Hablar de cárceles suele incomodar. Hablar de fe dentro de las cárceles, aún más.
Y, sin embargo, basta sentarse a conversar con María Cristina Santacruz Mantilla de Cuvi, conocida por todos como Titi de la Misericordia, para comprender que hay realidades que no solo deben ser nombradas, sino escuchadas con profundidad. Ella es Coordinadora de la Pastoral de Libertad y Misericordia y delegada de Su Eminencia Reverendísima, el Cardenal Luis Gerardo Cabrera. Titi no habla desde la teoría ni desde la distancia: habla desde la experiencia, la obediencia y una convicción que se ha forjado durante más de una década de trabajo dentro de los centros de privación de libertad del país.
Desde el inicio de la conversación, Titi insiste en algo que parece simple, pero que encierra una postura ética y pastoral clara: el nombre importa. A nivel nacional e internacional, este tipo de labor es conocida como pastoral carcelaria o penitenciaria. Sin embargo, tanto a ella como al cardenal Cabrera no les convencía nombrarla así; por lo que decidieron escoger: Pastoral de Libertad y Misericordia.
“No queríamos quedarnos solo en la idea de cárcel o castigo. Hablamos de libertad y misericordia porque eso es lo que buscamos provocar.”
La aclaración no es menor. Para Titi, la libertad no se reduce a la posibilidad de salir de un centro penitenciario. Hay libertades más profundas, como las emocionales, relacionales, espirituales, que pueden comenzar incluso dentro de una celda. De hecho, esa es la paradoja que atraviesa toda su misión: entrar a lugares de encierro para acompañar procesos de liberación.
Una pastoral que no se limita al culto
La Pastoral de Libertad y Misericordia no funciona como una acción aislada ni como una serie de visitas esporádicas. “No trabajamos solo con personas privadas de libertad. Trabajamos con toda la familia penitenciaria, integralidad de la Comunidad Penitenciaria”, menciona Titi. Es un trabajo que se estructura en tres grandes escenarios, cuidadosamente articulados. El primero es el culto dentro de los centros de privación de libertad: desarrollar Alpha, método de nueva evangelización del primer anuncio, celebraciones eucarísticas, sacramentos: bautismo, primera comunión, confirmación, confesión, unción de los enfermos, catequesis presacramental, evangelización post sacramental, guía y dirección espiritual, escenario este, donde se desarrolla la Pastoral de Escucha. El segundo es la veeduría y el acompañamiento, una presencia constante que permite ejercer una pastoral de fraternidad, de cercanía y de observación responsable dentro de un sistema complejo y muchas veces desbordado. El tercero es la vinculación social y familiar, donde la misión se extiende más allá de los muros y alcanza a hijos, parejas, madres, padres y comunidades enteras marcadas por el encierro de uno de sus miembros, así como el cimiento de la reinserción social, en la cual desarrollamos la Pastoral de Libertad y Familia.
En estos tres escenarios y en base a estas aristas pastorales, se desarrolla lo que Titi denomina la EPVPF (Escuela permanente de valores, principios y fe). No se trata de acciones improvisadas, ni de intervenciones superficiales. Es un trabajo desarrollado en equipo con planificación, proyección, cronograma, que consta de talleres, capacitaciones, cursos, procesos de formación, catequesis para adultos, acompañamiento sacramental y programas de prevención forman parte de una estrategia integral que busca sostener procesos a largo plazo.
En Guayaquil, la Pastoral está presente en doce centros de privación de libertad o medidas sustitutivas y en diez casas de acogida vinculadas a procesos de prevención, como centros terapéuticos y programas contra adicciones. A nivel nacional, el modelo desarrollado en Guayas se ha convertido en un referente que impulsa la coordinación en otras diócesis del país.
Tilda y pide subrayar su clave 4: Cobijamiento del manto de María, obediencia a los Obispos, oración por los formadores que nos precedieron y actuales, oración por los actuales por todo el equipo nacional y local.
Del ámbito local a la articulación nacional
Ante la pregunta de cómo ha sido replicada esta experiencia, ¿se trata de una experiencia local o están presentes a nivel nacional? Titi menciona que el camino recorrido ha sido largo y, muchas veces, silencioso, “lo que nació como un trabajo local, terminó convirtiéndose en una catapulta para la coordinación nacional.” La Pastoral de Libertad y Misericordia forma parte de Cáritas (la caricia de Dios) Pastoral Social de la Iglesia Católica del Ecuador, desde la: Secretaria Nacional Caritas, Comisión Episcopal de Pastoral Social CARITAS de la CEE (Conferencia Episcopal Ecuatoriana). Este 2025, luego de la asamblea anual en Betania, Titi integra el equipo de coordinación nacional, desde su coordinación diocesana provincia del Guayas, y coordinadora zonal Región Costa. (Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Guayas)
Actualmente, Ecuador cuenta con 35 cárceles y la pastoral ejerce presencia en 18 diócesis, de las cuales 14 se encuentran activas y cuatro en proceso de consolidación. Este crecimiento no fue espontáneo, requirió de formación técnica, diálogo constante con autoridades civiles, conocimiento del sistema penitenciario y, sobre todo, una profunda comprensión de que la misión pastoral también implica organización, estructura y responsabilidad institucional.
