La inflamación silenciosa o también conocida como inflamación crónica de bajo grado es aquella que ocurre cuando el sistema inmunitario permanece activado de manera constante, aunque no haya algo real que provoque una amenaza. Además, ocurre gradualmente y suele no comenzar con signos evidentes, por lo que muchas personas viven con este tipo de inflamación de manera prolongada sin saberlo. Lo cual provoca alteraciones en el funcionamiento del organismo y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.
Existen dos tipos de inflamaciones:
La inflamación aguda que se caracteriza por:
- Durar poco tiempo (desde unas horas a unos días).
- Puede ayudar a curar el daño.
- Enrojecimiento, calor, hinchazón y dolor.
- Es una respuesta del cuerpo a una infección o lesión.
En cambio, la inflamación crónica se caracteriza por:
- Durar meses o años.
- Ocurre cuando el cuerpo no puede eliminar la causa de la inflamación inicial.
- Puede afectar a los tejidos y órganos y provocar enfermedades crónicas.
- Es interna y no la podemos ver.
Causas frecuentes de inflamación silenciosa
Detrás de la inflamación silenciosa hay un conjunto de causas que la empeoran como, por ejemplo:
Mala alimentación: se caracteriza por un aumento del consumo de azúcar, harinas refinadas, embutidos, grasas trans y alimentos procesados que estimulan la liberación de citoquinas pro inflamatorias.
Sedentarismo: la falta de actividad física aumenta el estrés oxidativo y puede aparecer una flexibilidad metabólica reducida, es decir el organismo pierde eficiencia en alternar el uso de grasas y carbohidratos como energía.
Sueño insuficiente: es importante dormir las horas necesarias para que haya una correcta reparación de tejidos y una correcta respuesta inmunitaria para evitar que se bajen las defensas. La mala calidad de sueño también puede provocar aumento de la hormona del estrés, el cortisol.
Estrés crónico: la elevación del cortisol promueve la inflamación crónica de bajo grado y altera el sistema inmunológico.
Disbiosis intestinal: las alteraciones intestinales como la permeabilidad intestinal pueden permitir el paso de toxinas al torrente sanguíneo y activar una respuesta inflamatoria.
Alcohol y tabaquismo: estos malos hábitos generan radicales libres y aumentan la inflamación.
Obesidad: el tejido adiposo libera sustancias pro inflamatorias que afecta la salud cardiovascular y alteran el metabolismo.
Sintomatología asociada a la inflamación crónica
Algunos efectos de la inflamación silenciosa son:
- Cansancio y fatiga persistente.
- Dolor muscular o articular impreciso.
- Problemas digestivos como hinchazón abdominal, flatulencias y cambios en las heces.
- Dolores de cabeza frecuentes.
- Cambios en el peso, suele aumentar repentinamente.
- Alteraciones en el sueño.
- Niebla mental y poca concentración.
Cuando aparecen estos síntomas no debemos normalizarlos debido a que poco a poco se van desencadenando alteraciones que complican la salud llevándonos a padecer enfermedades crónicas como diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares y patologías autoinmunes.
¿Cómo podemos prevenir o controlar la inflamación silenciosa?
La buena noticia es que se puede tratar mediante la práctica de hábitos saludables que nos ayuden a controlarla como:
Mejorar la alimentación: priorizar el consumo de alimentos naturales, ricos en fibra y grasas buenas como frutas, vegetales, frutos secos, aceite de oliva extra virgen, pescados y especias como cúrcuma y jengibre. Tratando de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
Controlar el estrés: se puede practicar técnicas de relajación para disminuir los niveles de cortisol y equilibrar el sistema inmune.
Tener calidad de sueño: el descanso es vital, por lo que se recomienda dormir mínimo 7 horas para lograr un equilibrio inflamatorio.
Actividad física: la práctica regular de ejercicio mejora la función inmunitaria y reduce la producción de sustancias inflamatorias.
Cuidar la salud intestinal: mantener una microbiota saludable nos puede beneficiar en la disminución y control de la inflamación silenciosa debido a que las bacterias buenas producen sustancias antiinflamatorias que protegen al cuerpo.
La inflamación silenciosa es un proceso invisible que provoca un impacto negativo en la salud debido a que va degenerando el organismo. Por lo tanto, no hacer caso a las señales puede ser perjudicial. Lastimosamente por el estilo de vida y otros factores es muy común que las personas presenten algunos de los síntomas mencionados, por esta razón hay personas a cualquier edad ya presentando enfermedades crónicas. Por último, es importante conocer que el cuerpo se enferma debido a que la inflamación detona un envejecimiento acelerado y prematuro








