Fiestas de fin de año: momento de construir momentos significativos

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Un diciembre que llega veloz (y cargado de tareas)

Creo que todos estamos de acuerdo en que el año pasa cada vez más rápido. De pronto ya es diciembre: reuniones, preparativos, cierres laborales y un sinfín de tareas que vuelven este mes tan esperado… y a veces temido. Sí, diciembre puede sentirse como una maratón emocional: ¿cómo sobrevivirlo sin perder la cordura ni la alegría?

Hoy quiero traer una reflexión sobre las reuniones navideñas y de fin de año en familia, y dejarles también una propuesta práctica para lograr que esos encuentros realmente nos recarguen de buenos momentos, interacciones auténticas y un espíritu festivo que se recuerde con cariño.

La invasión silenciosa de las pantallas

Pongamos primero en contexto lo que nos está pasando (creo que ninguno se salva). Nuestra relación con el celular se ha vuelto más fuerte que nuestros vínculos familiares y nuestra presencia en una reunión. Los niños y adolescentes, con algo de suerte, comparten lo que ven en sus pantallas, pero su atención —su “presencia”— está ahí, no en la mesa ni en la conversación. Y los adultos tampoco nos quedamos atrás: mensajes, notificaciones, chats urgentes que, seamos sinceros, podrían esperar perfectamente.

Así, las festividades se nos han ido llenando de pantallas, y lo más grave es que lo hemos normalizado. Decimos que los chicos son de la Generación Alfa, que casi nacieron con un celular bajo el brazo (ya no con pan, sino con WiFi). Y nosotros, los adultos, justificamos el uso del teléfono como una forma de estar disponibles… mientras perdemos la oportunidad de estar realmente presentes.

Lo que sabemos hoy sobre la adicción digital

La llamada “adicción a las pantallas” —pongámosle el nombre correcto— está afectando seriamente a niños, adolescentes y adultos. La evidencia científica es clara: el uso excesivo de dispositivos se asocia con menor concentración, más aislamiento social, alteraciones en el sueño y menos interacciones cara a cara. La American Academy of Pediatrics lo ha advertido de forma contundente, al igual que la Sociedad Argentina de Pediatría. En países como Australia, incluso se ha prohibido el uso de celulares para preadolescentes en entornos escolares debido al impacto en la salud mental, la socialización y el aprendizaje.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la Navidad?

Pero volvamos a lo nuestro: este es un artículo navideño. Ese contexto no busca aguar la fiesta, sino permitirnos entender por qué vale la pena hacer algo distinto este año.

¿Es la noche de Navidad o el Año Nuevo el momento ideal para “curar” la adicción a la pantalla? No. Pero sí es un momento perfecto para decidir, con firmeza amorosa, que queremos una reunión que nos una, que nos permita vernos a los ojos, conversar, reír y encontrarnos en presencia y voluntad.

Propuesta para unas fiestas con más miradas y menos pantallas

Propuesta 1: límite al celular para grandes y chicos.

Ponga una norma clara en casa: el celular se usa solo para tomar fotos. Si alguien lo revisa más de tres veces, puede recibir una penalización navideña graciosa. No es castigo: es recuperar la magia del encuentro.

Ideas sencillas para devolverle magia al encuentro

Propuesta 2: jueguen, sí, jueguen.

Pinterest es un paraíso para encontrar ideas. Algunas opciones: bingo navideño, palabras cruzadas, trivia, acrósticos, escenificaciones de cuentos navideños o “ponle la nariz a Rodolfo” para los más pequeños.

El juego crea un clima cálido, rompe tensiones y nos devuelve la risa genuina. Si alguien no quiere jugar, perfecto: hágalo árbitro. Todo debe fluir.

También podemos escuchar a los abuelos o a los mayores contar de sus navidades, que sea vea la diferencia de las festividades.  Rescatar y construir memoria.

Un ritual para despedir el año

Propuesta 3: un ritual de agradecimiento.

Cada persona lanza un dado y el número corresponde a un agradecimiento:

  1. Algo que aprendí este año.
  2. Algo bueno que pasó en mi familia.
  3. Algo que parecía malo y se transformó.
  4. Algo que conquisté.
  5. Alguien que me acompañó.
  6. Agradecimiento libre.

Según el número la persona expresa su agradecimiento y damos gracias todos por eso.

La familia como equipo

Propuesta 4: una casa que funciona como equipo.

Que todos ayuden: poner la mesa, recoger, asignar tareas simples. Las fiestas se vuelven más humanas cuando todos participan.

Y sí, como en todo encuentro familiar, puede haber tensiones. No espere perfección: es un proceso. Lo importante es mantener la intención: crear un encuentro memorable, cálido y con más risas que pantallas.

Elegir la presencia: el mejor regalo

¿Tienen ustedes más ideas para lograr una Navidad “cero pantallas” y llena de interacción? Los leo, porque este diciembre podemos elegir —con un poquito de magia navideña— construir momentos que valgan la pena recordar.

Por Marcela Frugone J., PhD./Universidad Casagrande

Foto www.freepik.es
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