Las declaraciones sobre el paro en Ecuador del Cardenal Luis Cabrera,ofm, han causado resistencia. Muchos las han calificado de incendiarias, imprudentes y equivocadas.
Ante esto su Eminencia, nuevamente explica por que la Iglesia opina, aquí su comunicado sobre la Iglesia y la sociedad:
Muchas personas se preguntan: ¿por qué la Iglesia se inmiscuye en temas de carácter social? Simplemente, porque es un derecho constitucional y porque es parte fundamental de su misión encomendada por Jesús.
- Derecho constitucional. La Constitución de la República del Ecuador, en su preámbulo, dice: “Invocando el nombre de Dios y reconociendo nuestras diversas formas de religiosidad y de espiritualidad.”. Además, el artículo 66, numeral 8, establece: “El derecho a practicar, conservar, cambiar, profesar en público o en privado su religión o sus creencias, y a difundirlas individual o colectivamente, con las restricciones que impone el respeto a los derechos. El Estado protegerá las prácticas religiosas voluntarias, así como la expresión de quienes no profesan religión alguna, y favorecerá un ambiente de pluralidad y tolerancia.” Esto significa que el anuncio de la fe y la reflexión cristiana sobre la realidad social forman parte del ejercicio legítimo de la libertad religiosa.
- Misión encomendada por Cristo Jesús confió a sus discípulos una misión que abarca toda la vida humana: “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones… enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado” (Mt 28,19-20). “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1,15). El Reino de Dios que Jesús anuncia es un reino de vida, verdad, libertad, justicia y paz (cf. Rom 14,17; Jn 10,10; Jn 8,32; Lc 4,18-19). Por eso, la Iglesia, al hablar de temas sociales, no hace política partidista: cumple su misión de hacer presente el Reino de Dios en las realidades concretas.
- Jesús, modelo de acción social Jesús no solo oraba y predicaba; también actuaba con compasión ante el sufrimiento humano: Curaba a los enfermos (Mt 8,16-17), daba de comer a las multitudes (Mt 14,13-21), perdonaba los pecados (Lc 7,48-50), expulsaba demonios (Mc 1,34). Pero además denunciaba las injusticias: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cargan pesadas cargas sobre los hombros de los demás y no las mueven ni con un dedo!” (Mt 23,4). “No pueden servir a Dios y al dinero” (Mt 6,24). Y enseñaba que la autoridad debe ejercerse como servicio, no como poder: “El que quiera ser el primero entre ustedes, que sea el servidor de todos” (Mc 10,43-45). Asimismo, llamaba a compartir los bienes con los pobres: “Vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo” (Mc 10,21). De esta manera, el mensaje de Jesús abarcaba todas las dimensiones del ser humano: personal, social, política y económica.
- Amor a Dios y al prójimo Desde la visión cristiana, el amor a Dios y al prójimo son inseparables. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22,37-39). “El que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1 Jn 4,20). Jesús, por su parte, enseña que la vida eterna depende del amor concreto hacia los más necesitados: “Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber; era forastero y me hospedaron, estaba desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, preso y vinieron a verme” (Mt 25,35-36). Y concluye con palabras que resumen todo el Evangelio social: “Les aseguro que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25,40).
La Iglesia, entonces, para ser fiel a Jesús, necesariamente debe hablar de estos temas de carácter social; lógicamente, no como un actor social o político, sino desde el Evangelio que anuncia una vida humana y cristiana en libertad, equidad, justicia y paz.
Guayaquil, 9 de octubre de 2025
Cardenal Luis Cabrera Herrera, ofm
Arzobispo de Guayaquil









