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En estos tiempos tan alocados, es fundamental que los padres y tutores sepan cómo formar adolescentes para que sean felices.

Tomaré como ejemplos a dos familias para mostrarles la metodología que ambas usan para buscar la felicidad de sus hijos adolescentes.

Primera familia

La primera familia es muy unida, con hijos fuera de casa, con la filosofía de formación donde en casa los hijos tienen un remanso de paz y alegría, los padres los apoyaban en estudios y hay cero discusiones.

En el mundo hay cosas complicadas y difíciles, por ello la madre de esta familia hacía lo imposible para que nunca sufrieran y ni vivieran en el entorno de su hogar ninguna experiencia negativa. Es importante saber que no se hablaba de cosas del trabajo, o dificultades familiares, vivían en un ambiente protegido de cosas que no les causen malestar… sin embargo, como resultado final la infelicidad se acrecienta en el núcleo de esta familia.

 

 

Segunda familia

La segunda familia (tiene 8 hijos). Vivía una cultura donde lo importante era la felicidad y paz, no buscándola directamente, sino como resultado de la lucha diaria por ser mejores.

Es una familia con una bonanza muy amplia, mansiones, viven en California-USA, tenían una dinámica para disfrutar de las vacaciones o momentos, que consistía en que había que cumplir 5 parámetros:

  • Leer un libro.
  • Escribir una carta.
  • Ofrecer ayuda a su madre.
  • Meditación.
  • Arreglar su habitación.

Estas dos familias nos permiten entender la dinámica de lo que llamamos felicidad. Ambos exponentes nos brinda el concepto, de que la felicidad; es el resultado de una vida bien vivida, la felicidad ocurre cuando hay virtud, la virtud nos hace capaces de hacer lo que sabemos que debemos hacer y al mismo tiempo es lo que queremos hacer.

 

 

Características de las familias felices

Las familias felices tienen características que las identifican, tales como: facilitan vivir la reflexión, contemplación, magnanimidad, amor y la caridad. El reto más grande que tienen las familias felices es trabajar en una cultura familiar positiva.

Cultura es lo que nos dice e indica cómo vivimos, la manera como se vive en un hogar. A través de la cultura familiar se logra lo que requerimos en la educación de nuestros hijos conforme sea nuestra actitud y personalidad.

La cultura familiar ocurre cuando se dirige o se forma a otros en libertad, cuando quieren participar y vivir lo que se está tratando de inculcar, realmente allí es donde se puede educar en libertad, eso es la vida alegre.

Los adolescentes

No hay familias perfectas, pero si muchas familias felices, dentro de ese espacio hay que entender como es el adolescente y de cómo vive en el siglo 21.

Debemos dejar de pensar que los adolescentes son sinónimos de problemas, biológicamente están en un periodo muy interesante, es bueno saber que su nivel normal de dopamina es más bajo.

El cerebro del adolescente está hecho para la magnanimidad, la búsqueda grande, los chicos son de esa manera, ya que eso le facilita crecer y madurar. Además, en la cultura del siglo 21 hay muchas cosas que no entendemos y les afecta en gran medida a los adolescentes.

Los adolescentes viven en el mundo virtual, viven con problemas que nosotros los adultos les otorgamos, cuando los sobre protegemos, trabajamos excesivamente y les dedicamos muy poco tiempo.

En la actualidad el adolescente posee una ansiedad que se radica en la dependencia del teléfono y del internet.

 

 

¿Qué hacer con los adolescentes?

Ten presente:

Grandes metas

Se debe de buscar promover metas grandes, vivir la vida con intensidad, para así poder observar la vida en su esencia, generando una cultura que fomenta la reacción con Dios.

Facilitar la magnanimidad

Tenemos que animarlos e invertir tiempo en actividades que trasciendan un mundo pequeño, involucrase en un proyecto social duradero con un objetivo real y que busque apoyar a los demás.

Proyectos de vida

Hablar de sus proyectos de vida y de sus ilusiones. Es muy importante prestarles atención, si está un poco desorientada la idea, ser prudentes y dirigirlos, ellos tienen que sentir que nos importa lo que dicen, y finalmente potenciar sus ideas.

Mostrarles el valor de las cosas

Vivir una vida en la que les cueste las cosas, esperando que sean capaces de conseguir cosas grandes, encendiendo su magnanimidad, fortaleciendo su autocontrol, que se ganen las cosas haciendo un esfuerzo por conseguir en proceso de tiempo medio o largo.

Ayudarlos en sus fallas

Ayudémosle en sus fallas, sin evitar mostrarles en que han fallado, sin muchas reglas y más ecuaciones, si tú haces esto, esto va a ser el beneficioso y además se les explica que si hacen algo bien, podrán tener una recompensa.

 

 

Escrito por: Dr. Bobby Bickford, especializado en urgencias de Pediatría. Fue expositor en el V Congreso Inspirando familias.

 

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