nuestras decisiones y emociones. En resumen, es necesario conocernos a nosotros mismos y entender que la solución no es tratar los antojos reprimiéndonos sino tratar las causas, reprimir solo hará que vuelva a aparecer. Más que tener autocontrol o fuerza de voluntad, los antojos tienen que ver con la compleja relación entre mente y comida, por lo tanto, comprender en que momento pueden aparecer es clave para afrontarlos con mayor conciencia y sin culpa.

Por Melissa Coto IG melcoto_
Nutricionista.
Foto www.magnific.com
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