Una llamada conmovedora
“Yo fui la primera liberada. El Espíritu Santo me sacó de Egipto” comenta Titi, cuando se le pregunta cómo llegó a involucrarse en esta labor. Antes de entrar a una cárcel como misionera, su vida transcurría en el ámbito empresarial. La primera visita a una cárcel de mujeres fue casi accidental. No estaba planificada, no respondía a una estrategia. Y, sin embargo, algo ocurrió ahí que la desbordó por completo. Lloró sin poder detenerse, se abrazó con las mujeres privadas de libertad, se reconoció vulnerable como nunca antes. “Sentía que la que debía estar ahí era yo, no ellas.”, añade. A partir de ese momento comenzó un largo proceso de discernimiento, sanación y obediencia. Sacerdotes, confesores y directores espirituales acompañaron su camino hasta que la misión dejó de ser una inquietud personal de cumplir el mandato Divino de todo bautizado SER PROFETA, SACERDOTE Y REY: imponer las manos, sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, expulsar a los demonios, gratis as recibido gratis debéis dar, además, se convirtió en un mandato claro desde la autoridad eclesial. Mt 18, 19-20 ; Mt 10,7-8 y Lc 9,1-2.
Construir orden poco a poco
Titi reconoce que, al inicio de su participación en esta pastoral existía buena voluntad de voluntarios, pero el vínculo con la autoridad pública era más bien pobre, en el sentido de falta de entendimiento de los derechos que nos asistían institucionalmente para este tipo de participación y poca la estructura, entonces para la autoridad nacional publica, no se visualizaba un trabajo organizado, ni un equipo con estrategia de misión y visión que muestre una colaboración interinstitucional, una alianza institucional, que brinde evaluación y acompañamiento; se veían y se hablaba de personas comprometidas tanto del clero como laical, pero sin equipos consolidados, ni protocolos claros. Se analizó para canalizar los esfuerzos de movimientos, fundaciones, asociaciones, parroquias con un orden que visualice e integre el respeto a la institucionalidad de la Iglesia Católica del Ecuador. Inspirada en las cartas de San Pablo, entendió que evangelizar también significa organizar, formar líderes Is 41, 10, establecer procesos y asumir responsabilidades Lc 12, 11-12, “la fe no está peleada con la planificación”, afirma. Tito 2, 14 y 3,8.
Con el respaldo, bajo la guía y en obediencia del entonces obispo Mons. Luis Gerardo Cabrera, recorrió vicarías, parroquias y centros penitenciarios. Habló en misas dominicales, presentó la misión: JESUS, la visión: JESUS, convocó equipos y comenzó a dialogar con autoridades gubernamentales, también militares, y civiles para lograr algo que, en ese momento, parecía impensable: establecer acuerdos formales de cooperación con el Estado. No sólo permisos específicos temporales de culto, por separado cada diócesis. Si no un cobijamiento nacional, con certeros procesos que garanticen la funcionalidad. Durante años, la presencia pastoral en las cárceles, dependió de proyectos aislados, permisos temporales y de una lógica casi asistencialista unicamente. Eso cambió cuando la Pastoral de Libertad y Misericordia impulsó, motivó, solicitó al equipo nacional, aceptar iniciar un proceso técnico, con revisión sinodal, que fue complicada, pero participativa tanto dentro de nuestra Iglesia, como de la institución publica, lo que culminó en la firma de un acuerdo nacional con el SNAI vigente por cinco años. Pero sobre todo estructura técnica de aplicación del acuerdo para cada diócesis, con anexos claros y un plan de acción para entrenar, capacitar y dar acompañamiento a cada autoridad diocesana. Ella recalca que “no nos estaban haciendo un favor. Estábamos ejerciendo un derecho. El cardenal siempre me decía, artículo 66, numeral 8, tenemos derecho de culto y cuando la Reina Madre cubre con su manto, y el Espíritu Santo toca, se encarga de abrir todas las puertas, y mostrarle las aristas de acción pastoral que son varias, se convertirá la PLM en el engranaje estratégico de la Misericordia de Dios”.

Evangelizar en contextos extremos
Hablar de evangelización en contextos carcelarios exige una honestidad radical. Titi no elude los temas difíciles. Habla de violencia, de miedo, de prácticas espirituales destructivas y de heridas profundas que no se sanan con acciones superficiales. Comenta que “no es lo mismo evangelizar un alma no sacramentada, que evangelizar a un alma sacramentada.” Por eso, la pastoral desarrolló procesos catequéticos en obediencia del magisterio, el canon, la autoridad, aplicados a la realidad propia, se adoptó el libro Nuestra Fe como base para la catequesis de adultos. No se trata de “amontonar personas” ni de buscar números por sí mismos, sino de acompañar procesos reales, con discernimiento y respeto por los tiempos de cada persona. La cárcel, insiste Titi, “no es solo un espacio físico: es una comunidad compleja” donde conviven personas privadas de libertad, guías penitenciarios, policías, militares, abogados, jueces y familias enteras atravesadas por el sistema.
“Entendimos que teníamos que acompañar a toda la comunidad penitenciaria, no solo al interno privado de libertad, pues otros también lo están y a veces no lo entienden.”
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Una parroquia sin muros no se sostiene con improvisación sino con compromiso Con el paso del tiempo, la Pastoral de Libertad y Misericordia comenzó a funcionar como una gran parroquia aplicada al mundo carcelario. Hoy cuenta con sacerdotes permanentes, seminaristas asignados, equipos de misioneros y una estructura que permite sostener la presencia continua en los centros. En Guayaquil, por ejemplo, solo el CPL 1 alberga a más de 7.100 personas privadas de libertad, distribuidas en 12 pabellones con múltiples alas. Atender ese universo implica coordinar decenas de espacios, horarios, equipos y protocolos. · Hay 35 cárceles en el país, 12 están ubicadas en Guayaquil. · Solo en Guayaquil son alrededor de 15.600 personas privadas de libertad · A nivel nacional hay más 35.000 PPLS.(personas privadas de libertas |
El llamado a nuevos misioneros
Actualmente, la pastoral cuenta con 198 voluntarios registrados, aunque solo 58 trabajan de manera permanente dentro de los centros penitenciarios. El resto cumple funciones logísticas, administrativas, de gestión de donaciones o acompañamiento externo.
Pero Titi es clara: “necesitamos misioneros llamados, no personas que vienen cuando pueden”, no busca voluntarios ocasionales. Es por este motivo que el proceso de ingreso es riguroso: entrevistas personales, discernimiento espiritual, revisión de perfiles profesionales y acompañamiento formativo. No todos pueden ir a todos los espacios, en ese sentido, la seguridad, la madurez emocional y la coherencia de vida son criterios fundamentales.
Hoy, una de las mayores urgencias es la incorporación de varones, a partir de los 65 años que están jubilados, ya que ellos tienen más tiempo disponible y pueden sostener la presencia en centros de alta complejidad, especialmente en contextos militarizados.
Para mayor información :
WhatsApp +593 98 285 3911
Correo electrónico: plm@arquidiocesisguayaquil.org
IG: pastoralmisericordia_guayaquil
Una misión que interpela
Para cerrar nuestra conversación, Titi comparte una reflexión que resume toda su postura frente a la misión cristiana. Habla del miedo, de la omisión y de la responsabilidad que implica el bautismo. “Siempre me preguntan si no me da miedo entrar a las cárceles. Miedo me da quedarme afuera y morirme con pecado de omisión.”
Para ella, la fe no puede reducirse a la comodidad ni a la espera pasiva. Es mandato, es acción, es presencia. Y en las cárceles, dice ese mandato se vuelve más urgente que nunca.
La Pastoral de Libertad y Misericordia no busca protagonismo ni titulares. Busca coherencia, continuidad y fidelidad a una misión que incomoda, pero transforma. Por eso Titi nos recuerda que “la libertad empieza por dentro. Y cuando alguien descubre eso, ya no vuelve a ser el mismo.”
Me enamore de Jesús y de su vida perfecta
Me enamore de Jesús y de su eterna palabra
Me enamore de Jesús cuando a los presos hablaba
Me enamore de Jesús cuando a los presos curaba
Me enamoré de sus manos de su voz, de su mirada en cada preso que como madre acurrucaba
De las veces que a mi vida en las cárceles él hablaba
De las veces que su amor a los presos me demostraba, cuando ellos antes de morir mi cara acariciaban, liberados, perdonados, sacramentados, antes de ir al Padre, yo arropaba
Me enamore de Jesús cuando a la Virgen María madre de los presos, él miraba, sonreída por cada alma restaurada
Me enamore de Jesús como el pan de vida, alimento verdadero que cada preso recibía
Me enamore de Jesús como el que está preso y sentenciado, pero vivo, lleno de goz esperanzado
Me enamore de Jesús como el preso que saldrá libre para cumplir el plan del ABBA, nuevo y renovado
Me enamoré de sus manos de su voz, de su mirada, en cada preso que consolaba
De las veces que en los presos agradecidos por ser alma liberada y reconfortada, él me abrazaba
De las veces que en los presos hambrientos, sedientos, moribundos, despreciados, menos amados, insignificantes: su amor me demostraba Mt 25, 36
¡NADA SANTO PASA EN TU VIDA, SIN EL ESPIRITU SANTO!









